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Panorama

Petare, Caracas

El bastión opositor

POBLADO. Las viviendas construidas con ladrillos recuerdan a muchos barrios populares construidos sobre cerros alrededor del mundo, como por ejemplo las ‘ favelas’ de Río de Janeiro, en Brasil. LA PRENSA/David Mesa

11/04/2013 - En el segundo piso del Centro Comunal, entre cientos de cajas y bultos de alimentos, se encuentra Betty Díaz, directora adjunta de Desarrollo Social del Municipio de Sucre. Constantemente hay hombres entrando y saliendo, cargando los alimentos que se convertirán en platos de comida para las más de mil 500 personas que trabajarán en los centros de votación este domingo.

Betty está al mando de todo. De hecho, controla políticamente gran parte de las áreas aledañas y es una de las figuras más ligadas a Carlos Ocariz, alcalde del municipio y uno de los “mano derecha” de Henrique Capriles. De su mano conocimos Petare.

El corazón de Sucre

“Conocer Petare” es, obviamente, una enorme simplificación. Haría falta una vida entera para obtener una comprensión medianamente decente de este monstruo urbano. De hecho, una de las cosas más difíciles de Petare –para un extranjero, al menos– es darle una definición. Para ello, quizá lo mejor sea empezar por el corazón de la capital venezolana, que se conoce como distrito metropolitano de Caracas (DMC).

El DMC alberga unos 3.3 millones de personas y se divide en cinco municipios, cuatro de los cuales pertenecen al estado de Miranda –cuyo gobernador es Henrique Capriles– y uno al llamado distrito capital. De esos cuatro, el más importante es el municipio de Sucre, con una población que supera las 600 mil almas. Petare es el corazón de Sucre, y sus miles de barrios planificados y no planificados, de clase media, baja y ultra baja, constituyen un ejemplo perfecto de lo que Miguel Antonio Bernal usó alguna vez para referirse a Panamá: “un lugar donde vive gente”.

Betty es una mujer enérgica, de esas que recuerdan a los conejitos de Duracell. Habla hasta por los codos, se define como “una líder nata”, y controla gran parte de Barrio Unión, uno de los vete-tú-a-saber-cuantos sectores en los que se divide Petare.

Petare, desde cierto punto de vista, no es nada nuevo. Todo aquí, desde la falta de señalización y de aceras en sus calles y las escaleras empinadísimas, hasta la monocromía ocre de los ladrillos, solo rota por el azul de los tanques de agua en los techos de las casitas, recuerda a muchísimos barrios populares construidos sobre cerros alrededor del mundo, empezando por las favelas de Río de Janeiro, Brasil.

Bastión opositor

Pero Petare es también un lugar único. Por supuesto, la propaganda electoral es omnipresente. En estos barrios, la política es la segunda religión. Aquí no habrá mucha riqueza, pero en tiempos de democracia, cada cabeza de Petare es un voto que vale lo mismo que el de los más ricos e ilustrados del país. Por ahí empieza la singularidad de Petare: en un país que hasta hace poco estuvo gobernado por el Cristo de los pobres, los habitantes de este barrio, en su mayoría, son herejes.

El lugar es un bastión opositor. Para entender esta aparente contradicción conversamos con Ángel Arna, un jubilado de 78 años. En su casita del sector de “la 37”, Arna nos explicó que, en esta área, el recuerdo de los partidos que dominaban la política venezolana preChávez –sobre todo Acción Democrática y el demócrata cristiano Copei– es bastante bueno. “La gente ha seguido la tradición. Yo, por ejemplo, fui copeiano (simpatizante del Copei) toda la vida, y ahora estoy con Capriles”.

Observándolo, y asintiendo calladamente, se encuentra Carlos Ochoa, quien concuerda con Arna en las raíces políticas de Petare. Él mismo fue adeco (simpatizante de AD) hasta la muerte”, y tras un breve flirteo con el chavismo –le votó en 1998, pero se desencantó un par de años después– dice haber “vuelto a sus raíces”.

En el Club de Abuelos Antonio Ilarraza, el excantante, boxeador y concejal del municipio Carlos Sandoval, de 68 años, juega tranquilamente al dominó. Al igual que Ochoa, fue adeco toda su vida y se enorgullece de haber sido “el guía de [el expresidente] Carlos Andrés Pérez (1974-1979 y 1989-1993) cuando venía a Petare”. Para Sandoval, la vida en Petare es “azarosa”. “Hay demasiada delincuencia, y callejones por los que la gente no puede pasar”.

baile con la violencia

Las palabras de Sandoval expresan una de las verdades absolutas de Petare: aquí, la vida es un constante baile con la violencia. Hace apenas dos meses, Ochoa perdió a su propio hijo. Sandoval, por su parte, cree que la situación ha empeorado con el chavismo, e identifica dos factores clave: “cuando hubo el golpe (fallido) de 1992 repartieron armas en los barrios. Las armas que se perdieron están todas acá”. Además, añadió, “está el problema de los motorizados”.

