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Opinión

MANTENER LA VIGENCIA

La Zona Libre de Colón, una gran idea que requiere ajustes: Manuel Castillero

Manuel Castillero
opinion@prensa.com

12/07/2012 - La Zona Libre de Colón (ZLC) constituye, hoy por hoy, un proyecto singular en muchos aspectos; de hecho, es una de las primeras zonas libres del hemisferio y actualmente ocupa el segundo lugar mundial en términos de operaciones. Su origen se remonta a 1948, cuando el presidente de la República de Panamá, Enrique Jiménez, establece una ley que, basada en sus facilidades portuarias y la posición geográfica de Colón, buscaba fomentar la recuperación económica de esa región, luego de la depresión que generó la II Guerra Mundial.

Con el tiempo sus operaciones fueron adquiriendo mayor auge, reforzadas por elementos como la creación del Centro Bancario y su simbiosis con la ZLC, la creciente importancia del Canal en el comercio internacional, así como el perfeccionamiento de servicios conexos como puertos, carreteras y más recientemente aeropuertos y el ferrocarril.

El Centro Bancario Internacional le ha permitido ofrecer, como servicio complementario, el financiamiento para la compra y venta de la mercancía que distribuye, contribuyendo a su rápido crecimiento. Más aún, la circulación del dólar y las pocas restricciones para las transacciones internacionales de capital también han facilitado su actividad. Finalmente, otro factor que había ayudado significativamente a la ZLC habría sido la aplicación de altos niveles arancelarios para la importación de bienes por parte de diversos países de la región.

Todas estas ventajas competitivas le permitieron consolidarse en la importación y reexportación de mercancías con base en actividades básicas de almacenaje y redistribución, principalmente, de productos textiles, farmacéuticos, calzados y electrónicos, entre otros.

Actualmente, la ZLC aloja más de 3 mil empresas y contrata de manera directa a más de 30 mil trabajadores permanentes. Su movimiento comercial, entre importaciones y reexportaciones, supera los 29 mil millones de dólares anuales y su valor agregado (medido en términos de la diferencia entre el valor de lo que compra y de lo que vende) representa un aporte al PIB de, aproximadamente, 7.2%.

A pesar de ello, y como resultado del creciente proceso de globalización, se han dado algunos cambios importantes en el entorno de la ZLC. De hecho, muchos de sus clientes tradicionales de Suramérica, el Caribe y Centroamérica han ido reduciendo sus barreras arancelarias, lo que facilita que estos importen de manera directa dichos bienes. Igualmente, fueron eliminándose las restricciones que imponían a las operaciones comerciales en dólares (hoy Venezuela es la excepción a raíz de las restricciones impuestas por el régimen de Hugo Chávez).

Dichos cambios, evidentemente, obligan a la Zona Libre de Colón a reforzar, por un lado, su competitividad, y a la vez replantear a mediano y largo plazo su visión estratégica. Precisamente el llamado proyecto Centro Multimodal, Industrial y de Servicios (Cemis), que sufrió un serio revés político en 2002, planteaba una serie de inversiones que tenían como objetivo una especie de interfaz del transporte de carga entre el ferrocarril, los puertos, aeropuertos y la ZLC.

La idea central era mejorar la interconectividad multimodal de la ZLC para enfrentar los nuevos modelos de comercio internacional, creando una plataforma moderna de infraestructura y tecnología. El otro objetivo era que la ZLC agregara más valor, desarrollando una mayor capacidad semi industrial para que pudiera elaborar procesos de ensamblaje básico que permitieran crear sinergias entre sus actividades tradicionales con las de almacenamiento, exhibición y ensamblaje.

Su creciente entrada en actividades logísticas, participando efectivamente en las cadenas internacionales de suministro, requiere una mayor coordinación con los puertos y con las autoridades de Aduana y de Sanidad para reducir los tiempos y hacer más expeditos los despachos de mercancías. Las autoridades deben hacer todo lo necesario para facilitar las operaciones, manteniendo las medidas de seguridad y capacitando a su recurso humano en el idioma inglés y en otras técnicas comerciales para suplir el incremento en la demanda de personal.

La ZLC sigue creciendo a un ritmo extraordinario demostrando su potencial sostenido. Se trata, entonces, de seguir guiando el proceso y contribuir a su evolución y diversificación. Si bien la ZLC fue pionera en su tiempo y lo sigue siendo en gran medida, ahora enfrenta la competencia de otras zonas libres (Miami en Estados Unidos, e Iquique, en Chile, entre otras), lo que le plantea la necesidad de redefinir su rol en el comercio regional.


Tenista
Hace 2 aos

El problema real de la zona libre es la falta de rutas para buscar nuevos clientes en centroamerica y el caribe. Todo esta diseñado para sur america, cuando abran los ojos y se den cuenta del mercado caribeño entonces podran competir con las importaciones que se hacen desde Miami a estos mercados y muchas compañias invertiran en la z.l. para atender ese mercado abandonado.

Tenista
Hace 2 aos

La zona libre fue el punto central de "organizar" el contrabando para paises como Colombia y otros de sur america. Cuando los aranceles bajaron en esos paises se perdieron esos clientes obviamente. Tambien se utiliza para romper con el supuesto embargo de productos gringos a Cuba, por ahi se ven a funcionarios cubanos "cerrando" negocios a cada rato. Si Chavez pierde el poder ahi vendra otro bajon de la zona libre.
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