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Panorama

se instala quinto período de sesiones de la asamblea nacional

Del mazo al ´Peace and Love´

Según los opositores, llegó muy tarde el llamado a la unidad hecho en su discurso por el presidente de la República, Ricardo Martinelli.

PROMESA. En su discurso, el presidente Martinelli dijo que la etapa en que enfrentó a sectores que se oponían a los cambios ya concluyó. LA PRENSA/Jorge Fernández

02/07/2013 - Sin sorpresas, los tres miembros de la junta directiva de la Asamblea Nacional fueron reelegidos ayer para el período 2013-2014. Sergio Gálvez, presidente; Abraham Martínez, primer vicepresidente; y Miguel Fanovich, segundo vicepresidente. Se trata de la primera vez en la historia del Legislativo que se reelige una directiva completa.

El proceso de elección de las tres figuras fue simple y rápido. Gálvez fue el candidato de consenso de las bancadas oficialistas de Cambio Democrático (CD) y del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena).

Por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) fue postulado Francisco Eloy Vega, mientras que por el Partido Panameñista el aspirante a la presidencia fue Adolfo Valderrama.

Al momento de la votación Gálvez se impuso con 42 votos a favor, Valderrama obtuvo 11 votos y Francisco Eloy Vega recibió 16.

El diputado Jorge Alberto Rosas, disidente del Molirena, se abstuvo de votar.

Cuando las bancadas oficialistas escogieron a Martínez y a Fanovich, los panameñistas optaron por no postular a ningún candidato y prefirieron abstenerse. Su jefe de bancada, Jorge Iván Arrocha, explicó que habían tomado esta decisión porque sabían que se iba a escoger a una directiva proveniente de una línea dictada por el Ejecutivo.

Valderrama, por su parte, sostuvo que no podía estar de acuerdo en premiar el transfuguismo, dándole el voto a Martínez, que fue uno de los diputados del PRD que saltó al gobernante CD.

En la votación para la primera vicepresidencia, algunos oficialistas no estaban del todo convencidos de respaldar al diputado Abraham Martínez.

Dalia Bernal, de CD, reclamó que no le había pedido el voto, pero que votaría por él por disciplina partidaria. Lo mismo reclamaron Ósman Gómez y Víctor Juliao.

A pesar de todo, Martínez logró 41 votos, mientras que su contendora Irasema de Dale, del PRD, recibió 17. Hubo 10 votos de abstención: 9 de los panameñistas y 1 de Rosas.

Mientras que en la votación para escoger al segundo vicepresidente, el diputado del Molirena Jorge Alberto Rosas se abstuvo de votar a favor de su copartidario Miguel Fanovich.

“Porque el Molirena no es de tránsfugas ni de mercaderes que han venido a prostituir el partido, me abstengo”, exclamó.

Al final, Fanovich logró reelegirse con 42 votos. Su contendor, el perredista Raúl Pineda sumó 16 votos. Hubo 9 abstenciones.

Al acto, que empezó con casi dos horas de retraso, asistieron ministros del gobierno del presidente, Ricardo Martinelli; el magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alejandro Moncada, directores de entidades, magistrados del Tribunal Electoral, entre otros.

Gálvez pide armonía

Luego de su elección, Gálvez no tuvo reparos para lanzarse flores a sí mismo por haber tenido “el valor y la entereza de tomar las decisiones correctas, no siempre las más populares”.

Mencionó que su administración aprobó 120 proyectos. Cabe aclarar, sin embargo, que de acuerdo con información del propio Legislativo, 95 de ellos son ley de la República, mientras que resto fue vetado. Además, la mayoría vino del Ejecutivo.

Contrario al comportamiento mostrado en su administración, Gálvez aseguró que en este quinto y último período hará todo lo que esté a su alcance para continuar con una dirección en la que prevalezca el debate de altura, dentro y fuera de la cámara de diputados.

“Sembremos la semilla de la concordia y la armonía social. Sirvamos a la democracia haciendo de nuestra práctica política e institucional un ejemplo de respeto y tolerancia”, indicó el diputado por el circuito 8-7, que en la pasada legislatura lanzó frases como “a llorar al cementerio”, luego de aprobar la ley que permitía la venta de las tierras de la Zona Libre de Colón, que al final –en medio de un caos social– tuvo que ser derogada.

Llama a la unidad

El turno fue para el presidente de la República, Ricardo Martinelli, que antes de entrar al pleno legislativo había manifestado a los periodistas que su discurso sería “Peace and Love”.

Y así fue. Comenzó con un llamado de unidad a los diversos sectores del país. Sereno y afectado por una tos que le hizo interrumpir por segundos su discurso por lo menos en ocho ocasiones, Martinelli manifestó que llegó a la convicción de que la unión de todos es un factor esencial en el ciclo que vivimos.

“A todas las mujeres y hombres del país, a los jóvenes, a los hombres y mujeres de empresa, a los trabajadores y trabajadoras, profesionales, a los liderazgos religiosos, figuras de ciencias, cultura, arte y del deporte los convoco a la unidad. A ustedes, representantes de las fuerzas políticas mayoritarias de la Nación, los convoco también a la unidad”, insistió Martinellli.

Destacó que cuando el pueblo está en pleno proceso de realización, el llamado a la unidad nacional no es una fórmula vacía ni demagógica. “Es el reconocimiento de toda una sociedad –a la que creo interpretar fielmente– de que el desafío que enfrentamos nos necesita a todos tomados de la mano, marchando en la misma dirección”.

