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Opinión

SER JUSTOS

Otra vez Shylock: Luis Navas P.

19/12/2012 - En el siglo XVII se publicó El mercader de Venecia. En esa obra teatral William Shakespeare desnuda genialmente una de las peores miserias humanas: la avaricia y mezquindad de un agiotista de nombre Shylock.

Aun reconociendo la legalidad del reclamo del financista en cobrar lo pactado, Shakespeare devela la falta de escrúpulos y el desprecio por las circunstancias que impiden al deudor honrar el pago de la deuda. La deuda tenía que ser cobrada sin ninguna contemplación, y punto.

Rememoro a Shylock porque me sigue inquietando la injusticia con la que se pretende arropar el suicidio comentado en este mismo diario la semana pasada, y guardadas proporciones, se asemeja a la obra shakesperiana con una particularidad: Acá no se trata de un personaje, sino de un sistema de avaricia articulado, monopólico, conformado por bancos, corporaciones fiduciarias, aseguradoras e influyentes bufetes de abogados, constituyéndose juez y parte.

El caso es el siguiente: un profesional se descompensa y decide quitarse la vida. De inmediato la banca y la aseguradora se acogen a la “cláusula de exclusión por suicidio” con el objeto de apoderarse de todas las tierras hipotecadas, sin importarles un comino la suerte de la familia del difunto. Se puede probar con el expediente clínico que su muerte fue una acción inconsciente en razón de la enajenación de sus facultades. Tampoco quiso engañar. Él no tuvo la culpa, su libre voluntad fue dominada, y con ello, configura un verdadero caso fortuito de muerte. Para los especialistas resulta difícil trazar una línea roja que separe el suicidio consciente del inconsciente. Este último se produce cuando se afecta la serenidad del juicio. Solamente al ponderar objetivamente las circunstancias se pueden despejar las dudas, y sin las manías crematísticas, ser justos.

Entiendo que los bancos y las aseguradoras no son instituciones filantrópicas, su propósito es acumular riqueza por los medios que sean, aunque de vez en cuando promuevan algunas campañas asistencialistas con el ánimo de ganar indulgencia y no pagar impuestos.

Vistas así las cosas se perciben cuatro escenarios. Uno: un pleito por la aplicación despiadada de la “exclusión por suicidio” aunque sea por enajenación mental. Dos: legislar urgentemente con el propósito de ajustar la “cláusula de exclusión” por enajenación mental. Tres: que las respectivas superintendencias eviten que las juntas directivas de las instituciones financieras se constituyan en juez y parte, o propicien conflictos de interés. Cuatro: Aplicar el recurso ex gratia. Con él se evita una costosa y extenuante querella legal. Además, su intención humana y solidaria frena los despropósitos. Nadie pierde. Todas las partes salen ganando. Pareciera utópico, pero hay que intentarlo.

De lo que se trata es de ser justos y no extremar los traumas de una familia, ya de por sí sensiblemente afectada. Pretender apoderarse de todas las propiedades y hasta de la vivienda familiar es una acción extremista. Ojalá suceda lo de Shylock, cuya desmesura lo hizo perder ante el Tribunal veneciano. Y como diría Shakespeare: “la clemencia suaviza la justicia”. ¡Que así sea!


danielrr
Hace 2 aos

Esta actitud despiadada y despreciable esta también muy bien descrita en la la obra Los Miserables de Victor Hugo, en donde un policía persiguió por 20 años a un hombre por robar un pedazo de pan. La avaricia nunca ha sido razonable y con estos tipos no se puede llegar a ningún acuerdo. Por eso las leyes deben ponerle limites y frenos a la codicia irracional.

templario9001
Hace 2 aos

yo detesto a las aseguradora.. con lo que una paga de prima de una pòliza de lo que sea.. en 1 año ya tienes dinero suficiente para una emergencia.... las aseguradoras en este paìs son copia del modelo gringo es decir nunca dejar que gane el cliente... les pregunto amigos cuando ustedees han visto que una aseguradora local pague un transplante o años de diàlisis?.. lo ven?...
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