Está navegando en la edición del Lunes 24 de Diciembre del 2012. Para volver a la versión actual presione aquí.

Opinión

EL SENTIDO DE LA NAVIDAD

La verdadera alegría está en crisis: Gloria Zúñiga de Preciado

24/12/2012 - Muchas veces no se tiene clara la principal razón de la existencia, y es por ello que las personas sumergidas en tantos problemas se olvidan de convidar a Dios a adentrarse en sus corazones para sentir la verdadera alegría que significa amarlo, hablarle y escucharle, conscientes de que él es el artífice del peregrinar del ser humano en la tierra.

La Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses, dice: “Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres”. La Navidad es época de alegría. Pero, ¿acaso la verdadera alegría consiste en hacer dinero o gastarlo? ¿O acaso la verdadera alegría significa el bienestar y la satisfacción por ser dueños de tantas cosas materiales, lujos y riquezas?

Ver en estos días de Navidad los comercios abarrotados de personas con sus caras cansadas, embriagadas por las ofertas y los baratillos, inmersas en ese fanatismo colectivo, cada año más intenso, nos obliga a preguntar: ¿es la alegría verdadera el participar en ese derroche de consumismo en medio de tanta pobreza y necesidades? ¿O existe hoy una crisis de la verdadera alegría?

Si la alegría de estos días no nos viene de corregir las faltas, los vicios, el egoísmo, el orgullo, las angustias innecesarias por el porvenir, ni nos encamina a reflexionar sobre nuestra soberbia ni nos llega por compartir con el hermano la buena noticia de que Dios se hizo hombre y vino al mundo para estar presente en todos y cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas, entonces podemos colegir que la verdadera alegría está en crisis.

Esa crisis de la verdadera alegría se nota cuando se rompe la regla divina que rige el orden moral del universo. Cuando se vive solo por vivir ignorando hacer el bien siempre y además cuando se olvida que el motivo de nuestra existencia es entregar amor para llenar de satisfacción nuestros corazones.

La crisis de la verdadera alegría es peligrosa para el alma, porque produce un gran vacío espiritual.

La alegría que proviene de amar a Dios, la verdadera alegría, se debe compartir siempre con todos los que nos encontremos en nuestro caminar por este mundo, porque no solamente es amar con sencillez a Dios, sino también amar al prójimo, entendiéndose como tal la familia cercana, los amigos, los pobres y necesitados, los enfermos y los que están sufriendo. Más aún en estos días en que conmemoramos el nacimiento del Niño Jesús.

Para los que creemos en el hijo de Dios hecho hombre que cada Navidad nos recuerda que vino al mundo a vencer el mal y a enseñarnos el camino de la verdadera alegría y el amor misericordioso del Padre, son muy relevantes las palabras de Benedicto XVI cuando dice que Jesús: “brinda a los hombres la salvación y trae la verdadera alegría por esta presencia del Señor que viene a iluminar nuestro camino, que está a menudo oprimido por las tinieblas del egoísmo”

El vacío espiritual aunado al consumo desenfrenado en un ambiente de estrés y de tráfico insoportable, y el caos de una ciudad en crecimiento, además de las tristes noticias internacionales y nacionales que hieren el alma, pueden llevar al panameño a perder de vista cuál es la verdadera alegría en Navidad.

Para superar esa crisis de alegría que se ha instalado en los corazones, se debe empezar por invocar en cada hogar en esta Nochebuena la presencia de ese hermoso Niño Dios, que con su ternura invade de amor a nuestras familias, porque lo importante no es la cantidad de regalos que se entreguen, sino la bondad y la amistad que se reparte, y demostrar a todos que nos importan y que tienen un espacio en nuestro corazón.

Y así le hablaremos al Niño Jesús con una oración de esperanza y gracias, porque como decía Juan Pablo II “pusiste el sitio del alma tan lejos del bullicio”. Y entonces escucharemos a Dios entonar aquellos villancicos que llenaron de alegría infinita a todas las generaciones que nos precedieron... “Noche de paz... noche de amor”...


Carlos Vargas Vidal
Hace 2 aos

Me referia al libro del teologo aleman Otto Muck. Y solo como referencia para Camilo. Lamento la mala interpretacion y, por supuesto, el recurso al que apela. Mala cosa.

camilos
Hace 2 aos

Me extrañaba de ti. Gracias por la obra.

camilos
Hace 2 aos

También conozco religiosos y cristianos genuinos opuestos a Navidad porque todo se ha comercializado, se ha perdido el real significado... eso no me amarga. De todo hay y para todo hay gente. Asimismo hay ateos recalcitrantes que blasfeman y odian la Navidad. No dudo haya ateos celebran Navidad por comida y espíritu familiar. Depón resentimientos contra las creencias religiosas pues eso enferma y puede matar. No siento odio por los ateos. Al contrario, mucho cariño. Feliz Navidad.

templario9001
Hace 2 aos

lo siento camilos.. pero la gente màs anti-navidad que conozco son cristianos... no ateos... hasta los ateos nos gustan excusas bobas para comer jamòn, visitar a la familia y tomar ron-ponche...

camilos
Hace 2 aos

Después no digas que no estás resentido. Todos lo vemos, menos tú.

MAJ
Hace 2 aos

los mismos ateos y/o anticristianos de siempre, como en toda prensa.com, siempre los mismos que no superan la novedad de estar en un foro, que en vez de opinar solo insultan. que viva la verdadera Navidad, y no al consumismo que tiene a todos borrachos.

templario9001
Hace 2 aos

y siempre los mismos fanàticos religiosos que quieren estigmatizar a la sociedad con sus dogmas d porquerìa...

Tassh
Hace 2 aos

jajajaja bien dicho jeje

camilos
Hace 2 aos

Hace años aprendí que si no tengo nada bueno que decir (o escribir), mejo no digo (ni escribo) nada. Lo más seguro es que si lo digo o escribo diga o escriba tonteras. También aprendí algo a través de un rótulo que conozco desde que era niño: "Si no tiene nada que hacer, no lo venga hacer aquí". "Para el buen entendedor, pocas palabras", dice mi vieja. Lo dejo de ese tamaño.

MAJ
Hace 2 aos

haz de tu boca la carcel de tu lengua...o tus dedos. no te enseñaron tambien?
Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

EDICIONES ANTERIORES