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Mundo

PARTIDOS POLÍTICOS SE MUESTRAN DISCONFORMES CON PERSEGUIR LA CORRUPCIÓN

´Limpieza ética´ en Brasil

La prensa brasileña ha tenido un papel protagonista al denunciar los casos de sobornos, tráfico de influencias o desvíos de fondos públicos.

ROSINA YNZENGAESPECIAL PARA LA PRENSA

21/08/2011 - “La limpieza no tiene límites... es bueno que todos sepan que no estamos actuando políticamente contra un partido. La acción es sobre las personas que actuaron de forma equivocada y no todas las personas son del mismo partido; eso hay que aclararlo”.

Estas declaraciones corresponden a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, quien ha emprendido una “limpieza ética” tras los indicios de corrupción en varios ministerios.

Esta acción ha provocado que el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), mostrara su disconformidad con esta actuación presidencial. Este grupo político es el mayor apoyo de la coalición gubernamental tanto en el Senado como en el Congreso. El Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff cuenta con una mayoría escasa en los dos hemiciclos, por lo que se creó una coalición de 15 partidos políticos.

Enriquecimiento

El pasado 6 de junio, el presidente de la Casa Civil, Antonio Palocci, abandonaba su cargo. El diario Folha de Sao Paulo publicó una investigación donde dejaba al descubierto que el patrimonio del hombre que fue durante seis meses la mano derecha de Rousseff, se había multiplicado por 20 en tan solo cuatro años.

Según el artículo, este político pasó de tener cerca de 229 mil dólares en 2006 a tener 4 millones 576 mil dólares en 2010.

Palocci es propietario de la consultora Projeto. El año pasado esta empresa ingresó 12 millones de dólares.

Un dato que resaltaba la investigación fue que la mitad de estos ingresos se dieron entre septiembre y diciembre tras la victoria de Rousseff en las urnas.

Hace seis años, Palocci ocupaba el cargo de alcalde y entonces fue acusado de corrupción. Las acusaciones se basaron en que supuestamente la alcaldía recibía mensualidades de cerca de 30 mil dólares que se destinaban a la campaña electoral de Luiz Inácio Lula da Silva.

Un año más tarde, Palocci tuvo que abandonar la política cuando ejercía de ministro de Hacienda. En esa ocasión se le acusó de violar el secreto bancario. Se le juzgó, pero el Supremo Tribunal Federal declaró que no existían pruebas que avalaran que exministro fue el autor del delito.

Cinco años después, el expresidente de la Casa Civil alegó que sus ingresos provienen de su empresa de consultoría. Y además señaló que 273 diputados y senadores poseen negocios similares que siguen activos mientras ellos son miembros destacados del Gobierno.

Sobrefacturación

En julio pasado, la presidenta Rousseff inició lo que hoy se conoce en Brasil como “la limpieza ética”.

Cerca de 30 funcionarios del Ministerio de Transporte han sido destituidos tras conocerse las denuncias de sobrefacturación en las obras públicas, así como el cobro de sobornos.

Este escándalo que ha llevado a la mandataria brasileña a declarar que “el límite es cambiar el Ministerio de Transportes”, le costó al entonces ministro Alfredo Nascimento su cargo.

El hoy exministro dimitió el pasado 7 de julio tras las denuncias sobre fraude en las licitaciones públicas publicadas por la revista Veja.

A pesar de las destituciones de varios miembros del gabinete ministerial y del apoyo expreso de la presidenta Rousseff, Nascimento no pudo continuar en su cargo tras hacerse públicas otras evidencias que hicieron aún más precaria su situación.

La revista Istoé divulgó un video donde se veía a Nascimento con el diputado Valdemar Costa, quien ostenta la presidencia del Partido de la República. En las imágenes se recogía el momento en que ambos políticos hablaban sobre cómo sería negociada la licitación de las obras de una carretera.

El entonces titular de la cartera ministerial de Transporte era el responsable de gestionar el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). Este proyecto gubernamental cuenta con un presupuesto de 313 mil millones de dólares para realizar obras de infraestructura en todo el país. Entre las obras del PAC se encuentran las del Mundial de Fútbol que tendrá lugar en 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016.

