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Economía

PLANO URBANO

PLANO URBANO: Otras extensiones del Metro

20/07/2013 - OPINIÓN

Buenas noticias para el país son las de extender las líneas del Metro hasta La Chorrera, ciudad dormitorio de Panamá, de donde en cualquier momento podría, a su vez, alargarse a Capira, donde también duermen muchos de quienes laboran en la capital. Igualmente, la decisión de adelantar los estudios de otra línea que llegaría hasta Pacora, son señales en la dirección correcta.

Llevar el Metro a La Chorrera a través de un nuevo puente donde también existan múltiples carriles para vehículos livianos, como bicicletas, motocicletas y también peatones, significaría un enorme alivio para la comunidad. Desconocemos aún la ubicación de ese cuarto puente, determinación que corresponderá a la Autoridad del Canal, pero se asume que ese nuevo cruce quedará muy cercano al actual.

Un buen ejercicio de diseño vial será entonces la división del fluido tránsito entre el puente de las Américas y el nuevo puente que probablemente estará separado solo por una corta distancia. Esta división del flujo de ida y regreso resultará en un muy interesante, y algo complicado, diseño de ingeniería que tendrá que combinarse con una hermosa silueta arquitectónica, como hoy día encontramos en los países avanzados.

Las dos corrientes de vehículos que cruzarían el Canal, tendrían que tener la opción de cruzar por cualquiera de los dos puentes y al regresar, igualmente, debería poder ingresar a la ciudad a través de la cinta costera tres o de la avenida de los Mártires.

Por otro lado, quiero referirme a otra vialidad necesaria que también se comenta desde hace un par de lustros: la necesidad de una nueva vía en la costa abajo caribeña.

Esa hermosa área tiene condiciones muy especiales por ser una zona montañosa con caídas verticales al mar, donde difícilmente podría construirse una carretera de varios carriles, razón por la cual, conversando con ingenieros y urbanistas con quienes sigo analizando interesantes enfoques sobre el país, concluíamos que allí convendría, en vez de una carretera, un ferrocarril.

La gran diferencia entre una carretera y un ferrocarril es que la carretera produciría invasiones, legales o no, a todo lo largo de ella, diseminando a la población.

Un ferrocarril, en cambio, produce poblaciones, ya que solo tiene estaciones cada cierta distancia donde se prevería un futuro desarrollo.

Una población permite ofrecer a sus habitantes muchas más facilidades y servicios que una interminable línea de viviendas. Eso es lo que vemos en toda Europa: pequeños pueblos muy desarrollados que parecen partes de una ciudad.

Sería muy conveniente para esta área metropolitana que no sigamos estimulando el transporte individual con bajísimos impuestos de placa, sin impuestos de circulación y con muy bajos impuestos de introducción. Ello nos seguirá conduciendo al caos urbano permanente.

Cuando a principios del año entrante se terminen todas las obras viales en construcción, encontraremos que no serán las obras las que no nos dejarán avanzar, sino los miles de vehículos añadidos al parque automotor. Por ello, debemos enfocarnos en el transporte público y en la densificación de la ciudad, aunque a las comunidades de residenciales individuales como la mía, no les guste el cambio.

Hoy día existe una nueva modalidad de cambios de zonificación que bien merece un estudio: una zonificación de “aplicación tardía”.

Ejemplo: un determinado barrio podría ser cambiado de baja a mediana o alta densidad, pero su aplicación no podrá ser aplicada antes de 10 o 20 años, a partir de su aprobación. Tendría unas condiciones adicionales, su diseño sería por sectores, no por lotes y la infraestructura sería requisito previo al desarrollo. Es lo que se llama “planes parciales”, un gran éxito en donde se aplican.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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