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25 ago La impronta de Julio Dely Valdés

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De tantas cosas buenas y malas durante el reinado de Julio Dely Valdés, hay algo que vale la pena resaltar, un atributo para custodiar en el período de Hernán Darío Gómez.

La selección ganó categoría y dejó a un lado el papel ese de equipo inestable, fácil en definitiva, el de los tres puntos seguros.

Los números respaldan la reputación de Panamá como equipo serio, trabajador –todavía es prematuro hablar de jerarquía–. Por algo los representes de la Concacaf en el pasado Mundial se toparon en las eliminatorias con un Panamá al que les costó sacarlo del camino. Basta recordar el hexagonal final.

Costa Rica, la nueva estrella solar de la región, al terminar primer tiempo en el estadio Rommel Fernández tenía un marcador de 2-0 en su contra. Fueron 45 minutos de dominio panameño, con disciplina en la marca y ataques fulgurantes.

En el segundo tiempo se adormiló el local y apareció Jorge Luis Pinto, y sus muchachos empataron. Marcador final: 2-2. En el partido de visitante se sintió ya cómo había cuajado el equipo de Pinto, ganó con suficiencia 2-0.

México, el equipo que empató 0-0 con Brasil en la primera ronda, eliminado en octavos de final por Holanda tras un penalti inventado por el genial Robben, en el hexagonal empató de visitante contra Panamá (0-0).

En el partido de vuelta, jugado en el estadio Azteca, cuando el partido iba 1-1 y los panameños conseguían un punto clave para pelear el repechaje, entonces Jiménez saltó y de chilena impactó el balón para poner el marcador definitivo 2-1. Sufrieron los mexicanos.

Honduras, el más débil de la Concacaf en el Mundial, perdió de visitante 2-0 en el Rommel Fernández y de local empató 1-1. Estados Unidos le ganó de local a Panamá, sobrado. De visitante la vio dura hasta faltando cinco minutos cuando anotó los goles necesarios para sacar a Panamá y hacerle el favor a México.

En síntesis, Panamá fue un equipo con jugadores de experiencia y muchas batallas a cuestas, es decir Penedo, Pérez, Baloy o Tejada, y con nuevas promesas y varias travesuras encima, o sea Chen, Torres o Rodríguez. Al final se volvió un grupo compacto, y muy poco se partía en la cancha. Un equipo con oficio.

La semana pasada el combinado nacional se impuso sobre Cuba 4-0, con un equipo de ensayo y del que Henry Cárdenas -periodista experto en deportes y quizás el más objetivo de todos- comenta que fue un partido con muchos jóvenes y el peso de Amílkar Henríquez. “Él, Pinzón y unos cuantos chicos pueden estar en la Copa Centroamericana”, predice Cárdenas.

Fue importante el partido contra Cuba, aunque el verdadero comienzo de la era Hernán Darío Gómez ocurrió en Perú ante el seleccionado de ese país y que Panamá perdió 3-0. Cuando las cosas iban 2-0, los chicos de Gómez desperdiciaron un penalti, habían llegado una vez y entonces vino el tercer gol de los suramericanos. Panamá también tuvo la pelota.

La clasificación a Rusia 2018 resultará de la estela legada por Dely Valdés y de hacer consuetudinarios los breves y buenos momentos contra Perú.

Y será clave la comunicación fluida entre Gómez y Dely Valdés, el traspaso de los “secretos” a su sucesor colombiano. De lo demás se encargarán los muchachos.

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