El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo que volverá a la sede de las Naciones Unidas para insistir con su proyecto ambientalista Yasuní-ITT, que busca dejar bajo tierra un gran yacimiento petrolífero en la selva amazónica a cambio de una compensación de la comunidad internacional.
Tras recordar que no ha asistido a la Asamblea General de la ONU desde 2007, cuando presentó por primera vez su iniciativa, Correa dijo que en septiembre próximo insistirá en el proyecto, considerado como una alternativa frente al cambio climático.
La iniciativa reclama a la comunidad internacional una compensación de al menos la mitad ($3 mil 600 millones en 12 años) de los ingresos que obtendría Ecuador por la explotación de dichos campos, con reservas por más de 800 millones de barriles de crudo.
El proyecto evitaría la emisión a la atmósfera de 400 millones de toneladas de dióxido de carbono.
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