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Opinión

REFLEXIONES

En el Día Universal del Niño: Gustavo Kraselnik

20/11/2012 - El Talmud, ese vasto compendio de sabiduría judía, nos enseña: “El mundo se sostiene por la respiración de los niños”. Sin duda, es esa energía, ese entusiasmo propio de los más pequeños, ese presente que proyecta el futuro, el que brinda (o debiera brindar) el contexto para que la civilización humana persista en la noble tarea de continuar y perfeccionar su existencia.

Posiblemente, esa visión compartida en otras tradiciones religiosas y humanistas, llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1954 a instituir el Día Universal del Niño y luego, cinco años más tarde, el 20 de noviembre de 1959, aprobar la Declaración de los Derechos del Niño y fijar en este día la celebración anual. En ocasión de dicha conmemoración en el corriente año, Unicef y el Comité Interreligioso de Panamá han decidido realizar una serie de acciones bajo el tema “adolescencia sin violencia”.

La idea central es quebrar el estigma social que otorga a los adolescentes la principal responsabilidad en situaciones de violencia y criminalidad en nuestro país. Para eso están invitando a todos los jóvenes a compartir reflexiones y plegarias sobre el tema a través de las redes sociales.

De acuerdo al censo de 2010, la población entre 10 y 14 años constituye el grupo etario más numeroso y si les sumamos a los de 15 a 17 años, nos encontramos que representan el 16% de la población de Panamá (518 mil 76 personas). Cualquiera que cotidianamente interactúa con nuestros jóvenes, sabe que la amplia mayoría está interesada en su desarrollo personal y profesional buscando sobreponerse a las difíciles circunstancias que los rodean y tratando de aprovechar las escasas oportunidades que se les presentan. Los vemos participar como voluntarios en diversos movimientos juveniles, centros comunitarios, actividades culturales y ligas deportivas.

Si bien algunos adolescentes son perpetradores de actos de violencia, muchísimos más son las víctimas, complicando aún más la situación de pobreza, hacinamiento y exclusión y poniendo en riesgo su desarrollo y la realización de su potencial. Como sociedad, la responsabilidad por su futuro depende de nosotros. La compleja realidad que enfrentamos requiere el involucramiento de todos los actores –el Estado, la sociedad civil, las organizaciones basadas en la fe y el sector privado– y la decisión de trabajar mancomunadamente a favor de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Debemos velar por ellos, invirtiendo dinero, tiempo, talento y esfuerzo, luchando juntos para generar un escenario físico, social y espiritual, apropiado para su desarrollo pleno. Tomemos conciencia del estado crítico en que se encuentran y renovemos nuestro compromiso y entrega, cada uno desde el rol que le toca ocupar. Continuemos fortaleciendo la familia, generando redes solidarias, ayudando en la satisfacción de sus necesidades básicas, mejorando las instituciones educativas y reduciendo los índices de deserción escolar, creando espacios sanos para su esparcimiento.

Se cuenta que cuando el pueblo de Israel estaba parado en el monte Sinaí para recibir la Torá, Dios exigió una garantía. Los israelitas ofrecieron a sus patriarcas y a sus profetas y fueron rechazados. Finalmente, ofrecieron como garantía a sus niños y Dios aceptó. Fue por ellos que entregó la Torá. Construyamos una sociedad que honre la Declaración de los Derechos del Niño. Los niños, niñas y adolescentes de Panamá lo demandan. Ellos son nuestra garantía. No son el futuro. Son nuestro presente.


Casas Viejas
Hace 2 aos

y qué dice el talmud de un grupo étnico que vive de corromper con coimas y negociados al gobierno local, y que vive en jaulas de oro mientras la mayor parte de la población sobrevive con sueldos de miseria y sometidos a la falta de humanidad y nobleza de aquellos que sólo velan por los suyos...?

templario9001
Hace 2 aos

no sabìa que martinelli y resto tambièn eran judìos.... interesante..

Casas Viejas
Hace 2 aos

vaya a bañarse.

Jaime Maduro
Hace 2 aos

Antisemita, Casas viejas? Aquí hay muchísimos millonarios, panameños de todas las ascendencias, tales como españolas, arabes, italianas, etc. Por favor!

Casas Viejas
Hace 2 aos

yo no soy antisemita, sr, maduro, but one (españolas), two (árabes), three (italianas), nor a million wrongs make a single right. escudarse tras una religión, la que sea, para justificar un abuso, el que sea, no es justo. y eso de "we are right and they are wrong", we are the "chosen people", es igual o peor que la peor inquisición de torquemada. pensar de esa manera es patológico y criminal.

Casas Viejas
Hace 2 aos

clasista, sr. maduro...? hay tantas palabras feas, pero solo son palabras, por suerte. tanto como antisemita, no creo. tampoco se me ha ocurrido nunca dejar a mi familia por irme con la secretaria.

Jaime Maduro
Hace 2 aos

No, amigo. Clasista nunca. Para su información, no soy adinerado. Para mi, todas las personas merecen respeto y consideración, no importa en que situación económica o social estén. Perdone, pero no entiendo lo de dejar la familia por una secretaria, pero no importa. Gracias por su respuesta.

Casas Viejas
Hace 2 aos

de amigos, nada, sr. maduro. usted y yo no somos amigos, para bien o para mal. saludos, igual.

camilos
Hace 2 aos

Me gustó el artículo. Los niños son nuestro presente no nuestro futuro. Nuestra enferma sociedad los abusa y luego los condena. No explicaré nada pues no tengo tiempo para debates. Lo dejo de ese tamaño.

Carlos Montúfar Talavera
Hace 2 aos

y êsto tambiên es aplicable para los ninos, ninas y adolescentes palestinos?
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