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Mosaico

Método

RAFAEL CANDANEDO
LA ÚLTIMA PALABRA

06/05/2012 - Estamos viviendo una nueva era, cuyos contornos aún no están concluidos. Para entenderla no vale la forma en que abordábamos los asuntos de épocas precedentes. Para indagarla corresponde ajustar y crear su método.

Retrato de esta premisa es el hervidero del aula de clases. Si el alumno recibe información y estímulos de cuanto aparatejo, llueve sobre mojado el docente que prefiere repetir ese contenido, a excepción que sean documentos confidenciales de los últimos descubrimientos a manos de ciertas cofradías científicas.

Manosear contenidos que pueden adquirirse a la vuelta de la esquina es mala praxis, en un momento en que se verifica una sobreabundancia de información, compleja en su selección y en su organización.

La prueba y el informe final terminan, con frecuencia, siendo de autoría de estos abultados –aunque no siempre precisos– bancos de información. El sistema del “copiaipega” se enseñorea, en perjuicio de la finalidad de la escuela, del pensar, entender, hablar y escribir.

Con imaginación y sin medias tintas, ese método debe ser sacudido, de forma que atienda a esta realidad y se incorpore, sin rubor y en buena lid, la tecnología. Falta tanto qué hacer y cada novedad en el abordaje abre una caja de posibilidades.

¿Cómo investigar? ¿Cómo depurar la información proveniente de variadas fuentes? ¿Qué es válido, legítimo y preciso? ¿Qué es chatarra? ¿Qué lecturas corresponden a ese material? ¿Cómo lo analizo? ¿Es útil y aplicable a nuestras situaciones cotidianas? ¿Como la sintetizo? ¿Qué nuevas construcciones pueden derivarse? ¿Qué puedo crear?

Los procedimientos de trabajo deben adecuarse, con énfasis en la construcción de métodos atinentes a cada situación, con sus singularidades. Docentes que inspiren a sus alumnos a armar las rutas de entendimiento y de materialización del método científico.

Muletillas. Se amplía su variedad. A ´eeehhh´, se han unido ´obviamente´, ´un tanto´, ´pues´. Bastones, sillas de rueda, muletas de torero. Los micrófonos públicos están poblados de ellas. Tampoco la pronunciación es cuidada. A veces sobran ´s´ y otras faltan. El país tiene una relación de amor-odio con la ´s´. Añades innecesariamente una ´s´, cuando preguntas: “¿Te fijastes?”. La ´s´ final es de ñapa. Es común, sin embargo, omitirla en frases como: “Las banca del parque”. En plural es ´bancas´. La pereza domina. Ni hablemos de los cantitos importados de locutores de radio y televisión, sobre todo en las frases finales de las oraciones o enunciados. La fonética es uno de los mayores identificadores de un pueblo.

Veníamos. “Nosotros veníanos temprano”. ´Veníamos´ es lo correcto. En la flexión del verbo en la primera persona plural siempre la terminación es ´mos´. En ninguna hipótesis, es de otra manera. Fallidas son además las flexiones: estábanos, íbanos... Estas flexiones confunden la función de ´nos´, pronombre personal referido a la primera personal plural, tanto en femenino como en masculino, o, a veces, abreviación de nosotros, primera personal plural. (Nos dejó impávidos). Ese ´nos´ puede usarse como enclítico (partícula o de una parte de la oración que se liga con el vocablo precedente, formando con él una sola palabra): míranos, compréndenos.

Glúteo, nalga. Cada una de las porciones situadas al final de la columna y el comienzo de los muslos. La primera es vocablo griego. La segunda, latino. La primera se usa más como adjetivo (área glútea) y la segunda como sustantivo (nalga de elefante). En la región rioplatense, es el corte del cuarto trasero de los vacunos.

 

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