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Opinión

ATREVERSE A DENUNCIAR

¿Será el síndrome de Estocolmo?: Daniel R Pichel

07/04/2013 - No estoy seguro que el término pueda aplicarse, pero sospecho que los panameños sufrimos alguna variación del síndrome de Estocolmo. Este fenómeno psicológico fue descrito en la década de 1970 por el criminólogo sueco Nils Bejerot, a raíz de que cuatro personas que habían sido secuestradas durante un asalto a un banco adoptaron una posición de complicidad hacia sus captores al momento del juicio. Debido a que esto ocurrió en la capital sueca, se acuñó ese nombre. Supuestamente, según datos del FBI, el 27% de los secuestrados desarrolla en algún grado esta reacción, principalmente cuando los captores, al no usar violencia física contra las víctimas, son vistos como “personas no tan malas”, pues pudieron haber causado mucho más daño y optaron por evitarlo.

Posiblemente, el caso más famoso de síndrome de Estocolmo se dio en 1974 tras el secuestro de Patricia Hearst (esa misma, la que el gobierno revolucionario de Omar Torrijos invitó a pasar su luna de miel en Contadora), nieta y heredera del imperio del magnate periodístico William Randolph Hearst, quien después de haber sido secuestrada por un grupo llamado “Ejército Simbionés de Liberación”, retenida más de dos meses y tras haberse pagado seis millones de dólares, por indicación de los secuestradores, fue captada por una cámara de seguridad, con una ametralladora en la mano, durante un asalto que el mismo grupo realizó en un banco. Posteriormente, Patricia Hearst dijo que se había integrado al grupo con el nombre de Tania e incluso estuvo presa varios años por ese delito.

El caso es que yo estoy convencido de que en Panamá se padece una forma endémica de esta conducta. Nuestra sociedad está secuestrada por grupos que, de una u otra forma, no solo aceptamos, sino que apoyamos de muchas maneras. Entre todos estos “secuestradores masivos”, los políticos representan los más peligrosos. Los panameños seguimos votando por los mismos especímenes, a pesar de que año tras año nos demuestran su falta de compromiso con las necesidades del país, se protegen descaradamente entre ellos, hacen alarde de una inmerecida inmunidad legislativa y se burlan de cualquier principio que pueda ser interpretado como éticamente correcto. Incluso, en muchos casos, amasan fortunas y participan de negocios que nadie entiende cómo es posible que lo logren, con el salario que reciben por su trabajo. Tan solo esta semana hemos visto cómo un par de estos nómadas políticos (es que se ofenden cuando se comete el sacrilegio de llamarles tránsfugas) se convirtió de la noche a la mañana en magnates inmobiliarios comprando propiedades con una facilidad pasmosa.

El caso más aparatoso fue el de aquel que mostraba el dinero que recibió como soborno por su voto legislativo y que reclamaba que nunca se le pagó la diferencia de lo que le prometieron. Su partido decidió revocarle el mandato, pero no por corrupto, sino por acusete. El Tribunal Electoral lo mantuvo en su cargo hasta que en la siguiente elección fue postulado por otro partido. Pero, el síndrome de marras hace su amarga aparición cuando resulta que los electores de su circuito terminan votando nuevamente por él. A mí que no me digan que esa conducta es normal. Reelegir a una persona con semejante prontuario, únicamente puede explicarse por algún tipo de patología.

Pero el secuestro no es solamente por parte de personas. Los partidos políticos son especialistas en secuestrar el sistema, de modo que son los únicos que pueden obtener beneficios de este. Por eso, el exadministrador del Canal Alberto Alemán desistió de buscar una candidatura independiente a la Presidencia de la República, pues el sistema está diseñado cuidadosamente para que sean los partidos los que obtengan todas las facilidades para ser electos. Cuando se analizan las reglas del juego electoral, nos damos cuenta de que las cacareadas “candidaturas independientes” fueron lo que los mexicanos llaman “dar atole con el dedo”. Todo resulta ser una pantomima, pues las oportunidades son mínimas si no se tiene el beneplácito de las cúpulas de los partidos.

