ABUSO Y BURLA DE LAS LEYES.
Los exabruptos de algunas multinacionales
Eric Kawano
opinion@prensa.com
Nosotros que vivimos en países que se consideran en vías de desarrollo, tenemos la impresión de que, por norma general, las empresas multinacionales son compañías serias, honestas y constituyen una mejor fuente de empleo que las compañías nacionales. Lo cierto es que, por su gran poderío económico, ofrecen mejores sueldos y tal vez mejores beneficios a sus empleados y hasta una mayor estabilidad.
Por otro lado, ese mismo poderío económico les permite abusar y quebrantar las leyes de los gobiernos, sobre todo en economías no tan grandes y desarrolladas como la nuestra.
Existen casos sólidos y comprobables de estos abusos cometidos en contra del fisco panameño, sobre todo cuando se trata de la constitución societaria de industrias reguladas, como lo es el caso de la industria de aviación.
Según lo establece la ley panameña, una compañía de aviación para ser considerada panameña debe contar, entre otras cosas, con la participación de accionistas mayoritarios panameños. Además, estos deben ejercer un control real sobre la compañía.
En el caso específico de las compañías aéreas (de carga comúnmente), hay un interés económico para la multinacional de establecerse en el país anfitrión, en este caso Panamá, como una compañía local.
De esta forma, goza de los mismos derechos y privilegios que una compañía nacional como, por ejemplo, el derecho a solicitar acceso a rutas de vuelos desde Panamá que solo compañías locales tendrían derecho. Esto se da en virtud de los tratados de navegación aérea suscritos entre Panamá y otros países vecinos.
Para lograr la incorporación de la compañía en territorio nacional sin aparentemente quebrantar las leyes del país, la multinacional contrata, por lo general, a un abogado local a quien hace el dueño mayoritario de la compañía aérea. El abogado local ejecuta, tras bastidores, un contrato privado con la compañía multinacional donde cede todas las acciones, derechos y control de la compañía local a la multinacional.
La transgresión a la ley no termina en lo expuesto anteriormente, sino que se agrava mediante el financiamiento directo de las acciones por la compañía multinacional. Paralograr este objetivo, la multinacional manda cientos de miles de dólares directamente a la cuenta del supuesto inversionista local, quien incrementa las acciones o establece el capital con estos fondos, los cuales son entregados a la compañía local, que inmediatamente los manda de regreso a la casa matriz de la compañía multinacional, registrando una cuenta por cobrar al supuesto inversionista local.
El esquema arriba descrito, le niega al país el derecho de recibir fondos de capital para inversión dentro del territorio nacional. En caso de requerirse una verdadera inversión para robustecer el negocio, la compañía se acoge a préstamos comerciales o préstamos entre compañías, gozando a su vez del beneficio tributario del gasto de intereses.
Por eso, resulta importante que los funcionarios públicos encargados de supervisar estas transacciones sean profesionales idóneos y honestos, capaces de seguir estos trámites paso a paso, validando tanto el control que ejerce el supuesto inversionista como la procedencia y destino de los fondos de capital. Sería interesante que se revisaran las incorporaciones y aumentos de capital, realizados por las supuestas compañías nacionales inscritas en los sectores industriales y comerciales, reservados a inversionistas panameños durante los últimos 10 años. De esta forma, se podrá identificar a las multinacionales que están en incumplimiento de la ley y aplicar las respectivas sanciones a la vez que se adoptan normas para controlar esta práctica.
El autor es máster en administración de negocios
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