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Mosaico

Espacio y corazón

RAFAEL CANDANEDO
LA ÚLTIMA PALABRA

29/07/2012 - El nanana nanana nana estremece el monumental Estado Olímpico de Londres.

Es el Hey Jude, que reaparece en la voz de McCarthy, durante la deslumbrante apertura de los Juegos Olímpicos. Hacerle espacio en el corazón a esta concentración de 10 mil 500 atletas de todos los confines del planeta.

Londres es la capital del mundo durante dos semanas. La ceremonia inaugural es pletórica: vitalidad y capacidad creativa y organizativa. El maestro de cine Danny Boyle dirigió la ceremonia inaugural, con un guion de muchas horas y de momentos de suspenso, ingenio, ocurrencia e imaginación. Saluda uno grande de nuestro tiempo, Tim Berners-Lee, quien contribuyó a popularizar internet hace 20 años con la creación del protocolo tipo W.

Los himnos de paz de The Beatles están en el principio olímpico, representado en la capital británica por 204 comités desde Vanuatu, Tonga, Estados Unidos y Argentina, hasta Benín y Mongolia.

Donde se desarrolló esa fascinante apertura era una de las zonas más deprimidas de la ciudad: Stratford. Solares industriales y edificios en mal estado.

Una inversión maciza ha implicado la construcción de viviendas, nivelación del terreno, canalizaciones, alcantarillado, agua potable, calles, carreteras y puentes, aparte de los espacios deportivos puntuales para la gesta de dos semanas. El Parque Olímpico lo componen 2.5 kilómetros, con nueve recintos y la Villa de los Atletas.

Los Juegos de Beijing hace cuatro años estuvieron marcados por la expansión de China y la confianza en el futuro. Los de Londres se amparan en glorias pasadas, en un momento de recesión. La fortaleza del espíritu olímpico prima por encima de la tempestad, después de la cual saldrá el sol.

Más de mil millones de personas vieron por televisión la inauguración, antesala de la próxima edición en Río de Janeiro.

Revitalizar la economía, tan de capa caída, es una de las metas británicas. La organización ha costado cuatro veces más de lo esperado y deberán ser afrontados los gastos. El margen de beneficio es limitado, si no es pérdida lo que ocasiona.

Más de 10 mil 500 atletas, los mejores de cada país, competirán por las 302 medallas de oro en juego y ofrecerán al mundo un espectáculo incomparable.

Esperanza tenemos traer aunque sea una de bronce para nuestro país.

Ante el temor de atentados, la plaza londinense está tomada por tropas y aumentan las restricciones de circulación. La operación de seguridad es una de las mayores en tiempos de paz.

Cuando faltaban pocas semanas para la inauguración, la empresa encargada de atender la seguridad se rajó y la actividad ha quedado en manos de los Senafront de allá, con las complicaciones inherentes.

En la ceremonia, electrónica, música y luces multicolores dirigidas hacia las tribunas.

Un molino empezó a girar. Patos y granjeros aparecieron en un parque sobre un montículo creado en medio del estadio, y donde están sembradas las banderas de los países participantes.

Aviones esparcieron en el aire humo rojo, blanco y azul, en honor a la bandera británica. Son los colores de muchos pabellones, como el de Costa Rica, Estados Unidos, Francia y Panamá.

Música country, lluvia, orquestación, actuación de deportistas, música de rock clásica de todos los tiempos, Shakespeare, la Revolución Industrial, que dejó atrás el feudalismo. Necesitamos una en Panamá ante tanta anteojera feudal.

Tambores bombo inundan el recinto, con decenas de miles de asistentes, incluso 15 mil artistas en escena.

Ni James Bond, personificado por Daniel Craig, ni Mr. Bean, ni la autora de Harry Potter, J.K. Rowling, podían faltar.

Como tampoco los personajes de los cuentos infantiles, los buenos y los malos, como Cruella Deville y Capitán Garfio, y Mary Poppins.

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