Y que no vengan ahora con que esto es porque “los partidos políticos son la base de la democracia”. Eso será cierto en donde los partidos representan ideas y principios, pero no donde son trampolines para alcanzar el poder y tener acceso a los favores y ventajas que con gobernar se alcanzan. En un país en que la mayoría de la población desprecia a los partidos (un alto porcentaje de los inscritos lo que busca es algún favor) es necesario que la opción de los independientes sea viable, no una morisqueta democrática.

Pero, entendamos que no toda la culpa es de los políticos. Los ciudadanos también tenemos mucho que ver en estos secuestros. Los gremios y la “sociedad civil” se quejan de muchas cosas, pero nunca se han organizado para realmente atacar el problema en su origen. Mientras en Panamá tengamos un sistema que permita que cualquiera vea el apoyo a una campaña política como una “inversión” es poco lo que podremos solucionar. Si se exigiera que las donaciones fueran públicas y cada uno de nosotros se hiciera el firme propósito de no solo criticar, sino denunciar cada acto de corrupción del que somos testigos (por pequeño que sea), posiblemente aspiraríamos a vivir en un país de gente decente. Está en nosotros lograrlo, si no seguiremos defendiendo (voluntaria o involuntariamente) a los mismos que nos secuestran cada cinco años.


Cayita
Hace 2 aos

pichel es un genio!!! las cosas que descubre!!!

Cayita
Hace 2 aos

entonces esta de acuerdo que esta democracia es una payasada? ya se afilio entonces a frenadeso?

Forrest Gump
Hace 2 aos

Si claro, siempre es útil ver a los "problemas de la sociedad" para no ver nuestra parte en el problema.

juan pachanga
Hace 2 aos

EXCELENT ESCRITO. REFLEJA UNA TRISTE TRISTE REALIDAD DE NUESTRO PUEBLO. VIVIMOS DEL QUE DIRAN Y DEL PAN Y CIRCO........UNA SOCIEDAD EGOCENTRICA TOTALMENTE. EL SINDROME DE NOT IN MY BACKYARD.....NO ME IMPORTA LO QUE LE PASE AL VECINO.

vivapanama
Hace 2 aos

king kong, me encantó la naturalidad con que te salio "el animal que tenemos de presidente". El odia que le digan ogro. Cuando le hablé en una ocasión de que un manager del super 99 le había llamado asi, dejó de hablarme y me dijo que cualquier cosa que le dijera de ahora en adelante iba a ser poco creíble. A llamarle OGRO!

Sandokan
Hace 2 aos

el dr. pichel ha sido demasiado diplomático. ¿Síndrome de Estocolmo? sería más preciso decirlo como es: con excepciones, nosotros somos un pueblo corrompido y corrupto. ¿cuánta gente reclamó pavos y jamones del cerdo mayor, sin importarle que fueron comprados con dineros malhabidos? duele decirlo: al panameño no le molesta la corrupción; le molesta cuando la corrupción no lo incluye.

Forrest Gump
Hace 2 aos

A mi me parece que pichel tiene siempre la misma actitud soberbia de los políticos que critica. Yo no dudo que sean unos corruptos y tengo varios años que no voto por ninguno porque no veo realmente ninguna opción. Y una de las cosas que realmente me incómoda es que se venden como salvadores de la patria y cuando llegan al poder sacan su verdadera cara con una actitud de soberbia y prepotencia acompañada de sordera política.

Edgardo V
Hace 2 aos

coño pichel el que no te conoce te compra, ahora viste la luz? por que no hablas de tu amiguito el Jorge Saenz Llorens, que ha sido secuetrado por Martinelli y ahora es uno de los lideres de la banda politica de ladrones. el que escupe para arriba le cae si propia saliva pichelito...estas escupiendo para arriba y abandonanado el barco de tus amiguitos?

Cayita
Hace 2 aos

creo que pichel tiene déficit de atención ADDH

MErroz
Hace 2 aos

Emm, como que no tiene idea de como funciona el ser humano: el animal político. Los partidiarios siempre postularan a quien más le convenga a ellos, no a otros. Que tontería es suplicarle a ellos que lo hagan "bien". Ellos ya lo están haciendo bien bajo su juicio. Es imposible cambiar que piensen en si mismos; pero si se puede cambiar los intereses externos a los que reaccionan. En fin, mucho más complicado.
 

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