Hoy por Hoy

24/10/2014 - Transparencia Internacional (TI) en su informe más reciente denominado “Exportando corrupción” llama la atención sobre un triste fenómeno de escala mundial: el uso del soborno y el cohecho, tanto por parte de empresas privadas o públicas, incluyendo muchas latinoamericanas, para obtener negocios y ventas.

Cuando se firmó la “Convención para combatir el cohecho en el extranjero”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se pensó que finalmente una mayoría de los países y sus empresas seguirían los caminos de la decencia e integridad para conseguir negocios con los gobiernos, sin embargo, ni en los tiempos de prosperidad ni en las épocas de recesión ha cambiado la repugnante práctica de comprar el favor de funcionarios ávidos de “cariño” y de cuentas cifradas.

La corrupción en sus variantes –pública o privada– le roba la esperanza a los pueblos, castiga a los más pobres y retrasa innecesariamente el desarrollo de las naciones.

El sector privado debe recordar que todos perdemos cuando hay corrupción, incluso, cuando con ella se saca provecho.

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