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26 jul La FIFA según Roberto Moreno

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El juez Roberto Moreno y el periodista Campo Elías Estrada diseccionan el cerebro de la FIFA en esta entrevista* que muestra por qué el organismo no deja nada al azar. Robben, Zúñiga, Neymar, Neuer, Higuaín, Márquez y más revelaciones de un Mundial polémico.

Roberto Moreno concluyó después de su experiencia en el Mundial de Brasil que para los árbitros  nos hay faltas grandes ni faltas pequeñas: todas son faltas.

Moreno recordó que el "fútbol es de contacto" y más durante una Copa del Mundo en la que se juegan muchas cosas y donde las  expectativas son muy grandes.

El referí panameño recordó que antes de la competencia a los árbitros se los preparó para estar atentos desde el  pitazo inicial hasta la terminación del partido, e hizo hincapié en que se les habló de estar atentos y prevenir antes de tomar una decisión.

Moreno, que anunció su retiro después de septiembre, revivió algunos momentos de su reciente experiencia en el pasado  Mundial de Brasil 2014. El panameño estuvo en cuatro partidos: Australia-Chile -asegura que fue el más exigente-, Bosnia-Nigeria,  Corea-Rusia y Colombia-Japón.

Recordó que las tarjetas amarillas estaban por el orden de 5 mil a 7 mil dolares y por simulación eran 10 mil dólares de multa.

Simulación

"La simulación es una acción en la que el jugador intenta engañar al árbitro; en jugadas que  pueden llegar a un penal", indicó Moreno e hizo el comentario de una jugada durante el partido de octavos de final entre México y Holanda.

"En el penal sobre Robben, al final vimos el vídeo, en total hubo entre 39 y 40 cámaras que proyectaron la jugada, los  ángulos eran difíciles, pero  al final tres de ellas dictaminaron que el mexicano (Márquez) sí le pisa la punta del zapato al holandés,  que Robben exagere en la caída es otra  cosa, pero la falta existió. Nosotros juzgamos por lo que vemos en el  momento, ahora, que el jugador quiso exagerar o agrandar la falta, es otra cosa, pero sí hubo la falta, para nosotros no hay falta grande o pequeña", apuntó el árbitro FIFA.

Contacto

Pero el fútbol es un deporte de contacto y este es un tema que crea muchas ronchas, precisó el árbitro panameño.

Moreno lo explicó con dos ejemplos puntales: la jugada del colombiano Camilo Zúñiga sobre el brasileño Neymar y el portero alemán Manuel Neuer contra el argentino Gonzalo Higuaín.

Por ética, Moreno dice que no puede opinar si lo de Neuer fue penal y que solo es de criterio del árbitro que en el momento  estuvo  en el partido.

Dijo que los árbitros  "vemos" el fútbol con un criterio diferente al del público, y explicó sobre la jugada en el partido de la  final entre Argentina y Alemania, que  cuando el portero sale y arriesga su físico lo hace pensando en que él puede salir golpeado.

"Esta jugada se dio por aire, el portero hace un brinco normal,  golpea el balón y a Higuaín que también va a arriesgar, es un choque natural, lo mismo que la lesión de Neymar". precisó.

Agregó: "analizamos muy bien y nos damos cuenta de que Zúñiga en el momento que brinca va a buscar el balón, él mira donde está el balón, no mira a Neymar, él aguanta, para aguantar al jugador de que no alcance el balón, es una acción normal".

Y  enfatizó, que "la pregunta que nos hacíamos era en el caso de que Neymar no hubiera salido lesionado, pero como salió  lesionado fue una cosa mediática, todo el mundo dice que si Zúñiga iba o no iba con mala intención, pasó igual con Neuer cuando salió a buscar el balón, él no va a quedarse allí a que Higuaín le gane el balón y le pueda anotar, él salió normal, con la ventaja  que  le da la ley  a él, que es el único que puede jugar con la mano dentro de su área".

En síntesis,  precisó Moreno, "que se  coincidió en que fue una salida normal y tanto el arquero como el jugador arriesgaron su físico por tomar el balón".

Otros temas

Moreno comentó que en Brasil se  llegó al consenso para que  el cuarto árbitro pudiera sugerirle al central  por los minutos de reposición al final de los dos tiempos reglamentarios.

Dijo que durante  el intermedio del partido, el cuarteto arbitral recibía un informe de cuántas faltas se dieron, de cuántas sustituciones, el tiempo efectivo jugado,  y antes de terminar el segundo tiempo el coordinador del partido les daba el informe del tiempo real. Esto ayudaba a la hora de tomar la decisión para los alargues.

"Cada sustitución toma 30 segundos, un minuto por cada lesión cuando el lesionado sale por sus propios medios. El árbitro central nos sugería, y nosotros le podíamos decir más o menos los minutos que consideráramos se podían dar de más", dijo Moreno.

Aclaró, por ejemplo, que en la goleada de Alemania sobre Brasil el arbitro no agregó minutos por sentimientos, y no había necesidad de un alargue.

Moreno subrayó que en muchos partidos se dieron cinco minutos de reposición y los explica en estos términos: "no se puede  perder tiempo sobre el tiempo que se está recuperando, el tiempo que estuvo un portero sobre el suelo hay que recuperarlo, a mitad de tiempo nosotros recibimos un informe de cuantas faltas se dieron, de cuantas sustituciones, el tiempo efectivo que se jugó, a veces se juegan 27 minutos en el primer tiempo y se pierde mucho en saques de bandas, celebración del gol,  entonces sacamos un balance y antes que se termine el segundo tiempo el coordinador del partido nos dice el tiempo real que  se ha  jugado y allí podemos dar un criterio más al tiempo que se ha perdido".

La comunicación se  hace en inglés. "Nunca tuvimos problemas, porque la mayoría  de los equipos tenían por lo  menos uno o dos intérpretes de inglés o su traductor. Capello tenía su traductor para comunicarse con sus jugadores en  ruso. Lo mismo nosotros, que  nos comunicábamos con alguien del cuerpo técnico en inglés para que él se lo manifestara a sus jugadores".

Apuntó que los cuatro árbitros tienen  un filtro, para hablar solo deben apretar un botón, la comunicación era de alto nivel, sin interrupciones.

"Los cuartos árbitros tenemos un filtro en nuestros dispositivos, para hablar solo se aprieta un botón, porque en la banca se grita mucho y eso puede desconcentrar al central, a unos árbitros no les gustaba pero con otros si manteníamos el filtro abierto y la comunicación era constante, hablábamos siempre, le decíamos 'dale tranquilo, para mi es tarjeta, bola  a favor  del azul, bola a favor del blanco', siempre en comunicación, porque lo nuestro era un trabajo en equipo.

Algunas veces le recomendábamos al central y él tomaba la decisión", explicó.

"Los Intercomunicadores eran de alto nivel, no hay duda en eso, es como si estuvieron juntos, sin ningún tipo de  interferencias, la comunicación  era amplia y abierta, también nos chisteábamos, le podíamos decir algo así como 'sonríe que estas serio', para que entrara en dinámica", apuntó.

*Versión completa de la entrevista publicada en el diario La Prensa.

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