Hoy por Hoy

24/04/2014 - En la recta final del proceso electoral, la dirigencia de los obreros de la construcción y de un sector de los educadores adelantan una huelga con un fuerte olor a oportunismo.

Eso pareciera explicar las posiciones extremas planteadas en la mesa de negociación, sin considerar con ello el impacto que el cálculo puede tener en una industria que da sustento a miles de panameños y que es puntal de la economía del país.

Desde proyectos pequeños hasta la misma ampliación del Canal de Panamá han sido paralizados sin considerar las consecuencias.

De otro lado, la posición de un grupo de docentes raya en la intransigencia al negarse a una simple evaluación, asunto que debería ser la norma precisamente para quienes se dedican a la docencia.

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