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Opinión

CLASE POLÍTICA Y MEDIOS

Equilibrio precario... : Daniel R. Pichel

14/07/2013 - Si buscamos en el diccionario de la RAE la cuarta acepción de equilibrio, veremos que se refiere a: ecuanimidad, mesura y sensatez en los actos y juicios. Igualmente, el término precario se define como: con poca estabilidad y duración.

Este concepto me vino a la mente cuando escuché un comentario de Rubén Darío Murgas, al decir que “no se puede buscar equilibrio con desequilibrados”. Don Rubén se refería al dantesco espectáculo de que somos testigos, cuando presenciamos en los medios supuestos programas de opinión y debate, donde se insiste en invitar a las mismas figuras que ya sabemos no tienen nada diferente que aportar.

El libreto es siempre el mismo. Un vocero del gobierno, uno de cada uno de los partidos de oposición y ocasionalmente algún “independiente” que casi siempre tiene agenda propia. Así, terminan en un diálogo entre sordos, donde cada uno defenderá a ultranza la agenda política de su partido, sin aceptar ni una palabra de lo que digan sus interlocutores, quienes también se aferrarán a un libreto inflexible. De ese modo, la mayor parte de las veces, antes de comenzar los programas, ya podemos estar seguros de lo que dirá cada uno de los participantes.

Un ejemplo de esto fue uno de los programas de Debate Abierto de esta semana. Tenían de invitados al sempiterno vocero presidencial, a la abogada escandalosa del PRD y al exmagistrado motorista. Afortunadamente, puse el canal cuando faltaban pocos minutos para terminar el programa pero, entre lo que vi y los comentarios que leí en las redes sociales, sospecho que no me perdí de nada que valiera la pena. Aquello era una periquera que más parecía la jaula de las aves tropicales en Summit que un programa de televisión civilizado. En aquel desastre, nadie controlaba lo que se decía y cada uno gritaba su perorata sin sentido alguno.

Otro problema con estos programas es que los moderadores olvidan su función (si es que algún día la supieron) y entran en discusiones y ataques directos a los invitados buscando exponer y defender sus propios puntos de vista, en lugar de facilitar el diálogo entre los panelistas.

Pero tengamos claro que conforme se acerque la fecha de las elecciones, cada vez serán más frecuentes este tipo de bodrios. Con la supuesta excusa de tratar de invitar a “representantes de todas las fuerzas políticas” se opta por sentar frente a un micrófono o una cámara a los voceros más desprestigiados y devaluados de toda nuestra fauna política, pero que aparentemente producen el asqueroso rating. El resultado es simplemente el que tiene que ser, un espectáculo desagradable, que no aporta nada al votante indeciso ni al televidente que buscaría en este tipo de programas elementos que le permitieran tomar una decisión electoral informada.

Y esto es solo el principio de una campaña que sospecho nos va a parecer eterna. A 10 meses ya comienza a verse lo que serán las estrategias de cada quien. El gobierno no parece muy consciente de que las obras y proyectos que ha hecho durante estos años no deben ser utilizados como propaganda política de sus propios candidatos. Si bien es cierto que nada de esto se puede desligar del hecho real de quien las implementó, tampoco es correcto aprovecharse de oportunidades fotográficas e inauguraciones como si los candidatos del partido gobernante fueran los responsables directos de todas estas ejecutorias.

Igualmente, es ridículo que el Partido Panameñista trate de hacer ver que todo lo bueno que se ha hecho durante el gobierno (que reconozcamos ha sido bastante) fue su idea y que todo lo malo es producto de CD. Eso no se lo cree ni el más tonto de los tontos. Es tan absurdo que seguramente no aceptarían que, basado en su primitivo análisis de que las cosas son de quien se le ocurrieron, el endeudamiento como efecto de los megaproyectos llave en mano sea también culpa suya.

Por último, el PRD ha montado (hasta ahora y mientras estén arriba en las encuestas) una campaña que parece diseñada por Mahatma Gandhi. Siguiendo el estilo de su candidato: “Dios primero” todo son sueños, esperanzas y sermones similares. Difícil entender cómo se pretende llegar a la Presidencia sin proponer nada, sino contándonos sus divagaciones oníricas. Los dos últimos anuncios que vi son una biografía llena de autoalabanzas y un astuto corto sobre la basura, donde trata de hacernos ver lo bueno que fue resolviendo algo que, en este momento, es un problema álgido. Yo creo que piensan que todos los panameños somos tontos.

En fin, el caso es que nuestros programas de opinión no muestran nada diferente a lo que ya sabemos. Tal vez sería el momento de comenzar a identificar gente que tenga algo diferente que aportar, posiblemente, no identificada con ningún partido o candidato sino con hacer análisis independientes y no sesgados por los intereses de unos y otros. Mientras no comiencen a entender esto, cada vez será menor la credibilidad que tendremos en la clase política y en los medios. Aunque quién sabe si a la larga, eso sea mucho más saludable para el país.

 

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