Está navegando en la edición del Jueves 20 de Diciembre del 2012. Para volver a la versión actual presione aquí.

Opinión

EVALUACIÓN

La fortaleza institucional y su papel en el desarrollo: Tom Rodríguez

20/12/2012 - Diversas organizaciones internacionales se han centrado en analizar la importancia de la institucionalidad como elemento clave para el desarrollo. Una de ellas es la Fundación Libertad y Progreso (encabezada por el economista argentino Martín Krause), que ha formulado un sistema para medir la calidad de las instituciones de casi 191 naciones. Estas instituciones, que de paso la Fundación detalla como el conjunto de normas formales e informales que definen la conducta de una sociedad, incluyen tanto las llamadas instituciones políticas como las de mercado.

En el ranking de 2012 quedó en evidencia que los países con más alta calificación, como Finlandia, que ocupó el primer lugar; Dinamarca, el segundo, y Suiza, el tercero, gozan de instituciones de alta calidad en ambas instancias. Panamá, por su parte, ocupó un aceptable ranking número 55 a nivel mundial y número 4 a nivel regional –Chile aparece con el sitial más alto–. Más aún, desde 2007 –a partir de cuando se elabora el indicador– Panamá ha venido mejorando de forma sostenida subiendo casi 13 peldaños. Solo el año pasado, en 2011, mejoró cinco posiciones respecto de 2010. Sin embargo, parece persistir en nuestro caso una particularidad que es la diferencia entre la calidad de nuestras instituciones económicas comparada con las políticas.

Precisamente, el enfoque metodológico de esta Fundación se inspira en un postulado básico de Friedrich von Hayek (economista y fundador de la conservadora escuela austríaca), para quien el éxito de los individuos supone que estos logren máximos niveles de eficiencia, lo que depende de la información con la que cuenten y de la libertad para actuar en función de dicha información.

Para Hayek tiene más sentido que un Estado, en vez de tratar de concretar todas las acciones necesarias para el desarrollo y centralizar la información, aplique políticas que fomenten la libre circulación de información para empoderar al individuo y a las organizaciones. Esta concepción no plantea eliminar el Estado, sino establecer un balance Estado-individuo con base en limitaciones al poder y a la discrecionalidad de los gobiernos.

Esto garantiza una reducción de los costos de transacción o información y, por supuesto, consolida la expectativa de los individuos respecto del sistema económico, todo lo cual refuerza la confianza, fomenta la inversión y consolida la actividad económica y el bienestar.

La concepción parte de otro principio fundamental sobre la igualdad: no todos los individuos son necesariamente idénticos en cuanto a su potencial y, por ende, lo justo consiste en que cuando menos todos tengan igual acceso a información y que gocen de las mismas oportunidades para el logro de sus objetivos particulares.

Todo esto conlleva a que las políticas públicas deban priorizar la consolidación de mecanismos que, precisamente, faciliten esa reconciliación entre la esfera política y el mercado, con base en la preservación y fortalecimiento de preceptos fundamentales del individuo, como el derecho a la vida, de opinión, de movimiento, de propiedad privada y contractual, entre otros. Son estas mejoras, a nuestro entender, las que en última instancia consolidarían la competitividad, y le conferirían un carácter sostenido al crecimiento y al desarrollo.

Por otro lado, está la inversión pública en el capital humano (educación, capacitación, salud) y en las necesidades básicas de la población (agua potable, electricidad, vías de acceso, crédito y otras) que les permitan incorporarse a la economía en forma efectiva y realizar su potencial. La institucionalidad pública y las políticas correspondientes deben ser profesionales y eficaces para ello.

Panamá sigue apareciendo en esta evaluación, y en otras, con altas debilidades en áreas como vigencia del derecho y corrupción, rendición de cuentas, etc. Resulta claro, entonces, que entre las iniciativas pendientes en Panamá resalta el perentorio reforzamiento de la llamada institucionalidad (sobre todo la política) cuya consolidación, sin duda, generaría sinérgicamente una mejoría tanto de la economía como del mismo sistema político y colocaría al país en el camino auténtico del desarrollo.


Provincial
Hace 2 aos

bravo for you, tom rodriguez! i understand what you are trying to say but in detrimente to my panamenian brothers, there is a lot to be done before the panamenian population can achieve what you are trying to convey. why there are too many negatives in our culture. our culture is based in paternalismo and in my opinion that is what is killing that call to progress that you want. yes, i want that for panama but there are to many other factors preventing that from happening!
 

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A. Nos reservamos el derecho de editar y/o eliminar comentarios por:

  • Salirse del tema que trata la nota.
  • Postear enlaces (links) a otras páginas.
  • Promover servicios o páginas web.
  • Insultar a otros foristas.
  • Hacerse pasar por otro forista.
  • Usar obscenidades en sus comentarios.

EDICIONES ANTERIORES