Está navegando en la edición del Jueves 20 de Diciembre del 2012. Para volver a la versión actual presione aquí.

Opinión

RIESGOS Y AMENAZAS

Razones poco conocidas de la invasión: Julio Yao Villalaz

20/12/2012 - Además de las razones conocidas –en los Documentos de Santa Fe, por ejemplo– la invasión del 20 de diciembre tuvo motivos poco conocidos. El presidente Ronald Reagan eliminó al general Omar Torrijos y al general Manuel A. Noriega porque, desde 1977, ambos acordaron pactos con Japón (declaraciones conjuntas presidenciales) para la factibilidad de un canal a nivel. Reagan era el enemigo público número uno de las negociaciones del Canal.

Torrijos fue eliminado el 31 de julio de 1981, tras grandes presiones directas de Bechtel Corporation (ver: John Perkins, Confesiones de un Sicario), para que cortara sus relaciones con Japón, representado por Shigeo Nagano. El atentado ocurrió siete meses después de la llegada al poder de Reagan, el 31 de enero de 1981, y dos meses después (mayo) de la eliminación por la misma vía del presidente Jaime Roldós de Ecuador, en cuyo helicóptero murieron varios generales y miembros de la familia presidencial...

La posibilidad de que Japón dominara el proyecto canalero era un reto a la vieja política canalera de Estados Unidos, proclamada al mundo en 1880 por el presidente estadounidense Rutherford Hayes, la que advertía a Francia, Inglaterra y Colombia o Nueva Granada, que jamás un canal interoceánico por el istmo centroamericano, particularmente en Panamá, podría ser controlado por otra potencia que no fuera Estados Unidos. Esta era una ampliación de la Doctrina de Monroe, de 1823, que estuvo dirigida a Europa, específicamente a la Santa Alianza.

La Comisión Japón-Panamá, que era bilateral, fue presionada para incluir a Estados Unidos a objeto de que Washington monitoreara y controlara la nueva Comisión Tripartita para Estudios de Alternativas al Canal. Washington boicoteó el funcionamiento de la Comisión Tripartita al no designar a su representante. El período de la Comisión Tripartita coincidió con la agresividad de Reagan contra Panamá y con el inicio de la crisis preinvasión, que arrancó en 1985. Cuando la Comisión Tripartita adoptó las conclusiones del “estudio” en 1992-1993, ya la invasión había hecho tabla rasa de nuestro país y de las Fuerzas de Defensa. Fue en Atlapa donde el embajador de Japón protestó airadamente en contra de las conclusiones de la Comisión, que optó por el tercer juego de esclusas, señalando que había sido fraguada por Estados Unidos y el régimen de Endara, sin dar consideración debida al proyecto del canal a nivel. La invasión pulverizó el objetivo de Japón de establecer en Panamá su cuartel de negocios para toda América Latina. Las principales empresas japonesas se retiraron, a regañadientes, y sus depósitos bancarios, que eran los más importantes, se fueron al suelo.

Quien esto escribe hizo una investigación de campo –que duró cuatro años– sobre la invasión, que me permitió recopilar miles de testimonios. El apartamento donde vivía fue “visitado” en dos ocasiones. La primera vez no hurtaron dinero, pero sí una cámara Nikon F2S y dejaron en perfecto orden algunos documentos personales sobre una mesa (primera advertencia).

La segunda vez, cinco individuos –tres rubios y vestidos con saco y corbata– bajaban rápidamente las escaleras con “patas de cabra” y otros implementos a la mano, justo en el momento en que yo regresaba de improviso.

Abajo, en la puerta principal había otra persona con un walkie-talkie, quien de seguro les avisó que yo venía súbitamente. Encontré la puerta de entrada al apartamento bastante destruida, pero no lograron entrar. Los seis huyeron por una cerca de malla colindante.

La tercera vez que sufrimos una nueva visita fue (1993) en las oficinas de Serpaj-Panamá, en Río Abajo, de donde hurtaron fotocopiadoras, equipos, libros, archivos y expedientes sobre casos de la invasión, en horas de la madrugada. Afortunadamente yo había puesto a salvo mi computadora días antes.

