REINO UNIDO. MARATÓN DESAFIANTE.
Tormenta ‘extrema’ atrapa a corredores
En un solo día cayó la misma cantidad de agua que en todo un mes.
Como ‘agujas en el rostro’ sufrió el viento el maratonista Rob Darrington. LONDRES, Reino Unido/DPA
Muchos de ellos se consideraban amantes del deporte de riesgo y maratonistas extremos, pero ninguno podía contar con el reto que los esperaba durante un conocido maratón en el distrito de Los Lagos, en el noroeste de Inglaterra.
Fuertes vientos, violentas lluvias e inundaciones súbitas obligaron a suspender la “Original Mountain Marathon” del conocido distrito, pero unos 2 mil 500 corredores que estaban participando en el evento quedaron virtualmente “varados” en la zona.
Cientos de personas pasaron la noche en improvisados refugios al aire libre o cobijados en tiendas de campaña (carpas). Oficialmente no se anunció ningún desaparecido, pero durante varias horas hubo hasta mil 700 corredores que seguían sin reportarse, lo que desató una ola de pánico por el destino que podrían haber sufrido.
La Policía encontró los últimos participantes perdidos la tarde del domingo. Otros 13 corredores fueron trasladados a un hospital con heridas leves o síntomas de hipotermia.
En el pintoresco parque natural se vivieron escenas dramáticas. La televisión local mostró a varias personas intentando hacer frente al temporal. Como “agujas en el rostro” sufrió el viento el maratonista Rob Darrington, según describió a la emisora BBC. “Para cualquiera que no tuviera experiencia, sin duda era un lugar peligroso”.
Las condiciones eran tan adversas que un helicóptero militar tuvo que acudir a la zona para colaborar en las tareas de búsqueda y rescate. En un solo día cayó la misma cantidad de agua que en todo un mes. “Los pobres rescatistas intentaban encontrar gente en la montaña, en plena oscuridad”, relató Mark Weir, que cobijó a varias personas en su choza.
La carrera, de dos días de duración, se celebra regularmente en diversas regiones del país y es considerada una de las más famosas del Reino Unido. Jamás había sido cancelada en sus 41 años de historia.
Los participantes podían escoger entre tramos de 40 u 80 kilómetros. Los más experimentados corrían en pares y con provisiones, tiendas y equipamiento.
Los organizadores rechazaron las críticas por no haber suspendido la partida a pesar de los partes meteorológicos que pronosticaban el temporal. En la web se aseguró que los desaparecidos no corren peligro: “están bien equipados y la mayoría habrá encontrado por sí sola el camino de descenso”.
Algunos participantes, entre tanto, no se arrepintieron en absoluto de la aventura: “A pesar del tiempo fue una experiencia fabulosa. No puedo esperar al próximo año”, concluyó el corredor Neil Talbott.
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