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Opinión

IDEALES Y DERECHOS

Leopoldo Aragón, patriota: Betty Brannan Jaén

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

01/09/2013 - PANAMÁ, R.P. –Hace 36 años exactamente –o sea, el primero de septiembre de 1977– el panameño Leopoldo Aragón se inmoló en Estocolmo, frente a la Embajada de Estados Unidos en ese país. Lo hizo para dar su vida a la causa de liberar a Panamá de la dictadura y de las manipulaciones estadounidenses. (La Prensa publicó de la inmolación las fotos el 25 de mayo de 2008).

He visto un escrito que menosprecia el sacrificio de Aragón, tildando su autoinmolación como el simple suicidio de un hombre que no estaba bien de la cabeza. El propio Aragón –quien Miguel Antonio Bernal ha descrito como un periodista “ágil, sutil, y punzante”, o sea, ningún tarado– tuvo la visión profética de explicar lo engañoso que es borrar la distinción entre una inmolación y un suicidio (como, entre paréntesis, los chinos comunistas hacen ahora, tratando de menospreciar a los cientos de tibetanos que se han inmolado en protesta por la ocupación de su país y el exilio del Dalai Lama).

“Inmolarse es sacrificarse por otro, por un ideal, por una convicción”, escribió Aragón en 1965, siendo corresponsal en Washington. “Su máxima expresión es quitarse a sí mismo la vida sin hacerle daño a otro; sin que otro sea el que le quite la vida a uno”. (Cita tomada de un artículo publicado por Bernal en estas páginas el primero de septiembre de 2001).

Seis días después de que Aragón se inmolara, Jimmy Carter y Omar Torrijos firmaron los tratados canaleros en Washington. Las agencias noticiosas AP y UPI informaron de su muerte, pero la noticia no tuvo impacto alguno comparado con la firma de los tratados. Esto no debiera sorprendernos porque en mi andar periodístico he visto que los medios internacionales tienden a aferrarse de antemano a una sola versión de los eventos y literalmente cierran los ojos a todo detalle que no encaje con el guion predeterminado; los medios internacionales y aun menos los panameños –que eran controlados por la dictadura– no querían ver que Aragón era un crítico de Torrijos, un crítico de Estados Unidos y un crítico de los tratados. Hoy día no es popular decirlo, pero el hecho es que los ciudadanos panameños tenían derecho de oponerse a los tratados; debieron haber tenido una libertad de expresión que les permitiera oponerse públicamente y abogar por un plebiscito sobre la aprobación de ellos que fuera genuino y libre. Aragón trató de hacer valer esos derechos y pagó caro por ello. Él dejó una carta explicando su acción, de la que (por falta de espacio) solo podré citar algunas líneas (publicadas en un artículo de Guillermo Rolla Pimentel, La Estrella, 14 de noviembre de 2009):

“Torrijos fue sostenido como tirano, según documento del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de USA, el 16 de febrero de 1968, para pasar ´tratados que respondan a las estrategias económicas de USA´. El embajador de USA ante la ONU, John Scali, afirmó públicamente en 1973, ante la ONU, que Torrijos recibía la ayuda per cápita más alta del mundo..... Está a punto de repetirse la infame traición de los Tratados del Canal de 1903. Ahora, en...”.

“En agosto de 1972 fui detenido en Costa Rica, y entregado a Torrijos. Fui torturado y enviado a Coiba por Materno Vásquez. Amnesty International me rescató y envió a Suecia”.

[Refiriéndose al “llamado plebiscito”] “... sin libertad para votar, y un debate público de tres meses, no hay tratado que valga”.

“Pueblo panameño: para defender nuestro derecho, para no ser burlados, y para que la Patria no sea traicionada, yo ofrezco mi vida. Cuando las llamas me envuelvan y la vida se me disipe, mi pensamiento y mi corazón estarán con ustedes, mirando a mi bandera, amando a mi Patria y defendiendo su derecho”.

Para mí, Leopoldo Aragón fue un patriota. Su sacrificio jamás debe ser repetido, pero jamás debe ser olvidado.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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