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ONICOMICOSIS
 
Por la doctora Julissa Rodríguez Dufau
Cirujana vascular periférica
E-mail: julyssar@cableonda.net
 
Onicomicosis es el término que define la infección de las uñas, tanto de las manos como de los pies, por diversos tipos de hongos que produce su decoloración, deformidad y engrosamiento.

Por lo general es producida por dermatofitos, pero puede ser producido también por otros patógenos, como en el caso de los pacientes inmunocomprometidos.

La infección de una uña por hongos puede ser producto de una infección cercana a ella, o puede provenir de un lugar distante de la anatomía del individuo.

Según el compromiso ungueal existen cuatro subtipos de onicomicosis: distal subungueal, proximal subungueal, blanco superficial y por cándida.

Solo la mitad de las uñas distróficas son producidas por hongos, por lo que la determinación micológica es fundamental para el diagnóstico diferencial y selección de un agente terapéutico efectivo.

Esta enfermedad presenta elevada prevalencia, representa el 50% de toda la patología ungueal y es de distribución mundial.
 
FACTORES DE RIESGO
 
Se ha identificado numerosos factores de riesgo, como lo son:

Edad avanzada

Genética

Historia familiar

Pobre estado general de salud (por ejemplo, diabetes mellitus mal controlada)
   
Traumatismos ungueales frecuentes

Contacto ambiental con patógenos

Climas húmedos y cálidos

Piscinas o duchas públicas

Ropa o zapatos apretados

Inmunosupresión (sida) o alteración del sistema inmune por quimioterapia, trasplante de órganos

Uso de antibióticos de amplio espectro
 

 
SIGNOS Y SINTOMAS
 
Por lo general las personas que acuden en busca de ayuda frente a una infección ungueal lo hacen de manera tardía, y esto se debe a que los cambios sutiles de las uñas no son vistos como un problema.

No es sino hasta que se presenta engrosamiento, opacidad, prurito, molestia o dolor en la raíz de la uña afectada que la mayoría de los pacientes considera tienen un problema que necesita ayuda médica.
 
La onicomicosis o infección por hongos de una uña afecta la calidad de vida y el bienestar social y psicológico del individuo, ya que al alterarse su función protectora, se compromete la actividad diaria, tanto la laboral como la social. Además, los cambios visibles de las uñas afectadas por hongos son considerados antiestéticos, lo que representa un aspecto de mucho peso en la sociedad en que vivimos. Igualmente se afectan las relaciones interpersonales, debido a la errónea relación que se hace entre su aparición y la mala higiene, o por el temor infundado de contagio, produciendo vergüenza, ansiedad, depresión y trastornos en la personalidad del paciente afectado.
 

 
TRATAMIENTO
Con respecto al tratamiento, éste debe ser costo/efectivo y siempre sistémico. El tratamiento tópico, contrario a lo que por mucho tiempo se utilizó, no tiene el efecto deseado contra estas infecciones.

La terapia con griseofulvina o con ketoconazol es poco efectiva, con elevada tasa de recurrencias y con significativos efectos colaterales. Los nuevos agentes antimicóticos (triazoles) como el itraconazol, fluconazol y terbinafina, penetran en la matriz ungueal rápidamente y presentan efecto terapéutico prolongado (hasta 6 ó 7 meses). La forma de administración es la siguiente:
 
1. Itraconazole, en pulsos de 400 miligramos al día en una semana cada mes (tres pulsos para las uñas del pie, y dos pulsos para las uñas de los dedos de la mano). Produce cura micológica en el 80% de los casos, y 10.4% de recaídas. Presenta interacciones con drogas por lo que se contraindica absolutamente su uso asociado con simvastatina, lovastatina, terfenadina, astemizol, cisapride, midazolam, triazolam, quinidina y pimozida.
 
2. Fluconazol (150-300 miligramos) administrado intermitentemente, una dosis semanal por 6-12 meses para las uñas del pie, y 3-6 meses para las uñas de los dedos de la mano. Produce cura micológica en el 90%.

3. Terbinafina 250 mg/día durante 12 semanas para las uñas del pie, y 6 semanas para las uñas de los dedos de la mano. Produce cura micológica en el 70%-81%.


Algunos pacientes creen que el "arrancar" la uña afectada resolverá el problema. No es así. El tratamiento, el cual será establecido por un médico, deberá ser sistémico (oral). Recuerde, la infección no es solo en la uña, sino que está también afectado el lecho ungueal, por lo que arrancar la uña no eliminará la infección. Su uña crecerá nuevamente con la infección micótica, y lo único que usted habrá tenido es la incomodidad de andar 3 ó 4 meses sin la protección que le brinda una uña a su lecho ungueal.

El tratamiento para la onicomicosis debe ser controlado por un médico, debido a los efectos que estos medicamentos pueden tener sobre el hígado. Por esto, su médico deberá realizarle, de manera periódica, estudios sanguíneos, para revisar el buen funcionamiento de su hígado. No ingiera medicamentos sin el control médico adecuado.

Su médico de cabecera o un médico general está capacitado para establecer el diagnóstico e instalar el tratamiento adecuado. Si el tratamiento no resultara efectivo, estará indicada la referencia a un especialista en la materia: un dermatólogo.
 
 
 
 
 
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