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Opinión

DESENCANTO

Un gobierno de oposición: Daniel R. Pichel

Daniel R. Pichel

He llegado a la conclusión que lo mejor que puede pasarle a nuestro país es que lo gobierne la oposición. Esta situación que vivimos se hace insostenible. La concentración de poder, los madrugonazos legislativos, las contrataciones directas, los allegados en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y la falta de transparencia ponen a la democracia panameña en un serio peligro. Las acciones del Gobierno no son más que la continuidad de todo aquello de que llevamos más de 15 años quejándonos. Todos son iguales...

Aunque, pensándolo bien, debo aclarar un poco la idea. Lo que sería muy bueno es que nos gobierne la oposición... pero siendo oposición... El problema principal es que todos los gobiernos terminan haciendo exactamente las mismas cosas. Sin embargo, cuando forman parte de la oposición, sus discursos son coherentes, sensatos, articulados y, aunque no lo crean, hasta éticamente correctos. Por eso, lo que tenemos que lograr es que nos gobiernen, pero con el discurso opositor. Debo confesar la incredulidad que me genera, escuchar a políticos antediluvianos defendiendo la democracia y los derechos humanos, cuando todos los recordamos aplaudiendo como focas cuando cualquier gorila mostraba los dientes.

El problema es que esta metamorfosis que sufren los políticos, según la acera en que se encuentren, genera situaciones verdaderamente sorprendentes. Tan solo esta semana, a raíz de la discusión sobre la Sala V de la CSJ, vimos un anuncio en que aparecía el hoy Presidente de la República, cuando era oposición, argumentando exactamente las mismas razones que hoy argumentan sus opositores. En aquella ocasión, eran del PRD (que hoy se rasga las vestiduras defendiendo la democracia) quienes defendían la idea de que se creara una nueva sala para tratar temas constitucionales. Y que conste, la idea no parece mala para agilizar los procesos judiciales. Lo peor, es que nuestra credibilidad en los gobiernos es tan poca, que la razón para oponerse a la dichosa Sala V, no parece ser jurídica sino política. El argumento en contra de una aparente buena idea (aclaro que no domino los detalles legales del tema) es cuestionada por el miedo que se tiene a que el Ejecutivo obtenga mayor control de la CSJ nombrando allegados en los tres cargos de magistrado de la nueva sala.

Preocupa mucho ver cómo la gente no le da absolutamente ningún valor a nada que diga un político profesional. Prácticamente todos son vistos como una banda de mentirosos que únicamente están buscando argumentos para alcanzar el poder y hacer exactamente lo mismo que critican cuando son oposición. Ah, y una vez que lo alcanzan, la prioridad es perpetuarse, ellos y sus allegados, cual garrapatas aferradas a un perro callejero.

El mejor ejemplo del desgaste de los políticos es que a raíz de la salida del “exalcalde nuclear” varios políticos convocaron a un “frente para la defensa de las instituciones democráticas” que tuvo menos eco que el “cuac, cuac” de un pato mudo. Prácticamente nadie les hizo caso, al punto que la pataleta se extinguió antes de ser una idea concreta. Lo triste es que la politiquería nos tiene tan hartos, que ya se está perdiendo confianza hasta en la “sociedad civil”, que por mucho tiempo fue vista como una luz al final del túnel. Las justificadas preocupaciones por la institucionalidad no pasan de ocupar un espacio en las páginas de los periódicos y en las pantallas de los noticieros. Mientras tanto, todo sigue igual.

Lo que pasa aquí es que la politiquería requiere de estas maniobras mediáticas para poder existir. Honestamente me parece mucho más lógico que, si de veras piensan que la democracia corre serio peligro, se dejen de carantoñas y comiencen a recoger firmas para convocar una Constituyente y hacer algo por mejorar las bases éticas de nuestra sociedad. Pero seamos consecuentes con el discurso y hagamos una Constitución basada en el discurso opositor que, para terminar con el repugnante clientelismo, prohíba la reelección inmediata de algún funcionario, que limite y haga públicas las donaciones a las campañas, que garantice la independencia de los magistrados de la CSJ, que le de valor real al voto en blanco, que permita la selección de magistrados del Tribunal Electoral, procurador y contralor por medio de un ejercicio verdaderamente democrático y que ponga sanciones ejemplares a quienes violen la confianza que los votantes depositaron en ellos. Pero no seamos ilusos... nada de esto ocurrirá, porque los politiqueros de siempre no permitirán que existan reglas que les dificulten cometer los mismos abusos que critican, si algún día saborean las mieles del poder.

Lo más peligroso es que el desencanto en el sistema es tan grande, que he llegado a creer que si un candidato independiente logra un discurso articulado y coherente, basado en la promesa irrestricta de disolver la Asamblea y la CSJ al momento de llegar a la presidencia para poder convocar una constituyente verdadera, perfectamente pudiera capitalizar el hastío de los ciudadanos y ganar las elecciones. Finalmente, así llegaron a la presidencia muchos presidentes en Latinoamérica.