Desvíos

El pasado 9 de agosto, otro escándalo volvía a sacudir el gobierno Rousseff.

En este caso fue la detención de 33 personas que supuestamente estaban relacionadas con una red de desvío de fondos públicos del Ministerio de Turismo.

Entre los detenidos se encontraba el viceministro Federico Silva da Costa, así como funcionarios y empresarios.

La trama de este caso de corrupción se basaba en desviar el dinero destinado a la capacitación profesional sobre turismo.

Según fuentes policiales, la empresa Ibrasi fue contratada sin que tuviera lugar un concurso público. Dichas fuentes señalaron que esta empresa carece de las condiciones para llevar a cabo la capacitación de mil 900 personas en Amapá, estado amazónico. La policía federal señaló que se desviaron cerca de millón 850 mil dólares, que supondría un tercio del costo del contrato.

Influencias

El pasado 6 de agosto, el secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura, Milton Ortolan, dimitía tras las denuncias de haber ejercido tráfico de influencias. Tras esta renuncia, Veja publicó que el exministro de esta cartera ministerial, Wagner Rossi, era el responsable de una trama de corrupción.

Según las informaciones de los medios brasileños, durante el período en que Rossi ejerció de director de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) creó puestos de trabajos para personas cercanas a su partido PMDB, entre ellas hijos, esposas y otros familiares de políticos.

A estas acusaciones se unieron las publicadas por Veja donde se especificaba que Rossi habría solicitado una comisión de un millón 250 mil dólares con el fin de favorecer en una licitación de 2 millones 900 mil a una empresa. Por otro lado, el periódico Correio Brazilense divulgó que el exministro había viajado en aviones prestados por una empresa que tiene contratos con el Gobierno. Algo que Rossi ha admitido haber hecho en tres o cuatro ocasiones a pesar de estar prohibido por el Código de Ética Pública brasileño.

La policía comenzó una investigación que llevó a Rossi a presentar su dimisión el 17 de agosto.

Rossi, que pertenece al PMDB, formaba junto con Nascimento el grupo de consultores y asesores que Rousseff mantuvo de su mentor y predecesor Lula da Silva.

En medio de estas dimisiones, la presidenta de Brasil se enfrenta a una delicada situación política, ya que varios de los ministros que han dimitido pertenecen al PMDB, su principal aliado en el Congreso y el Senado.

De momento, Rousseff se mantiene firme en su lucha contra la corrupción. Una corrupción que ha llevado al Gobierno brasileño a comenzar la “limpieza ética” tan solo seis meses después de asumir el poder.

Mientras, la prensa brasileña sigue teniendo un papel protagonista al denunciar los casos de corrupción, sobornos, tráfico de influencias o desvíos de fondos públicos en varios ministerios. Denuncias que han terminado con las aspiraciones políticas de cuatro ministros.

Apoyo del pueblo y de la oposición

“No se someta al chantaje, sométase a la confianza del pueblo brasileño que está a su lado”.

Estas palabras fueron dichas por el senador Randolfe Rodrigues, perteneciente al partido opositor Socialismo y Libertad en el contexto de que varios partidos no estaban satisfechos con la “limpieza ética” emprendida por la presidenta, Dilma Rousseff. El Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal apoyo legislativo del Partido de los Trabajadores (PT) que dirige Rousseff, ha mostrado su disconformidad con las acciones contra la corrupción en el Gobierno.

Varios de los ministros que han dimitido por escándalos de esta índole pertenecen a este partido.

Desde el pasado mes de junio, cuatro ministros han dejado sus cargos tras ser denunciados en la prensa de corrupción. El pasado 16 de junio se hizo público un sondeo de CNT/Sensus, donde Rousseff obtuvo 49.2% de aceptación. Además, esta encuesta mostraba que 62.9% de los encuestados consideraba que los casos de corrupción no afectan a la presidenta.

Y también 70.2% aprobaba la labor ejercida por la mandataria. A pesar de estos porcentajes favorables, analistas políticos consideran que la gobernabilidad de Rousseff puede debilitarse, ya que necesita de su principal apoyo para lograr aprobar leyes en las dos Cámaras. Además, señalan que si se debilita y pierde su poder legislativo, su popularidad y aceptación podrían verse afectadas.

 

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