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Mosaico

Una buena precuela

´Prometeo´ es otra prueba de que las precuelas cinematográficas de Hollywod han madurado a niveles admirables.

17/06/2012 - Se ha registrado un nuevo comienzo en la historia de las precuelas fílmicas en Hollywood. Antes, lo que nos ofrecía la Meca del cine eran películas tontas que tomaban elementos de una producción previa exitosa y te ofrecían un simple refrito.

Ahora hay precuelas que no solo te ayudan a comprender una película ya existente, sino que además te abren un mosaico de inéditas interpretaciones.

Loables ejemplos recientes son X-Men: primera generación (2011), de Matthew Vaughn; y El origen del planeta de los simios (2011), de Rupert Wyatt.

En nuestras salas podemos ver otra muestra fabulosa de una precuela con sentido: Prometeo.

Este proyecto es en sí una película que no requiere de ninguna otra para ser funcional. Al mismo tiempo, Prometeo colabora a que uno entienda el porqué de Alien, ambas firmadas por Ridley Scott, y hasta a uno le entran ganas de volver a ver ese clásico de 1979.

Si había un realizador calificado para hacer una buena película de ciencia ficción como Prometeo, ese era Scott, quien además hizo otro título que reverenció: Blade Runner (1982).

Cuando hace unos meses leía que Scott planeaba hacer una secuela de Blade Runner para 2014, mi primera reacción fue de espanto y luego de preocupación.

Temía que me fastidiaran una cinta que califico de cinco estrellas, pero después de ver Prometeo estoy seguro de que Ridley hará algo digno.

Prometeo brinda una puesta en escena fría y con una medida cuota de efectos especiales. Scott lo calcula todo con una exactitud milimétrica. Sabe cuándo ofrecernos momentos de aventura, acción, romance, suspenso, sexo y humor.

Su edición es impecable, su fotografía magnífica y sus escenarios alucinantes (en particular, los minutos iniciales de esta producción).

¿Prometeo supera a Alien y Blade Runner? No, pero tampoco está lejos del resultado estético de ellas.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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