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GRANDES LIGAS

Una campaña Gigante

San Francisco llegó a estar 2-0 abajo ante los Rojos de Cincinnati en la primera ronda de los playoff y luego se encontraron contra la pared 3-1.

AP. NUEVA YORK, EU

21/12/2012 - Todo transcurrió en un parpadeo, una conclusión tan rotunda para dejar atónito a cualquiera y que demostró que prenderse en una buena racha durante el mes de octubre en el béisbol de Grandes Ligas es la mejor de las dichas.

Fíjense en los Gigantes de San Francisco, campeones de la Serie Mundial por segunda vez en tres años.

Los Gigantes llegaron a estar 2-0 abajo ante los Rojos de Cincinnati en la primera ronda de los playoff y luego se encontraron contra la pared 3-1 frente a los Cardenales de San Luis en la serie de campeonato de la Liga Nacional.

Al borde del precipicio, persignándose a un lanzador como Barry Zito que había tocado tan a fondo en su espiral negativa que fue descartado del roster de postemporada que se consagró hace dos años, San Francisco no paró de ganar.

Pasaron la escoba al final, imponiéndose en sus últimos siete juegos del año en los que solo una vez se vieron por detrás en el marcador. Sus lanzadores abridores tuvieron 0.99 de efectividad en ese espacio.

Tan encendidos llegaron al Clásico de Otoño que tumbaron a los Tigres de Detroit, abrumadores favoritos, en cuatro duelos que asemejaron un placentero trámite hasta el momento en el que Sergio Romo le pasó un strike cantado a Miguel Cabrera para el último out. ¿Qué fue lo que les encendió? Se dice que fue el apasionado discurso que el jardinero Hunter Pence dio previo al tercer partido de la serie contra los Rojos, imitado jocosamente por sus compañeros en el video conmemorativo de la Serie Mundial.

“No me quiero ir a casa aún”. Esa fue, esencialmente, la consigna que les dio Pence.

El grado de cohesión en su seno fue tan armonioso que ni el golpe que recibieron al perder a Melky Cabrera, el Más Valioso del Juego de Estrellas, al ser suspendido tras dar positivo por dopaje pudo descarrilar su rumbo.

Tampoco se inmutaron cuando los Dodgers, sus rivales de división, se imbuyeron en un frenesí de fichajes (Hanley Ramírez, Adrián González y Josh Beckett, entro otros) tras completarse la venta de la franquicia.

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