BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, lunes 22 de diciembre de 2008
 

DEUDA SOCIOAMBIENTAL

Lula y los biocombustibles

José González Jaramillo
opinion@prensa.com

Se ha acusado a la llamada industria bioenergética de poner en riesgo la biodiversidad y de explotar el trabajo en condiciones degradantes, como ocurre en el caso brasileño y colombiano. En algunos círculos científicos se dice que con la crisis financiera y la consecuente baja de costo de los precios de la producción petrolera, podría no ser rentable para la gran industria petroquímica ampliar la producción.

En cambio se potenciaría el desarrollo de los biocombustibles, cuya actividad tiene menos complejidad y puede utilizar casi la misma infraestructura existente para el crudo, además de que el cultivo de tierras tiene asegurado amplios ejércitos de obreros en los millones de desempleados que arroja la eterna crisis de América Latina, que con la presente crisis financiera, se acentuará.

El mismo presidente Lula ha reconocido, tal vez sin intención de hacerlo, que la crisis alimentaria se debe a la especulación en mercados financieros, en materias primas, y de la industria petrolera; y aunque exceptúa a la del etanol y el biodiésel, es obvio que los bioenergéticos vienen de materias primas muy conectadas a la economía global, y que el factor tierra y demás elementos de la economía de los biocombustibles están íntimamente ligados a esa especulación que él menciona.

Lula sostiene que “una buena parte del aumento de los precios de los alimentos es porque hay más pobres comiendo en el mundo y es normal que exista un aumento del consumo, pero se especula con muchas materias primas en el mercado de futuros, a precio absurdos”, lo que no dice “el compañero” Lula es que si bien hay más pobres comiendo en el mundo, también hay más pobres que no comen desde hacen 20 años. Es obvio, entonces, que con esta simple operación aritmética se diluya esta brillante tesis de Lula, además precisamente la especulación de materias primas en “los mercados de futuro” de las que habla, se da gracias a la rentabilidad que ellas representan en esa conjunción de los factores de “mercado” de la economía de los biocombustibles.

Lo más lamentable es que el representante para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, ha respaldado la política brasileña de biocombustibles y destaca el potencial que esta tiene para otros países de la región. Quizá el funcionario de la ONU, ignora que el desarrollismo ha hecho estragos históricos sobre las formaciones productivas y escalas socioambientales de nuestro continente, destruyendo fuerzas productivas por más de un siglo.

Por desgracia o bendición, las condiciones climáticas, los amplios territorios que aún alberga nuestra región para los cultivos a escala, y el bajo coste de la mano de obra constituyen una alta capacidad para desarrollar la industria de los biocombustibles. No en vano, Brasil, que tiene el principal ecosistema hidrológico y biodiverso del planeta es el primer productor de etanol extraído de la caña de azúcar, y le sigue Colombia, donde en poco tiempo se han expandido los cultivos de caña para la producción de etanol, y de la palmera africana para la producción de biodiésel.

Así como es irracional para la vida de nuestra región, transformar densas zonas residenciales en paisajes de antenas para emisión de ondas electromagnéticas por tarifas de telefonía celular, aparentemente más baratas, los territorios de alta complejidad ecológica e invaluables servicios ambientales en campos mineros, las explotaciones petroleras o parques hidroeléctricos, así como la producción de bioenergéticos es cuestionable. No solo por sus efectos medioambientales, sino por los colaterales de carácter político y social.

Como Bush o Chávez, “el compañero Lula” fundamenta su tesis económica en teorías del crecimiento que datan de 200 años, con la única diferencia de que unos aspiran a distribuir más los panes y los otros no, para saldar las históricas deudas sociales; sin embargo, la deuda socioambiental que podría generar este desarrollo fundado en la “teoría crecimiento”, ni siquiera podría pagarse porque sus sujetos y objeto ya no existirían.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá