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11 jul La Argentina de Sabella se termina pareciendo a la de Bilardo

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Alejandro Sabella jugó en Estudiantes de La Plata cuando el club tenía de técnico a Carlos Bilardo. Fue a principios de la década de 1980 cuando Estudiantes ganó dos torneos locales seguidos, y eso explica el porqué la Selección de Argentina clasificó a la final de este Mundial de Brasil como lo hiciera en Italia 1990.

Los dos seleccionados juegan a lo mismo: el sistema defensivo por encima del ataque, la falta táctica sobre la gambeta, los penaltis en vez de un triunfo en los 120 minutos reglamentarios.

Los números casi validan la comparación. Hasta el partido de la semifinal, el grupo de Bilardo en Italia 1990 anotó 5 goles, o sea un promedio de 0.83. El equipo de Sabella ajusta un estándar de 1.33 tantos. Salvo la final, el equipo recibió igual cantidad de goles en 1990 y en 2014: un total de 3.

El portero Goycochea se destacó hace 24 años por atajar disparos de pelota quieta o en movimiento, en particular penaltis, tal cual lo hace Romero.

El hombre de la defensa en ese entonces se llamaba Óscar Rugeri. Se cuadraba en el centro con su carácter de Don, hacía faltas con discreción diplomática, contagiaba de brío a los otros compadres de la retaguardia. Cualquier parecido con Martín Demichelis es una coincidencia.

La defensa de Bilardo poco se sumaba al ataque por la simple razón de evitar sorpresas cuando el adversario tenía hombres rápidos o pícaros como el italiano Baggio, el yugoslavio Stojkovic y el camerunés Milla. (A todos ellos los enfrentó durante el campeonato).

La saga de Sabella jamás intenta un avance lateral. Ni siquiera cruzar el medio de la cancha, dicen los cuadros tácticos de la FIFA sustentados en el partido contra Holanda.

El mediocampo de Bilardo intentó mantener la próspera dupla Burruchaga – Maradona del Mundial de México 1986. Entre los dos marcaron 8 goles. Pero se redujo a uno la cuota de anotaciones en 1990 porque Batista perdió prestancia en su función de quitar balones y pasarlo a los compañeros.

En el equipo de Sabella apareció por fin Mascherano y fue suficiente para anular las andanadas de Robben de Holanda. El holandés loco era primero esperado por Biglia y si lo superaba, entonces Mascherano tenía lista una pierna a la altura del mentón. Y si por alguna razón se quitaba de encima al jefe de Argentina, Demichelis desplegaba toda su ergonomía, su talla de highlander, para atajar a Robben.

Mascherano, además, entrega bien el balón y su socio Biglia trabaja con eficiencia. (Tampoco es que sea el gran mediocampista de contención).

Si Bilardo tuvo a Maradona, Sabella tiene Messi. El rosarino ha sido la figura de Argentina en Brasil, con goles y cierta disposición de marca. La única excepción fue el partido contra Holanda, aunque los movimientos del 10 sirvieron para impedir la salida de los defensas contrarios.

Pero hay que decirlo con claridad: en las Copas del Mundo qué lejos está Lionel Messi de Diego Maradona. Su reemplazante podrá superarlo solo si registra una actuación de antología este domingo.

Bilardo tuvo a Caniggia en la saga posterior, del mediocampo hacia adelante, y muy de vez en cuando contaba con Troglio. En la final frente Alemania el gran ausente fue Caniggia por acumulación de tarjetas amarillas, y Argentina no contabilizó una sola jugada con peligro de gol.

Ahora está Higuaín con un único gol que no hace verano. Anotó contra Bélgica en cuartos de final. Sigue en duda la presencia de Di María. Queda Lavezzi, de magnifica actuación en la semifinal.

Solo falta ver si Sabella busca una jugada inesperada para definir al campeón de Brasil 2014. En Italia fue un penalti... en favor de Alemania.

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