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Opinión

EL CASO NORIEGA

Lo que se ha debido preguntar: Betty Brannan Jaén

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

30/12/2012 - PANAMÁ, R.P. –Tras la entrevista que CNN hizo recientemente con dos de las hijas de Manuel Antonio Noriega, me he quedado ponderando si la memoria selectiva es algo que se hereda o algo que se aprende en casa. Ciertamente, me parece que tener la valentía de encarar los hechos como de veras son –no como uno quisiera que fueran– es algo que cada individuo desarrolla por sí solo; pero ahora estoy preguntándome si eso, también, es algo que se aprende en casa.

Esto viene al caso porque sabemos que Manuel Antonio Noriega sigue negando sus crímenes, pero eso no obliga –ni justifica– que sus hijas sigan haciendo igual. A través de los años, muchos lectores me han escrito para opinar que es injusto culpar a los hijos por los pecados de sus padres –esto aplica también a Martín Torrijos–, pero distingo entre “culpar” a los hijos y permitirles que nos mientan. Lo que espero de los hijos de dictadores –o de cualquier criminal– es que, como mínimo, reconozcan honestamente los crímenes cometidos por sus padres, sin tratar de tapar la verdad. Más elogiable, como próximo paso si esos hijos tienen cierto sentido moral, es que pidan perdón a las víctimas de sus progenitores. Pero lo verdaderamente admirable es que los hijos busquen la manera de hacer una reparación por los daños que sus padres le hicieron a sus víctimas o al país; pienso, por ejemplo, en la creación de fundaciones, en programas de voluntariado o en campañas pro defensa de los valores y libertades que sus padres aniquilaron. Yo admiraría, hasta los cielos, a un hijo de dictador o asesino que públicamente adoptara la posición de que, como hijo, él no participó en los crímenes de sus padres ni puede ser culpado por ellos, pero que, como hijo, siente una obligación moral de tratar de reparar los daños que el padre dejó.

En esa entrevista, por lo tanto, las hijas de Noriega bien pudieron haber aceptado que por mucho que quieran a su padre, ellas sienten alguna medida de vergüenza y arrepentimiento por los crímenes que él cometió. Como bien observó Guido Spadafora, ellas pudieron haber pedido perdón por el asesinato de Hugo y por muchas otras cosas.

Pero no lo hicieron. Dejaron claro que se sienten bendecidas, en vez de estigmatizadas, por el apellido Noriega y desviaron toda pregunta sobre la dictadura de su padre, con la excusa de “no nos corresponde justificar”. Lamentablemente, el entrevistador no se había preparado bien para hacerles preguntas muy puntuales. Pudo haberles preguntado, por ejemplo:

1. ¿Niegan ustedes que su padre cometió asesinatos a sangre fría en la “masacre de Albrook”? ¿Qué le dicen ustedes a las familias de los que murieron allí?

2. ¿Niegan ustedes que su padre estaba en la planilla de la CIA? ¿No era eso una traición a Panamá?

3. ¿Niegan ustedes que su padre manipuló la elección de 1984 y anuló la de 1989, aniquilando así los derechos más básicos del pueblo panameño?

4. ¿Niegan ustedes que el gobierno de su padre era ilegítimo?

5. ¿Niegan ustedes que su padre dijo en el juicio en París que bajo su gobierno, el papel del Presidente era “administrativo”, siempre que el mandatario se coordinara “debidamente” con las fuerzas armadas?

6. ¿No es cierto que su padre atestiguó en París que este era “un sistema agradable, o de acuerdo a las necesidades del pueblo panameño”, que la invasión de Panamá se dio porque Estados Unidos vio que el pueblo panameño “compartía” esa apreciación?

Arriba hablé de una obligación que los hijos de los dictadores tienen con las víctimas y con el país, pero se me ocurre que hay una obligación, también, con la historia. Las personas cercanas a los hechos tienen un deber de documentarlos y esclarecerlos, pero honestamente. La familia Noriega nos debe por lo menos eso.


watchman
Hace 1 ao

El dia que estas muchachitas engreidas reciban un solo voto de algunos de nosotros es el dia en que debemos todos doblar rodillas y pedirles a Dios que nos coja confesados. Pero se que hay personas brutas que no recuerdan la miseria y el dolor que causo el padre de ellas a este pais y son capaces de votar por ellas. Que trabajen como hacen la gente decente para salir adelante y se dejen de quejarse que ellas no son las victimas, somos nosotros.

watchman
Hace 1 ao

Lo que pasa con las hijas del MAN es que son unas descaradas que se creen que son parte de la realeza de este pais. Cuando van a entender que su padre es un criminal que con su arrogancia y mal proceder arrastro a este pais a la miseria y causo tantas muertes innecesarias mientras ellas viajaban el mundo de compras y robando en tiendas lujosas en USA como su madre. Son como la madre de Pablo Escobar que asegura que su hijo era un heroe. Por favor!

yunier
Hace 1 ao

Cuando tengamos un ministro de educación que sepa de educación y vele por la calidad de la educación panameña, Panamá será un entorno prodigioso

yunier
Hace 1 ao

Estamos en Panamá, en donde los dirigentes y gobernantes no le han dado a la educación el valor que se merece, y por lo tanto se puede esperar que ocurra cualquier esperpento

Amigo
Hace 1 ao

bajo el código juega vivo panameño, ellas ven que un hijo del dictador (que no fue nada mejor que el man) llegó a ser presidente, asi que ellas también tienen derecho a recibir el respaldo de los panameños.

Casas Viejas
Hace 1 ao

la conciencia selectiva parece ser algo que se compra con contratos, los que a su vez pagan vacaciones en francia. dicho sea de paso, ya el ladrón noriega está preso, ahora tenemos otro ladrón igual o peor, un tal martinelli, el de las coimas con odebrecht, etc...

Genio
Hace 1 ao

Tu tas traumado con el loco.

Casas Viejas
Hace 1 ao

algo de eso hay. me trauma lo deshonesto, la hipocresía, la doble moral.

Cholos Unidos
Hace 1 ao

Excelente articulo, Sra. B. Refleja la opinion de miles. Conceptos acomodaticios deambulan en las mente de las hijas de Noriega. La sangre las llama. Y no pasa nada. Con exclamacion y signo de interrogacion. No pasa nada. Only in Panama.

camilos
Hace 1 ao

¿Cuántas veces no hemos visto u oído a madres de delincuentes y asesinos decir con total convencimiento -que hasta convence al desinformado- que su hijo es un "buen muchacho", pues "no se mete con nadie"? Entre más cercano es el nivel de consanguinidad y/o nos hayamos involucrado con ese familiar o amigo, mayor o más arraigado será el mecanismo de defensa. Ojo, que seamos complejos no justifica faltas ni pecados propios ni ajenos. (4)
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