Hoy por Hoy

16/09/2014 - Hemos de cuidarnos de caer en una cruzada de xenofobia que lleve entre nosotros a la estigmatización y persecución de personas de bien llegadas al país, con propósitos sanos, por cuenta de quienes en todo caso deben responder por sus delitos con todo el rigor que impongan nuestras leyes.

Más allá de que la nuestra sea una sociedad conformada con múltiples filones étnicos, Panamá afinca su identidad en el respeto por la pluralidad cultural y religiosa. Una política migratoria que concilie estos factores, consustanciales de nuestra nacionalidad, con el papel al que estamos llamados en esta hora global, no tiene por qué ser xenófoba, mientras que sí es denigrante para el país la modalidad de vender, en un triste espectáculo público, permanencias en nuestro territorio con la finalidad de recaudar fondos para proselitismo político, como hiciera el gobierno pasado.

Bien hace entonces la Cámara de Comercio al expresar preocupación “por el rechazo a inmigrantes que se ha fomentado entre grupos de ciudadanos panameños”, al tiempo de advertir de que “las conductas discriminatorias históricamente han acarreado situaciones dañinas para las sociedades en las que se manifiestan”.

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