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Opinión

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Lecciones de las elecciones: Daniel R. Pichel

Daniel R. Pichel
d.r.pichel@mac.com

18/11/2012 - Pasaron las supuestas “elecciones más importantes y democráticas del mundo” y debemos sacar lo positivo del ejercicio electoral de Estados Unidos. Aunque no faltará quien piense que a nosotros no debe interesarnos lo que ocurra “allá arriba” o que quienes seguimos la campaña y el proceso electoral estadounidense somos unos “gringos wanabís”, es buen momento para ver qué estuvo bien, qué estuvo mal y si podemos aprender algo. Para comenzar, el sistema electoral de Estados Unidos es complejo y poco representativo. Presumir de tener la mejor democracia del mundo, en un sistema que puede dar resultados tan alejados de la forma de pensar de la mayoría de los ciudadanos, parece casi de mal gusto. Todo el enredo de los votos del colegio electoral y la forma como se asignan sería muy lógico en el siglo XVIII, pero no ahora. Esto ocasiona desigualdades importantes en el valor intrínseco del voto de cada ciudadano a la hora de escoger presidente, dependiendo de donde viven. Así, esa curiosa manera de elegir presidente lleva a las campañas a enfocarse casi exclusivamente en lo que llaman battleground states, descuidando áreas mucho más pobladas y mucho más importantes para la política y la economía del país. Pero, si los ciudadanos de Estados Unidos están de acuerdo con esa forma de elección, los demás no somos nadie para pretender que se cambie, solo podemos opinar al respecto. Por ese curioso sistema, el análisis de los votos electorales, sugiere que la ventaja del presidente Obama fue mucho mayor a lo que realmente fue. Por suerte, la victoria del colegio electoral concordó con el voto popular, lo que da mayor legitimidad al resultado. Los debates presidenciales son buenos en las democracias, pues permiten comparar a los candidatos frente a frente. Pero, en estos tiempos donde todo se controla por estudios de percepción, cada palabra que dicen los candidatos está matizada por estrategias de campaña donde su forma de pensar es maleada para decir las cosas de manera que no lesionen el apoyo de algún grupo. Porque la percepción del desempeño en los debates depende más de la habilidad del orador que del contenido. Por eso, después del primer debate, Romney fortaleció su imagen, mientras el presidente Obama se vio débil y desconcentrado. En los dos siguientes, Obama sacó a relucir sus habilidades de orador y revirtió con creces la mala impresión que diera dos semanas antes, mostrándose con todas las características necesarias para ser “comandante en jefe”.

Para mí, lo más sorprendente fue que Obama ganara la elección en todos los “estados de batalla” donde las encuestas no daban claro ganador. Ohio, New Mexico, Virginia, Colorado, Nevada y la misteriosa Florida terminaron inclinándose a favor de los demócratas. Este hecho demuestra que cuando las encuestas están bien hechas, los resultados finales son los que se predijeron. Curioso que, a pesar de que los resultados estaban “dentro del margen de error” ninguno de esos estados apoyó a Romney.

Lo difícil de comprender es que si en todas las encuestas los ciudadanos consideraban la economía como el tema más importante de la elección, y consistentemente decían que Romney tenía mejor propuesta para afrontar la crisis económica, su voto no fuera para los republicanos. A mi modo de ver, lo que esto confirma es que los aspectos sociales son más importantes a la hora de emitir el voto, que todas las explicaciones técnicas sobre impuestos, rescates y empleo terminan siempre siendo términos de quita y pon. Al final, la gente termina votando por quien considera tiene un discurso acorde con su forma de pensar en temas tan mundanos como planificación familiar, libertad religiosa, garantía de derechos fundamentales (educación y salud principalmente) y bienestar en general (aunque al palabra le cause alergia a algunos). Temas como el derecho universal a la atención de salud y a educación pública, matrimonio homosexual y derecho a escoger en cuanto al aborto y planificación familiar son elementos que los estadounidenses del siglo XXI no parecen estar dispuestos a echar a un lado. Porque, guste o no, la sociedad avanza y los derechos existen.

