Hoy por Hoy

30/10/2014 - Cuando Martín Felipe Sosa se convirtió en el primer contralor general en el gobierno de Harmodio Arias, creó un molde muy difícil de llenar. Sosa fue impulsor de la Caja de Ahorros, del Fondo Obrero, que luego se transformaría en la Caja de Seguro Social; y quizás su obra más importante fue garantizar el financiamiento que hizo posible la creación de la Universidad de Panamá.

Los aspirantes a contralor, que hoy pretenden ser considerados para el cargo, representan un universo variopinto de talentos, historias personales, perfiles profesionales y respaldos políticos. Ellos merecen que sus vidas y potenciales servicios al país sean considerados con raciocinio y sin apuro.

Los diputados tienen en sus manos no solo la designación de un cargo político, sino también el mandato de velar para que el gasto público de los próximos cinco años no condene a la siguiente generación de panameños a continuar viviendo en un país subdesarrollado. La Asamblea Nacional tiene el poder de pedirle al Ejecutivo que convoque a sesiones extraordinarias, para hacer que este proceso de selección no sea una simulación ni una raya más para el tigre.

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