juicio en egipto
El exministro del Interior, Habib al Adli, negó que la policía empleara la violencia contra los manifestantes.
El expresidente egipcio Hosni Mubarak y sus hijos, Alaa y Gamal, renunciaron ayer a declarar en la última sesión del juicio antes de la sentencia por su supuesta implicación en la muerte de manifestantes durante la revolución, dijo a EFE un abogado de la acusación.
El letrado Ozman al Hasanaui apuntó que el tribunal, instalado en la Academia de Policía de El Cairo, dio la oportunidad al exjefe de Estado y a sus vástagos de prestar declaración, aunque estos rechazaron hablar.
Quien sí lo hizo para defender su inocencia fue el exministro del Interior Habib al Adli, que junto a seis de sus asesores es otro de los inculpados en el caso.
Según Al Hasanaui, Al Adli declaró durante más de una hora para responder a los alegatos de la fiscalía. El exministro negó que la policía empleara la violencia contra los manifestantes o que los matara, pero que si lo hizo en algunos casos fue siempre en defensa propia.
Al Adli destacó que la revolución fue “pacífica” y que las autoridades sabían con antelación que iba a haber una revuelta popular por las condiciones sociales en las que vive el pueblo egipcio.
El exministro se quejó de que su departamento no pudiera garantizar la protección de los manifestantes por la escasez de policías, ya que “solo hay 120 mil agentes en toda la república”, según el letrado. Y subrayó que durante las protestas se aplicó el llamado Plan 100 de seguridad, que solo contempla el uso de material antidisturbios como porras, cañones de agua y gases lacrimógenos para repeler a los manifestantes, y en ningún caso el empleo de fuego real.
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