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Panorama

asamblea general de la sip

Dilma Rousseff optó por no acudir a la cita

Casi un año antes, a la Presidenta brasileña se le envió una invitación al encuentro que analiza la libertad de prensa e información en la región.

16/10/2012 - No es usual que los presidentes de la región falten a sus citas con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) para inaugurar los encuentros anuales de la organización; eso sucedió esta vez cuando Dilma Rousseff, mandataria del país sede, no concurrió a la apertura de la sexagésimo octava asamblea general, que transcurre en Sao Paulo.

La inclusión de los gobernantes en las agendas de las asambleas se compromete con larga anticipación, prácticamente de un año. Los programas que desde muy temprano (varios meses antes) se envían a los miembros, y esta vez no fue una excepción, los incluye como gimmick de valor agregado para atraer asistencia; bien pueden ser estrellas de la reunión.

Y tratándose de Rousseff, ¿quién desecha poder ver, conocer, saludar de cerca y tal vez estrechar la mano de la mujer que gobierna uno de los países más grandes del mundo y una de las economías más importantes del planeta?

También sirve a los gobernantes para proyectarse alineados, o por lo menos declararse identificados con las libertades de prensa e información que postula la SIP.

A veces hay situaciones en que las partes posan para la fotografía inaugural con un mar de fondo de incomodidades espinosas, pero todo se supera con los cánones que impone el buen gusto, eufemismo de hipocresías diplomáticas.

A veces, las partes no saben qué terreno pisan o lo saben, pero se hacen los desentendidos.

El año pasado, la incógnita de si Ollanta Humala llegaba o no a inaugurar las sesiones en Lima persistió hasta minutos antes. El asunto era que el Presidente hacía poco había llegado al palacio de los virreyes, o de Pizarro, y lo que fuera a hacer en materia de libertad de expresión eran más dudas que certezas. Pero acudió, inauguró; hubo la fotografía para el récord. El resto es historia.

Ayer, en Sao Paulo, Dilma Rousseff puso a esperar a los más de 550 delegados, la más alta concurrencia a una asamblea en los 70 años de la SIP, y no llegó. Una llamada telefónica zanjó la espera.

¿Hubo mar de fondo en la ausencia? Seguramente más profundo que aparente.

El sábado pasado, el ensayista, excanciller y excandidato presidencial mexicano Jorge Castañeda, luego de advertir de que podría incomodar a “algunos”, demandó de Brasil dejar “ambigüedades” y pasar a compartir la “defensa a la que están llamados los gobiernos democráticos de la región” para defender a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y su Relatoría especial para la Libertad de Expresión”, de los embates del Gobierno ecuatoriano, secundado por los del Alba, que “busca desarticular la institucionalidad” de dichas instancias. Hacía referencia a la solicitud de Rafael Correa a la Organización de Estados Americanos (OEA) para que reduzca la capacidad de acción de esas instancias.

Luego, al suscribir y reiterar ese llamado a Itamary –referencia al palacio sede de la Cancillería y por extensión a la política externa brasileña– José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, trajo a cuento que la CIDH había pedido a Brasil detener la construcción de la hidroeléctrica Belo Monte en la Amazonia, tras presentar medidas cautelares a favor de los indígenas que se verían afectados con las obras.

También, recientemente, la CIDH condenó el asesinato del defensor de derechos humanos Diego Luiz Berbare Bandeira, abogado y miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Sao Paulo, ocurrido en la ciudad de Caraguatatuba, estado de Sao Paulo, y el homicidio de mujeres trans, ocurridos en días pasados en varios estados de Brasil.

Pruebas del hecho incontestable de que el organismo que monitorea los derechos humanos tiene muy abiertos sus ojos protectores en la región. A eso es lo que se quiere poner fin con la desarticulación de la CIDH.

Y en resumen, Dilma no acudió a la cita.

 

Ofrecen becas para periodistas

El Fondo de Becas de la SIP anunció la apertura del período para que periodistas del continente postulen a becas de estudio de posgrado en Latinoamérica, el Caribe o Norteamérica. Las becas, por un valor de $20 mil cada una, cubre un año académico universitario para que periodistas latinoamericanos o antillanos estudien en escuelas de periodismo reconocidas en Estados Unidos o Canadá, mientras que los becados estadounidenses lo hacen en universidades latinoamericanas o del Caribe.

Para obtener detalles sobre los requisitos y llenar el formulario respectivo, visite la página de internet: www.sipiapa.org. O bien escriba a: Fondo de Becas SIP, 1801 SW 3rd Avenue, Suite 800. Miami, Florida 33129, U.S.A. Teléfono: (305) 634-2465. Por e-mail: [email protected]


LuisRo
Hace 2 aos

este es un gremio de los dueños de medios de comunicacion, repito dueños de medios, no defensores de ninguna libertad y estan sobre calificados para siquiera pensar que un presidente tiene la obligacion de asistir a sus reuniones. cosas veredes sancho!!!
 

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