Algunos lectores recordarán el incidente del 2 de noviembre de 2009, cuando mi discurso en el Mausoleo a los Soldados de la Independencia fue interrumpido, violentamente, por el entonces vicepresidente y canciller, Juan Carlos Varela, y que al día siguiente, 3 de noviembre, varios individuos destruyeron tres puertas de hierro de mi casa para llevarse dos laptops que tenían empacadas, se llevaron dinero y otra cámara fotográfica, no sin antes forcejear con mi familia, pero abandonaron las computadoras.

Llega un momento en que la lucha por recuperar memoria histórica e identidad implica riesgos y amenazas. Estimo que los panameños debemos admitir que no siempre nuestra verdad es la verdad y que debemos descubrirla en su integridad para que tengamos memoria y conciencia para forjar un mejor país para todos. Aquí se experimentaron armas y equipos de tecnología avanzada; y si bien la invasión no era necesaria para llevarse a Noriega, sí fue útil para anunciar el nuevo orden mundial tras la Guerra Fría.


LAviles
Hace 2 aos

¿Y cómo le llamas al secuestro de todo un país por un ignorante y porquería de dictadores narcos, OT y MAN, y el partido de delincuentes que formaron, el PRDedores? Todas esas porquerías provocaron la invasión que la gente decente, pero pendeja, deseaba. Hoy no tuviéramos el Panamá que tenemos. Nunca mas para un militar, nunca mas para un PRD. ¡No mas delincuentes! Y si no le gusta donde viven, que yo sepa, las fronteras estan abiertas las 24 horas.

Babaganush
Hace 2 aos

YAO TA FUMAO

antonio
Hace 2 aos

Eso fue lo que paso con los DIZQUE ni un paso atras,se Chorriaron de mierda y salieron huyendo y el maximo del Cara de Pina se Vistio de Mujer para huir,para a los del pueblo el los maltrato y los mato tambien,como es posible que Panamenos hablemos a favor de este inescrupuloso fenomeno de la naturaleza, por esta razon es que tenemos los gobiernos corruptos por que estamos llenos de ignorantes asi es y asi sera .

antonio
Hace 2 aos

No estoy de acuerdo con la muerte de panamenos,aun asi por que culpar a los Gringos si el veradero culpable fue el cara de Pina y sus secuaces de los militaruchos de avenida A,lo que paso es que los estupidos y maleantes que apoyaron a los militares comenzarona dispararle a los Gringos y estos c ontestaron el fuego y por esta razon se fue parte del chorrillo,( Cuado tu amenazas a un tipo de mas de 200 Libras y tu solo pesas 105 que esperas sigo......

Sergio Sanchez
Hace 2 aos

Sería interesante si escribiera el primer capítulo de la historia "razones verdaderas por las que se creo una dictadura". También sería interesante que explicara porqué Noriega no se fue cuando España le ofreció asilo y seguridad. También sería interesante saber porqué no murió nadie importante ni conocido del régimen y sus dirigentes, ni de la oposición del momento.

Tenista
Hace 2 aos

Cuando Noriega estaba en el poder, todos los comunistas incluyendo a Yao lo defendian a capa y espada porque era el unico que se le habia "parado" a los gringos. Y al final del dia Noriega y obviamente todos los comunistas salieron huyendo al primer bombazo. La invasion fue provocada por Noriega y sus secuaces.

Eduard
Hace 2 aos

Este Yao debe participar en el Ricardo Miro, pero en la seccion de cuento, ya que tiene una gran imaginacion para cuentear. Este no es un ex-norieguista, es un norieguista fanatico. Defiende a su jefe a capa y espada. Para el los gringos son los responsables hasta de que su esposa lo dejara.

Ulises R
Hace 2 aos

Razones conocidas o no, la invasión del 20 de Diciembre, 1989 (“Causa Injusta”) fue un acto terrorista y despreciable cometido por EU contra un país indefenso. Por esa atrocidad desmedida, lo primero que el gobierno debe hacer, es declarar y aprobar, sin reservas, el 20 de Diciembre día de duelo nacional y así perpetuar esta fecha como nuestro 911.

Carlos Montúfar Talavera
Hace 2 aos

totalmente de acuerdo!

Eduard
Hace 2 aos

Si que hablas paja. Si no fuera por la Invasion, Noriega seria ahora el Dictador Supemo y ni tu ni yo estariamos hablando.....sino presos.
Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

EDICIONES ANTERIORES