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Hoy por Hoy

30/07/2014 - Cuando después de tiempos procelosos el país vive un período de calma constructiva y los panameños nos disponemos a celebrar los 100 años de apertura del Canal, creyendo que las obras de ampliación de la vía se encaminaban a su culminación sin nuevos sobresaltos, resurge la pesadilla del consorcio que lleva a cabo esos trabajos y descuaderna el panorama.

Pretende la compañía que se incluyan, en los reclamos que tramita con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), exigencias originalmente no contempladas, bajo la posibilidad de darse situaciones como las vistas meses atrás con la desastrosa paralización de labores.

Son presiones que el país no puede soportar ni estimular con acciones distintas a un enérgico rechazo por parte de la ACP y el respaldo solidario de nuestra sociedad.

Bastantes perjuicios ha sufrido ya el país de su relación traumática con Grupo Unidos por el Canal (GUPC), el atraso en la inauguración de la nueva vía interoceánica es uno de ellos, como para permitir otros arrebatos de ese consorcio. Se le debe repetir: respeto, por favor.

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