Ojalá los políticos (de uno y otro bando) entiendan el daño que le hacen al país con esas actitudes... que luego no se quejen...


templario9001
Hace 4 mess

PAra el señor danielr... cuando digo que el sistema esta bien lo digo como una grandísima ironía......... el status quo que hay en Panamá se alimenta de estos bochinches y peleas de viejas verduleras. ADemás no hay nadie que quiera que cambien las cosas... la clase dominante de millonarios que son dueños de los corazones y bolsillos de nuestros politicuchos de pacotilla no se van a despegar de la teta de la economía así porque sí... La economía de Panamá es como el titanic... estamos avanzando hacia un iceberg y si no cambiamos de rumbo pronto nos vamos a hundir....

Carlos Montúfar Talavera
Hace 4 mess

el difunto Carlos Iván zúñiga, hubiese sido la figura ideal para darle a los política panameña algo de calidad y dignidad, su propuesta fue muy prematura, cuando en el año 1984, a través del partido acción popular quizo presentarle al país una alternativa fuera de tiempo, quizás. Recuerdo que era la primera vez que votaba en mi vida y me activé como joven idealista-entusiasta dentro de las filas del papo. sigo hoy día pensando que zúñiga ha sido la mejor propuesta presidencial que hemos tenido! por fortuna, me fuí del país y nunca más voté en el país,no tengo pasado ni responsabilidad con los "gobernantes" que hemos tenido, ni tenemos; ahora, retornando al terruño, me siento "huérfano" de alternativas, como muchos otros...

templario9001
Hace 4 mess

No hay nadie que podamos tomar de la palestra política y tenga los huevos para cambiar las cosas en PAnamá... nadie... lo más que podemos hacer es que se presente un candidato que mantenga el status quo y mantenga la economía en piloto automático y al gobierno con bajo gasto.... es lo más que podemos esperar.. no diré ningún nombre.. pero lo demás pueden ser potenciales desastres...

pifarra
Hace 4 mess

el partido que gane en las proximas elecciones que no va ser el cd, creo puede ganar con un alto nivel de respaldo como este, y va a tener toda la oportunidad de restablecer esta democracia y reparar todo el daño que esta haciendo martinelli. parece que el no ha entendido que la sociedad no esta aceptando su estilo de gobierno autocrático, que esta permitiendo actos de corrupcion, que viola las leyes, y que EL NO SE VA A QUEDAR UN DIA MAS DEL 1 DE JULIO DEL 2014,y que se le esta llevando un archivo con todos sus acciones violatorias dela constituciòn para una vez termine sea llamado a juicio para que responda por eso.

Edgardo V
Hace 4 mess

Angelitos...hablemos de los presidentes del mañana, pues los que debieron hablar de este presidente hace años, no lo hicieron y por eso estamos sufirendolo. lo nuestro es karma...lo arreglaremos, pero el futuro necesita que seamos mejores que nuestgros antepasados. hablemos del presidente perfecto, precisamente por que este esta totalmente antepuesto, es el mejor contraejemplo para que no cometamos este error lalmado ricardo martinelli berrocal.

Angelitos Sixtinos
Hace 4 mess

es mala idea hablar de los presidentes del mañana, cuando hoy existe un presidente que no tiene la más mínima intención de despegarse del poder en 2014.

Uther Pendragon
Hace 4 mess

gadhafi y mubarak tampoco tenían la más leve intención de despegarse del poder. martinelli debe mirarse en esos espejos...

Edgardo V
Hace 4 mess

estamos aumentando el valor de la charla...claro que el grupo ingles tenia como premisa la division social, era lo unico que tenian en sus horizontes, lo que digo es que a mejor informacion, 300 años despues, tenemos una mejor forma de volver a explorar lo que a ellos les parecio mejor que una simple eleccion o un absolutismo total....por que no esperar que por lo menos existan panameños con la misma capacidad de observar su entorno. esto es lo bueno de estos foros, permite a los que no tendrian lugares adecuados, o tiempo disponible, poder encontrar que hay quienes peinsan como uno. como decia un amigo, antes de lokos son mas, los honestos somos mas, y mejores tambien.

Edgardo V
Hace 4 mess

Bien. has descrito el sistema parlamentario que ha servido de transicion entre la monarquia absoluta y una democracia, en inglaterra...el presidente seria un primer ministro, que podria ser elegido y removido a decision por el nuevo parlamento. la diferencia es que antes de permitir entrar a los partidos, hay que hacer una valoracion de las divisiones d ela sociedad por intereses...tal vez algun grupo sea grande en su composicion pero no tendria mas poder que los grupos con intereses validados, como las etnias, que dejarian de ser minorias para convertirse en mayorias divididas...mientras mas pequeña es la solucion, mas disuelves el problema mayor, nuevamente otra premisa de los sitemas emergentes.

Uther Pendragon
Hace 4 mess

un representante de un grupo grande tendría mayor peso a la hora de votar dentro del congreso. estos pesos se pueden establecer fácilmente mediante el uso de procedimientos estadísticos sencillos y conocidos. la remoción del presidente requeriría una súper mayoría de no menos de dos tercios de los votos ponderados.
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