La inflación de Gran Bretaña se aceleró más de lo esperado en julio, impulsada por un alza de las comisiones bancarias y por un adelanto de las liquidaciones en las tiendas minoristas, dejando al índice de precios al consumidor en camino para llegar al 5%.
Cifras oficiales revelaron, el martes, que la inflación se ubicó en un 4.4% anual en julio frente al 4.2% de junio, levemente por encima de la tasa de 4.3% pronosticada por los analistas consultados por Reuters. La aceleración deja a la inflación lejos de la meta de 2% fijada por el Banco de Inglaterra.
Si bien se estima que la inflación volverá a estar bajo la meta en los próximos dos años, por ahora su alto nivel representa un obstáculo para estimular la economía. “Pese a la alta probabilidad de una inflación superior al 5% en el próximo par de meses, el Banco de Inglaterra no tomará acciones debido a la debilidad de la economía y al nerviosismo en los mercados”, dijo el economista de ING, James Knightley.
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