Desde cierto punto de vista, los motorizados son un símbolo del chavismo. Comenzaron como una manera de ayudar a la gente –dándoles crédito para comprar motos, traídas de China, que podrían usar como taxis–, pero se han convertido en una especie de plaga.

Los motorizados, por supuesto, han traído cosas buenas a Caracas. Hoy en día no hay mejor manera de moverse rápidamente por la ciudad. Sin embargo, el control es prácticamente inexistente, y no se necesita casi nada para convertirse en mototaxista. Y ahí llegan los problemas. “Los malandros se disfrazan de motorizados, se acercan y te roban. Y si te resistes, te matan”, explica Ochoa.

Exactamente eso fue lo que le pasó hace tres días al primo de Víctor Peña, un estudiante de 22 años, que nos acompaña. “Aparentemente le iban a robar el celular y el Ipod, y le metieron 11 tiros. Luego agarraron a los chamos y dijeron que se habían confundido de persona”, dice, con una expresión perturbadoramente tranquila. “Pasa todo el tiempo y por toda Venezuela”.

Barracas e invasiones

El carro parece pedir clemencia mientras subimos al sector de Maca. Allí encontramos el primer chavista en todo el día. Aníbal Bermúdez, de 47 años, es jefe de fumigación en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Al oír cuánto nos costó encontrarlo, nos mira extrañado. “Aquí en Petare somos puro chavista. Será que no han querido hablar”. Para él, es “raro” que un opositor como Carlos Ocariz sea alcalde de Sucre. “Seguro que el candidato del chavismo gana las próximas elecciones municipales. Ocariz ganó hablando de basura e inseguridad, y ambas están peor que nunca”.

En Petare hay de todo para todos. Desde cualquier parte alta se divisan los edificios bonitos de la clase media y alta, rodeados por la casitas de ladrillos, que apiladas una sobre otra intentan desafiarlos con toda la dignidad posible. En el sector de El Nazareno predominan las casas de clase media, pero incrustadas pueden encontrarse barracas con paredes de madera y piso de tierra, cuyos contornos son tan irregulares como un garabato preescolar.

Las barracas de Petare no siempre están aisladas. De hecho, su estado normal es en enjambres llamados “invasiones”. Allí hay decenas de invasiones. Algunas son viejas, dignas y sabias: ya tienen agua, luz eléctrica y demás servicios. Otras son nuevas y precarias: casitas en las faldas de los cerros, que dan la impresión de que se caerían con algo de lluvia o el soplido del lobo feroz.

A solo segundos de las invasiones se llega a la zona de Palo Verde, una de las más urbanizadas de Petare. Sus edificios de clase media, a solo metros de las casas precarias de las invasiones o del sector José Félix Ribas –uno de los más violentos de Petare–, corroboran la rapidez con la que las líneas que dividen riqueza y pobreza aparecen y desaparecen aquí. En Palo Verde se toma el Metrocable, un híbrido entre teleférico y Metro que es una de las grandes obras que, unánimemente, se le reconocen al gobierno de Chávez. Por solo 1.5 bolívar (menos de 25 centavos al cambio oficial) se puede recorrer un trayecto de 17 minutos por las alturas de Caracas.

El viaje en Metrocable es ideal para reflexionar. El silencio del recorrido solo es interrumpido por el cantar de los pajaritos. La vista domina Caracas entera, convirtiendo a chavistas, caprilistas, malandros y demás parroquianos en puntitos insignificantes. Por un momento, uno podría olvidarse de que este país está a punto de decidir su futuro.


Camilo Torres
Hace 2 aos

La noticia es totalmente falsa. Pero totalmente. Petare pertence al estado de Miranda y allí, la derecha jamás a ganado. Pero jamás. El lo contrario. Bastión revolucionario porque es la cuna no la pobreza en Venezuela. Lo que pasa es que hay una parte de Miranda que también pega con el sector más rico, y allí la derecha saca casi el 100% y terminan ganando por un par de puntos el estado.

Manry
Hace 2 aos

Petare es una de las zonas de alta peligrosidad de toda Caracas, por eso ahi viven muchos colombianos. Por cierto que anoche recibí una noticia que las elecciones será el 14 de abril, pero la trampa está montada ya que Tibisay Lucena recibió 7 millones de dólares de parte de los poderosos chavistas.-

Camilo Torres
Hace 2 aos

Es falso que recibio 7 millones. no hay prueba alguna de eso. lo que si puedes decir, que petare es el sector con mayor delincuencia en Venezuela y ese estado es administrado en su segundo periodo por la derecha. Por eso el domingo perderá, ya lo verás, te espero en el foro el lunes amigo mio.

Manry
Hace 2 aos

Por supuesto y lo sabrás.-
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