Filipinas levantó ayer un veto al envío de ayudantes domésticos a todos los países europeos después de mejorar las políticas de redes y protección de seguridad para los filipinos que serán contratados para los empleos.
Filipinas dejó de enviar sirvientes a Europa en 1997 luego de que el Departamento de Asuntos Exteriores recibiera informes de maltrato, entre los que se incluían pagos injustos, horas de trabajo excesivas, discriminación y acoso sexual.
En 2010, la prohibición se levantó para Suiza, Noruega y Dinamarca.
El secretario de Asuntos Exteriores, Albert del Rosario, dijo que se pondrá en operación un estricto sistema de vigilancia en las embajadas y consulados generales filipinos para la protección de los sirvientes del país.
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