El vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, partió ayer hacia China, la etapa inicial de su primera gira asiática, donde buscará entablar una relación lo más fluida posible con las próximas autoridades del país.
La gira, de ocho días y que le llevará también a Mongolia y Japón, forma parte de la estrategia de la Casa Blanca para recuperar su influencia en el área Asia-Pacífico, uno de los pilares de su política exterior, y llega en momentos de fuertes turbulencias económicas globales, uno de los asuntos que dominarán el viaje.
Pero si calmar las inquietudes asiáticas sobre el devenir de la economía estadounidense será una de las actividades de Biden, no será la principal.
Su gran objetivo es establecer lazos con su par chino, Xi Jinping, quien a todas luces se hará con las riendas del país entre el año próximo y 2013. Biden tiene previsto reunirse no menos de cinco veces con Xi.
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