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Panorama

EXPLORACIÓN. DESCUBREN POSIBLES PLANETAS SIMILARES A LA TIERRA

En busca de un nuevo hogar

Científicos han logrado localizar varios mundos que podrían servir como futuros hogares cuando la expansión constante del sol consuma a la Tierra.

08/01/2013 - Rara vez consideramos que nuestro planeta tiene una fecha de expiración, pero el día en que la Tierra pasará a ser un lugar inhóspito para la vida humana se acerca a un paso constante.

La Tierra, producto de una fuerte compresión gravitacional de hierro, silicio y níquel hace 4 mil 540 millones de años, es el único ejemplar que tenemos de un mundo favorable para la evolución de la vida.

Tras siglos de investigación paleontológica, se ha determinado que tomó alrededor de 3 mil 900 millones de años para que aminoácidos, elementos básicos de la vida, evolucionaran hasta convertirse en humanos modernos hace apenas 50 mil años; llegamos tarde a la fiesta.

Con estos períodos en mente, resulta interesante considerar que la fiesta está próxima a acabarse.

Según proyecciones científicas, en 500 millones de años (11% de la edad actual de la Tierra) la luminosidad del sol será tal que empezará a destruir la vida orgánica en la Tierra. A partir de este período el futuro no se ve muy prometedor. El oxígeno en la atmósfera se iría reduciendo mientras que los océanos empezarían a hervir.

Pocos millones de años después, toda la vida animal en el planeta, incluyendo los humanos, se extinguiría.

El astrofísico Carl Sagan reflexionó que, hasta ahora, toda la historia humana que deseamos inmortalizar, todas las guerras y victorias, todos los imperios y culturas, todo el legado de la historia humana, se ha desarrollado en este pequeño astro.

Si la vida humana llegara a extinguirse con la eventual evaporación de la Tierra, toda nuestra historia colectiva se perdería en los ecos infinitos del universo. Sería como si nuestra larga trayectoria hasta nuestro presente nunca hubiera ocurrido.

Por esto, astrónomos y físicos a lo largo y ancho del mundo despliegan sus mejores esfuerzos para encontrar otro planeta que algún día podamos llamar hogar.

POSIBILIDADES FINITAS

Uno de los candidatos que mayor atención ha generado como un eventual destino para nuestra civilización es el exoplaneta Kepler-22b, localizado a 600 años luz de la Tierra, una distancia 63 mil veces más amplia que nuestro sistema solar, un abismo casi imposible de cruzar.

No obstante, este causó un fuerte interés cuando fue descubierto el 12 de mayo de 2009 por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), ya que fue el primer planeta encontrado dentro de la zona habitable de su estrella, lo que permitiría la existencia de una atmósfera propicia para la vida. Las probabilidades mejoraron el 17 de agosto de 2011, cuando el planeta HD 85512b fue descubierto y pasó a ser uno de los candidatos más viables para recibir a nuestros descendientes.

Este, 3.6 veces la masa de la Tierra, también existe dentro de la zona habitable de su estrella y está a 36 años luz de distancia, a la vuelta de la esquina en términos astronómicos.

Bueno, pero ¿cómo llegamos?

Estos descubrimientos podrán parecer absurdos o distantes, pero una situación similar sucedió cuando se descubrió la fisión nuclear, antes un hito de la imaginación humana, hoy un elemento ordinario en la producción de energía.

Aunque parezca ciencia ficción, científicos a lo largo del mundo invierten tiempo y dedicación en el desarrollo de varias propuestas que ellos consideran podrían ser efectivas para hacer viajes a través de distancias tan colosales. Una de esas propuestas, el proyecto Dédalo, en circulación desde 1978, establece formas prácticas con tecnología existente o próxima a existir para viajar 6 años luz en 50 años. Aunque no se espera lograr estos viajes en un plazo corto, la inversión en estas tecnologías ha resultado en invenciones positivas, además de preparar el camino para viajes frecuentes entre la Tierra, su luna, y más reciente su vecino Marte.

 

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