Está navegando en la edición del Viernes 29 de Marzo del 2013. Para volver a la versión actual presione aquí.

Opinión

LIBRE ALBEDRÍO Y AUTODOMINIO

El precio del perdón: J. Enrique Cáceres-Arrieta

J. Enrique Cáceres-Arrieta
opinion@prensa.com

29/03/2013 - Hay personas que consideran cruel al Dios cristiano por permitir que el señor Jesús sufriera ignominiosa y brutal muerte en una cruz. El filme La Pasión de Cristo, a la verdad, se quedó corto. El castigo y crucifixión de Cristo son indecibles. Quienes no entienden por qué murió piensan que el padre con solo perdonar habría evitado tan atroz castigo a su hijo.

Si observamos el sacrificio del señor Jesucristo desde un ángulo meramente humano, habríamos exclamado con Pedro: “¡Señor, no lo permita Dios; en ninguna manera te suceda eso!”. El maestro nos respondería como al apóstol: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque tus sentimientos no son los de Dios, sino los de los hombres” (San Mateo 16: 22, 23). “No tienes en mente las cosas de Dios, sino las de los hombres” (San Marcos 8: 33). No pocas veces sentimientos y puntos de vista humanos son buenos humanamente. Pero colisionan con pensamientos y propósitos de Dios. De ahí la reprensión del señor a Pedro.

Una anécdota intenta explicar el vicario padecimiento del señor Jesucristo por nosotros. Hace años en California, Estados Unidos, una joven fue detenida y llevada ante un juez de tránsito por exceso de velocidad. El representante de la ley le preguntó: “¿Se declara culpable o inocente?”. La respuesta fue: “¡Culpable!”. El juez golpeó con el mazo y la condenó a pagar 100 dólares de multa o 10 días de arresto. Luego hizo algo insólito: se levantó, se quitó la toga, bajó del estrado; y, parado frente al estrado, sacó su billetera y pagó la multa.

Era el padre de la joven y la amaba, pero ello no la exoneraba de la multa. Si el juez no la pagaba por ella, violaría la ley y daría mal ejemplo a su hija. Habría fallado como hombre de ley. Si hubiese dejado que pagara la infracción o fuese encerrada, faltaría como padre. A los hijos les convence más el amor y la misericordia que el castigo. Nadie, excepto el hijo de Dios, podía pagar el valor de nuestra reconciliación con el padre, revela el Nuevo Testamento.

Si uno de mis hijos rompiera el plasma, puedo decirle: “Hijo, no te preocupes. Te perdono. No vuelvas a hacerlo”. Bello y comprensivo. No obstante, ¿quién paga el televisor? Yo, costeando otro. ¿Quién aguanta el insulto al perdonar a quien te ofendió? Tú, perdonando. El perdón tiene un precio y debe ser pagado por el que perdona. Perdonar no hace aparecer otro televisor ni desaparece el agravio. El juez, tú y yo perdonamos, mas alguien debe pagar la multa, el insulto y la televisión. Si pedimos a Dios que nos perdone, el creador del universo y la vida nos perdona. Pero su hijo tuvo que saldar el perdón de nuestros pecados y faltas. (Por ser miembros de la familia humana, precisamos perdón pues toda la humanidad está enferma. Todos tenemos una pata coja. Que Dios sea invisible al ojo humano no impugna su existencia. Solo trasciende la materia). El perdón tiene un valor. Por ello es difícil perdonar. El perdón sin un costo para quien perdona no es perdón. Si no cuesta (humillarse) a quien lo pide, no está arrepentido.

“Si Dios es amor, ¿por qué permite que el humano vaya al infierno?”, objetan. Se ve bien desde la cosmovisión humana. Debe mirarse desde la óptica de Dios: ¿Cómo es posible que permita que un ser lleno de odio contra él esté delante de su presencia? Si Dios permitiera entrar al cielo a los que le aborrecen, para ellos sería peor que el infierno. ¿Cómo podrían los que le detestan permanecer eternamente donde se alaba y adora a Dios continuamente? ¿Cómo puede Dios ser amor si forzara a humanos a ir donde no quieren porque lo odian? Es congruente con el amor divino no obligarlos a estar allí. El cielo no es su lugar.

