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23 dic Un abucheo para todos

El Mundial de Brasil todavía es posible. Difícil, pero no imposible. Sin embargo, después de todo lo sucedido el viernes me resulta difícil todavía creer en el llamado: “sueño de todo un país” que arrancó casualmente hace dos años también un 6 de septiembre en Nicaragua.

La decepción vivida ante Jamaica debe servir como lección para todos. Y cuando digo todos incluyo a nosotros, los medios de comunicación, jugadores, cuerpo técnico y fanáticos.

Y aquí empiezo a desglosar cuatro merecidos abucheos. El primer abucheo de todos es precisamente para nosotros los medios.

Ya basta con el tratamiento de estrellas de Hollywood a nuestros jugadores y la cobertura de sus peinados y carros. El insulto a los periodistas deportivos del día a día por personas que desconocen del tema y no tienen idea a quiénes entrevistan terminan por convertir todo en un reality donde el único propósito parece vender. Amiguismos y cero críticas al aire, acompañado de un saludito que termina en entrevista “exclusiva”, más tarde solo termina por alimentar el ego de un deportista que después no sabe cómo lidiar con las críticas. Otro sonoro abucheo es para los que casualmente lo hicieron en el estadio: los fanáticos. Empezando con la supuesta súper leal Extrema Roja que traicionó la regla dorada de todos los mandamientos de un hincha al poner su pasión a la venta. En cuanto al resto de los vestidos de rojo seguimos siendo una sala de cine durante los partidos donde más importa las cervezas y el peinado de la amiga que el partido en sí. Cuántas veces no demoró en sacar el arquero jamaiquino y nunca se escuchó el clásico silbido por parte de los aficionados para presionar al árbitro a que lo amoneste.

Un tercer abucheo para los protagonistas de esta película: los jugadores. Enojarse por la reacción del público y hacerse las víctimas es tratarnos de tontos. Tener 30 minutos con un jugador de más, ante el último de la tabla, estando en casa y no poder ganar es no merecer ir al Mundial. Así de sencillo. Ya criticar a Cecilio Waterman es muy fácil. Pero la culpa no es de él. Todo el país vio la Copa Oro. El problema yace en Julio Dely y su terquedad de creer en un jugador que simplemente no está listo para este tipo de partidos.

Y precisamente el abucheo más escandaloso es para el Panagol. El partido más importante de sus casi tres años de proceso y se lo juega con futbolistas que simplemente no estaban preparados para ese escenario.

Se viene Honduras el martes. Ganar es la única opción para seguir vivos.

Dicen que las victorias lo curan todo, esperemos que así sea el caso, no obstante la verdad es que todavía no estamos listos para asistir a un Mundial, aunque nos duela muchísimo aceptarlo.

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