EL FENÓMENO PASÓ DE HURACÁN A TORMENTA, Y LUEGO A DEPRESIÓN TROPICAL.
‘Dolly’ inunda frontera México-EU
‘Dolly’ se ubicaba ayer sobre tierra, en los límites de Nuevo Laredo en México y Laredo en Texas.
| EFE/David de la Paz |
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| RASTRO DE DESTRUCCIÓN. El segundo huracán de la temporada arrasó la casa de este pequeño en Playa Bagdad, 84 kilómetros al este de Matamoros, estado de Tamaulipas (México).1063929 |
NUEVO LAREDO, México
REUTERS
Las lluvias provocadas por “Dolly” castigaban ayer, jueves, grandes zonas de Estados Unidos (EU) y México, desatando inundaciones y dejando sin electricidad a miles, luego de que azotara la frontera como un huracán y provocara al menos dos muertes.
“Dolly”, el primer huracán de la temporada en el Atlántico, que tocó tierra con lluvias y poderosos vientos, se degradó tras producir aguaceros con acumulaciones de hasta 31 centímetros en el sur de Texas y el noreste de México, dijo el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EU.
Las lluvias y las inundaciones obligaban a los gobiernos de ambos países a mantenerse alertas, aun a pesar de que se degradó de huracán a tormenta y en horas de la tarde se convirtió en una depresión tropical con vientos de 55 kph.
En la ciudad de Matamoros, en Tamaulipas, donde una persona murió por una descarga eléctrica, quedaron sin electricidad unas 120 mil personas y en las calles equipos de limpieza retiraban árboles y semáforos caídos tras el impacto del huracán el miércoles.
Algunas de las 6 mil personas que seguían en albergues comenzaron a volver a sus hogares, aunque decenas de barrios seguían inundados y en sus calles flotaban carros. Autoridades mexicanas dijeron que la prioridad era desalojar el agua de viviendas y calles.
“Dolly” se ubicaba en la tarde del jueves sobre tierra en los límites de las ciudades de Nuevo Laredo en México y Laredo en Texas. En Texas, el huracán arrancó techos, tiró abajo palmeras y decenas de miles se quedaron sin energía, pero no hubo reportes de muertos o heridos.
En el centro turístico de Isla del Padre, los residentes caminaban entre escombros y farolas derribadas. “Todo se fue, todo se mojó”, dijo Amber Acevedo, quien atiende una tienda que resultó dañada.
El gobierno del presidente George W. Bush declaró zona de desastre a 15 de los condados en Texas, a donde destinará fondos federales.
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