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LA ARTRITIS
 
Por la doctora Julissa Rodríguez Dufau
Cirujana Vascular Periférica

julyssar@cableonda.net
 
 
La artritis (arthros: articulación y el sufijo itis: inflamación) es una enfermedad que causa dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de la función articular. No sólo es una enfermedad que “afecta” las articulaciones, ya que pueden observarse daños en otros órganos.

Es una patología que no tiene edad específica o rango de edad para aparecer, siendo igual de indulgente en un niño o adolescente que en una persona de mayor edad.

La deformación y la rigidez dolorosa que ocasiona este padecimiento puede ser de tal magnitud que es causante de altas tasas de incapacidad, tanto parcial como total, en los pacientes que la sufren.

Es una enfermedad variable, irregular y larga, por lo que se dice que es una patología crónica.

No hay que confundir la artritis reumatoide con el "reuma". La artritis reumatoide es una de las más de 200 enfermedades reumáticas diferentes. Por este motivo los consejos de amigos o vecinos que tienen “reuma” pueden no estar indicados o incluso ser contraproducentes.

   

 
¿CUAL ES SU CAUSA?
 
Esta enfermedad sigue siendo considerada de etiología desconocida. Sin embargo, hay múltiples estudios tras la pista de los cambios inmunológicos y de la afección de este sistema, y su relación con la aparición y desarrollo de la enfermedad.


Es importante tener en cuenta que hay una larga lista (probablemente más de 100) de patologías que presentan entre sus síntomas y signos a la artritis como debutante, contando cada cual con un tratamiento diferente, por lo que es sumamente importante realizar un diagnóstico acertado para establecer un tratamiento adecuado a cada paciente.

Hay varios tipos de artritis; sin embargo, las principales son la artritis reumatoide y la osteoartritis. La artritis reumatoide es una patología fundamentalmente inmunológica, sin conocerse aún, a ciencia cierta, qué desencadena su aparición y desarrollo.

Podríamos decir que es una falla en el funcionamiento del sistema inmunológico. Afecta primordialmente las articulaciones de las manos y las rodillas, pudiendo afectar de igual manera cualquier articulación (codos, hombros, tobillos, pies, caderas).

El padecimiento de esta enfermedad podría ser el causante de una sensación de enfermedad, cansancio y fiebre. La osteoartritis es el tipo más común de artritis. Usualmente aparece con la edad, afectando dedos, rodillas y caderas. Se desarrolla básicamente sobre una articulación traumatizada previamente. Es decir, un golpe en la rodilla, mientras se juega fútbol en la infancia, a pesar de parecer que ya ha sanado, puede ser el foco de desarrollo de una osteoartritis posterior.

Otras condiciones pueden resultar en artritis. Estas incluyen:

- La gota: Se asocia al consumo de carnes rojas o alimentos con gran cantidad de proteínas y que se produce por la elevación del ácido úrico en la sangre y su posterior depósito en las articulaciones.

- La fiebre reumática: Que se asocia a la infección en la garganta por estreptococo beta hemolítico y produce elevación del Asto.
 
- El lupus eritematoso sistémico: Ocasiona una mancha en la cara en forma de mariposa y artritis. Puede comprometer los riñones o la sangre, lo cual produce nefritis o anemia autodestructiva (anemia hemolítica).

- Hepatitis viral, en la cual una infección del hígado puede causar artritis.

Es importante anotar que, a pesar de haberse diferenciado una gran cantidad de patologías que cuentan con la artritis como parte de sus síntomas, realmente no se sabe cuál o cuáles son los factores que predisponen la aparición de la enfermedad.

Se cree que así como hay una predisposición genética para padecer patologías como diabetes mellitus, cardiopatías o la presión arterial, hay un cierto vínculo entre la presentación de la patología y la información genética de cada individuo.

Por lo general las artritis son patologías de curso variable, irregular, consideradas, en la mayoría de los casos, una enfermedad crónica, con ataques seguidos de épocas de leve actividad pero en la que se adicionan síntomas e incapacidad.

A veces se puede creer que se tiene una mejoría o cura, y simplemente es el curso natural de la enfermedad. En la mayoría de los casos las artritis no se curan. Se pueden auto limitar o ser controladas con medicamentos.

En los casos que se conoce a ciencia cierta su causa (por ejemplo la infección articular, gota o fiebre reumática), el tratamiento adecuado es capaz de curar totalmente la enfermedad.

Por todo lo anotado anteriormente, es importante que el individuo con síntomas de la enfermedad acuda al médico, quien instalará el tratamiento adecuado para cada caso específico.

 
 
 
 
 
 
 
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