Hoy por Hoy

22/10/2014 - Los escándalos en el aeropuerto de Tocumen por sus contratos directos y adendas; los comedores fantasmas del Ministerio de Desarrollo Social; los hospitales mal construidos e inadecuadamente diseñados del Ministerio de Salud y los supuestos sobrecostos de las obras de infraestructuras en el país son el resultado de la inacción en la Contraloría General de la República.

¿Cuántos miles de millones de dólares nos costó la ausencia de la Contraloría? Los fondos perdidos, robados, despilfarrados y malgastados serían suficientes para resolver de raíz algunos de los problemas fundamentales de nuestro país.

Al parecer, la clase política no entiende que se acaba el tiempo para escoger a la persona que el pueblo espera reconstruya la Contraloría, contribuya a perseguir a los ladrones del tesoro público y a sanear las finanzas del Estado.

Esto es demasiado serio para dejarlo como otro asunto de negociación partidista o para una improvisación casual de las que nos acostumbran los políticos criollos. Los diputados deben ponderar su rol en este asunto: ser cómplices o salvar a la Patria.

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