Ahora, asegurar radical y dogmáticamente que “el cielo no existe”, es ser irresponsable filosófica y científicamente. El tema no se resuelve en el campo filosófico sino en el teológico y testimonial, aunque ignorancia y petulancia comparen teología cristiana con mitología, y traten de desvirtuar el valor intrínseco de testigos presenciales. Ser escéptico y relativista cuando conviene, es deshonestidad intelectual.

Nadie en sus cabales quiere ir al infierno. Muchos, empero, irán allí no porque Dios sea malo, sino porque quien obliga a que le amen viola libertad y libre albedrío. No es coartar libertades ni castrar sentimientos y emociones sino dar a cada uno lo escogido. La vida retribuye con la moneda con que pagamos. La tierra devuelve la semilla sembrada. Dios no obliga a que le amemos, y demuestra su amor al permitir que sigamos nuestro camino, aunque conduzca al infierno. Si el perfecto y constante amor de Dios no logra mudar el corazón del que lo odia, ¿qué podría cambiar sus creencias en cuanto a Dios y su eterno amor? ¡Nada! El ser humano tiene libre albedrío y también la facultad del dominio propio. Depende de él cómo usarlos. Mas que no culpe a Dios por su mala utilización. @earrieta


Valdesdediego
Hace 1 ao

Lo que yo soy o no es irrelevante en cuanto al debate. Creo en una separacion super estricta entre la discusion que afecta a toda la sociedad y la que no. La religion(es) no pertenecen ni interesan a toda la sociedad. No tengo problema alguno que los que quieren discutir de religion lo hagan en los medios apropiados para ello. Gracias.

camilos
Hace 1 ao

Te equivocas de nuevo. En este caso no se trata de lo que eres, sino de lo que tú crees. Eso determina tus opiniones, e incluso tu estilo de vida, ¿sabías? La vida ordenada o desordenada de alguien afecta a los demás. No somos islas. En los artículos de opinión no se busca debate (aunque pueden surgir) sino expresar una opinión. Eso no es delito aquí ni en ningún país libre. Pero para algunos que no creen lo mismo sí lo es. ¡Qué curioso!

Valdesdediego
Hace 1 ao

Pues ya ve, parece que soy el eterno equivocado. No creo que esta conversacion nos vaya a llevar mas alla de donde nos ha llevado. Gracias por sus opiniones.

camilos
Hace 1 ao

No, no eres eterno equivocado. En otras ocasiones hemos estado de acuerdo en ciertos puntos. Ahora no has dado pie con bola. Gracias también a ti por compartir tus pareceres. Me gusta intercambiar opiniones. Un abrazo.

Valdesdediego
Hace 1 ao

El periodismo de opinion, sobre todo de opinion religiosa, esta, en mi humilde opinion, fuera del horizonte de una prensa social que deberia dedicarse a eso, asuntos sociales y publicos. El resto es proselitismo de lo peorcito.

camilos
Hace 1 ao

Esto es, tus críticas estarían determinadas por tu cosmovisión. Eso sería parcialidad de la peor. Por no decir de la más deshonesta intelectualmente hablando. Saludos. (3)

Valdesdediego
Hace 1 ao

Yo no critico. Simplemente expreso mi opinion. Gracias

camilos
Hace 1 ao

Ya veo. O sea, según tú, hablar de que los artículos religiosos de opinión son de lo "peorcito" en proselitismo no es una crítica sino tu opinión. Estás enredado y me quieres enredar. Amigo, tu comentario no solo es una crítica injusta y desubicada, sino también descalificadora.

camilos
Hace 1 ao

Entiendo eres agnóstico. Pues eres libre de compartir tus creencias siempre y cuando lo hagas con respeto y tolerancia. En La Prensa hay columnistas agnósticos y ateos que lo hacen, aunque al hacerlo no cumplan los insoslayables requisitos del respeto y tolerancia al prójimo y sus creencias. Eso sí es grave. Y cuando se haga me gustaría ver tus críticas al respecto. Dudo que lo hagas, pues eres agnóstico, ¿o ateo? (2)

templario9005
Hace 1 ao

no creo que haya una forma..... "respetuosa ni tolerante" de ser un apòstata..
Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

EDICIONES ANTERIORES