Otra lección que la campaña de Obama le dio al Partido Republicano es que muchas minorías forman una mayoría. Así, afroamericanos, latinos, homosexuales, mujeres profesionales y jóvenes, todos juntos, resultan ser más que quienes se llaman a sí mismos “americanos tradicionales”, y que se describen como “blancos, protestantes y conservadores”. Por otra parte, la estrategia de análisis de los centros de población y la utilización de medios modernos de comunicación, particularmente las redes sociales, se constituyen cada vez más en una herramienta de participación ciudadana que no puede ignorarse. Digan lo que digan los grupos de poder e influencia, el Twitter no puede ser controlado ni manipulado tan fácilmente como periódicos, televisoras y emisoras de radio.

Parece que el sistema actual de “democracia” fundamentada en partidos políticos poco a poco parece estarse agotando en todo el mundo. Apenas 24 horas después de ganar Obama las elecciones, ya los líderes republicanos estaban amenazando sobre todas las dificultades que pondrán al Presidente para aprobar elementos como el presupuesto, necesarios para que el país funcione. El discurso en ningún momento fue para buscar puntos comunes, sino todo lo contrario. Así, lo que debía ser la democracia ideal, donde un partido controla el Ejecutivo y el Senado, y el otro el Congreso, termina siendo un obstáculo para lograr gobernabilidad, y se convierte en una radicalización de posturas politiqueras. Posiblemente, estamos ante el ocaso de la “democracia partidista” para ser reemplazada por una democracia más participativa. Ojalá...Twitter: @drpichel


Casas Viejas
Hace 1 ao

ponga atención: la inteligencia y el complejo de inteligencia son dos cosas distintas y hasta opuestas. no se equivoque.

templario9001
Hace 1 ao

a veces una vulgaridad es la palabra perfecta para lo que se quiere describir...... si usted hubiera leìdo los "planes" de los republicanos; por ejemplo para los estudiantes universitarios con prèstamos leoninos se darìa cuenta que la palabra hasta se queda corta....

camilos
Hace 1 ao

La vulgaridad no se justifica y comunica mucho de tu personalidad. No es la primera vez que veo vulgaridades en tu vocabulario. Bueno, lo digo por tu bien.

azucena fillo haro
Hace 1 ao

Oppenheimer es uno de los analistas políticos más importantes y aunque es obvio que sus inclinaciones son a la derecha, es capaz de hacer debates de altura con entrevistados que garantizan una visión centrista de los temas abordados. Sería bueno tener este tipo de debates en Panamá. Hace falta educar a través de este tipo de programación y no manipular a la opinión pública.

camilos
Hace 1 ao

Al escribir sobre manipulación, ¿te refieres a pichel, azucena?

azucena fillo haro
Hace 1 ao

No camilos, leyendo su artículo me acordé de ese debate político de Oppenheimer que me pareció bueno. Es capaz de hablar de diferencias políticas pero también anotar lo bueno que pueda tener el tema de la reelección de Obama para los latinos. Ese es un punto que le toca abordar a Pichel y que, además, podrían imitar en cuanto a su forma y estilo los periodistas del patio.

camilos
Hace 1 ao

El interés por las elecciones estadounidenses es exacerbado. Lo que pase en la unión estadounidense afecta al resto del continente americano y al mundo. Pero el interés por sus elecciones es inflado por los medios y seguido por muchos que les gustaría ser estadounidenses en lugar de ser de la nacionalidad que tienen. En Panamá hay tanto por mejorar que es de poca valía escribir sobre las elecciones estadounidenses. Lo dejo de ese tamaño.

Luis Tapia Egoávil
Hace 1 ao

es una excelente idea lo que ud. sugiere, organizar debates con personalidades nacionales y extranjeras altamente preparadas de varias tendencias y más orientadas a problemáticas relacionadas con panamá y claro, porque no, temas internacionales, ya estamos cansados de escuchar a algunos "analistas" que tienen un discurso parametrado y sin contenido.
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