En el tema de la seguridad también invitó a las fuerzas políticas, sociales y empresariales para que dentro de un diálogo nacional se pacte un programa de Estado en materia de seguridad.

En cuanto al proceso electoral rumbo a las elecciones de 2014, el mandatario indicó que esta coyuntura puede constituir una nueva oportunidad para generar un debate noble e inteligente acerca de los grandes desafíos que Panamá tiene por delante o convertirse en un infructuoso campo de enfrentamientos entre candidatos y corrientes políticas, en el que se frustren, una vez más, las expectativas del pueblo panameño.

En tal sentido, se comprometió a impulsar un debate sano, franco y honesto sobre el curso actual y futuro de la nación, y a facilitar desde el gobierno la información y los medios legítimos para el mejor desempeño de los candidatos en la contienda electoral.

Resalta sus obras

En gran parte de su discurso, que duró 50 minutos, Martinelli se enfocó en resaltar sus obras de gobierno en estos cuatro años, como el programa 100 a los 70, el proyecto de vivienda Curundú, el saneamiento de la bahía de Panamá, [que empezó en la administración de Martín Torrijos], la reconstrucción y modernización de aeropuertos como el de Colón, David y Río Hato, entre otros.

Reconoció que la implementación del Metro Bus ha sido un cambio muy complejo que requiere de mejoras constantes; no obstante, sostuvo que los avances que se están consiguiendo en materia de mejora y modernización del sistema de transporte no estarían completos sin la introducción de una obra que significa nuestro mayor orgullo: “el Metro de Panamá”.

SIN CREDIBILIDAD

Las reacciones a estas palabras no se hicieron esperar. El vicepresidente de la República y presidente del Partido Panameñista, Juan Carlos Varela, indicó que el gobierno ha fracasado en temas como reducir el costo de la vida, dar seguridad a los barrios, acabar con la corrupción y arreglar el problema de falta de agua potable en todo el país.

“Estos son temas en los que este gobierno ha fracasado y ha sido incapaz de ofrecer soluciones debido a que se la ha pasado en una campaña política permanente y atacando a sus adversarios políticos”, dijo.

Aseguró que a pesar de que ha habido progresos, aún quedan grandes retos. “Seguir con la misma política tradicional y desenfocada de las necesidades del pueblo de hoy en día, solamente asegurará que el futuro de nuestro país se estanque”.

En tanto, el diputado del PRD Leandro Ávila dijo que creería en el llamado de unidad del Presidente si hubiese sido en el primer año de gobierno, pero, por el contrario, lo que hizo fue sacrificar a los empresarios, perseguir a los sindicatos, a la oposición, a los periodistas y a los medios de comunicación. “En un año preelectoral, hablar de la unidad es bastante difícil”, manifestó.

Algo similar opina el analista político Menalco Solís, quien asegura que el llamado de unidad hecho por Martinelli se perderá ante la falta de credibilidad que tiene el mandatario.

“Está llamando a una unidad que no predicó en los primeros cuatro años de mandato. Él hubiera podido sentar a todos los sectores a trabajar por Panamá, y no lo hizo. Se puso a dar mazazos y a llamar ladrones a los de la Zona Libre de Colón”, recordó Solís, quien añadió que este recurso responde a la cercanía del próximo proceso electoral. “El Presidente perdió la credibilidad, y esto no va a tener mayor impacto en las elecciones”, dijo.

Además, Solís destacó que los argumentos de Martinelli son una repetición de la publicidad estatal. “Es un discurso monótono: es la repetición de todos sus logros, y eso ya lo sabemos hasta la saciedad. Estuvo lleno de cifras, de millones, y agradecimientos. Esa película la hemos estado viendo todo este tiempo”, agregó.

Por su parte, Teresita Yániz de Arias, vicepresidenta del Partido Popular, afirmó que lo expresado por el gobernante no tiene relación con la situación del país.

“Pareciera haber una desconexión con la realidad que se vive en el país. Lo que dijo sobre la igualdad y la distribución de las riquezas no corresponde a la inmensa mayoría de los panameños”, opinó. “Los llamados a la unidad solo tendrán sentido si él es capaz de moderar el tono del resto de sus discursos y de contener sus arremetidas contra periodistas, empresarios y adversarios”, añadió.

(Con información de Luis Burón).

Alza de deuda, herencia del actual gobierno

El mandatario, Ricardo Martinelli, justificó ayer el elevado aumento de la deuda en su administración presidencial.

En términos coloquiales dijo que como en cualquiera de nuestros hogares, si debemos 5 dólares y ganamos 10 dólares, no es lo mismo que si generamos ingresos por 20 dólares y tenemos compromisos por 8 dólares. Se entiende, entonces, que en el manejo de las finanzas del país no es una prioridad controlar los gastos, siempre que los ingresos sigan creciendo.

Hasta el mes de abril, el saldo de la deuda pública era de $15 mil 504.4 millones, cuando el año pasado terminó en $13 mil 663 millones.

Analistas locales e internacionales, que estudian la crisis económica por la que pasan grandes potencias, han advertido de la importancia de administrar los recursos para los posibles tiempos de escasez.

Martinelli, en tanto, explicó que lo organismos internacionales, para medir el nivel de deuda de los países, evalúan la relación entre deuda y producto interno bruto (PIB), que en Panamá ha ido en descenso.

El Gobierno pronostica que para el cierre de este año la relación deuda-PIB caerá a 38.6%. Al final de su gestión, en términos reales, se calcula que la deuda se elevará a $17 mil 227 millones.

Yolanda Sandoval

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