Hoy por Hoy

18/04/2014 - Dos pérdidas sensibles tuvo en un solo día, ayer, el espacio universal del Caribe: Gabriel García Márquez y José Cheo Feliciano.

Miembro de una generación de escritores que revitalizó con creatividad portentosa la lengua española, García Márquez alcanzaría una dimensión comparable al mayor de sus antecesores: Miguel de Cervantes, sin que esto sea una exageración macondiana y más bien hecho a constatar en los tiempos por llegar y los libros a ser escritos.

Periodista ante todo, fue un maestro sobresaliente del género con el cual tendrán deuda perenne todos aquellos que lleguen a la profesión.

Borinqueño el otro, lo suyo fue la salsa, esa exaltación de la vida que es mucho más baile que palabras y más ritmo que sonido. Innumerables gestos de su parte lo convirtieron de manera entrañable en un panameño más, y muy especial.

Ya no están aquí. Pero como todos los grandes cuando parten, no se han ido: permanecen, están ahí. En sus casos, a la vuelta de página; al sonar una canción. ¡Se les vive!

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