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Panorama

FALSIFICAN SELLOS DE LA PARROQUIA LA LOCERÍA

Estafa de falsos sacerdotes

ÁNGEL LÓPEZ GUÍA
alopez@prensa.com

25/11/2012 - Una voz masculina con acento panameño al otro lado del teléfono solicita hablar con el gerente de turno para acordar el pago de una donación que servirá para realizar un trasplante de riñón a un niño en Cuba.

Previamente, a través de una carta, la empresa a la cual telefonean ha recibido una nota firmada por “el padre Luis Gallardo, sacerdote de la parroquia San Pablo Apóstol, en La Locería”, en la que utilizando recetas médicas del Hospital del Niño realizan la misma solicitud.

De esta manera han intentado estafar al menos a 16 empresas en la capital en lo que va de año, según denuncia el verdadero párroco de la iglesia de La Locería, Raúl Peregrina.

El sacerdote explica que en los últimos meses ha recibido llamadas de gerentes de hotel, bancos, aseguradoras, constructoras y bufetes de abogados, quienes extrañados se han comunicado para verificar la veracidad de la solicitud.

Según Peregrina el firmante de las cartas en realidad no es sacerdote. Además, para concretar la estafa, quienes están detrás de este fraude intentaron falsificar el sello y el papel membrete de la parroquia.

Las comunicaciones enviadas siempre van firmadas por el supuesto párroco Luis Gallardo (ver imagen anexa) y en algunas ocasiones se indica que las donaciones deben ser entregadas a un supuesto doctor llamado César Sánchez, quien se hace pasar por nefrólogo del Hospital del Niño.

En algunas ocasiones, la estafa puede variar. De acuerdo con Peregrina, los solicitantes anexan la cotización de un supermercado para pedir dinero para un supuesto comedor popular de la parroquia que tampoco existe.

En otros casos, denuncia el sacerdote, en las cartas que se entregan se anexan recortes de periódico con supuestas fotos de los enfermos que necesitan operaciones.

“Conocedor de su sencillez humana y amor al prójimo, en nombre de esta humilde familia acudimos a usted a solicitarle un apoyo de esperanza para salvar la vida a la niña Ana Isabel por medio de esta operación”, se lee en una de las cartas que el sacerdote guarda como prueba de la estafa.

En esta y en otras misivas Peregrina indica que los estafadores piden donaciones para operaciones que cuestan entre 30 mil y 40 mil dólares.

El sacerdote afirma tener conocimiento de que en algunas empresas existe la filmación de quienes han ido a entregar las cartas, pero que las compañías han preferido no realizar las denuncias pertinentes.

TEMOR

A la fecha, la Dirección de Investigación Judicial no tiene ningún expediente abierto por este caso, confirma la vocera de esta institución, Mary de la Espada.

Es que los prelados de la Iglesia católica aún no han interpuesto la denuncia ante las autoridades, agregan desde la policía.

El padre Remigio Santana, canciller de la Arquidiócesis de Panamá, explica que tienen la intención de hacerlo, pero las empresas a las que han intentado estafar prefieren no ir a las autoridades por temor a represalias.

“En algunos casos se ha intentado realizar la denuncia y contar con la colaboración de las personas estafadas, pero al momento de resolver [sic] ha prevalecido el temor, lo que hace que desistan. Esto es comprensible, puesto que hay todo un período de declaraciones, búsqueda de pruebas con la intervención de la autoridad competente”, justifica el sacerdote.

“Es un riesgo que tal vez en su momento los estafados no quieran afrontar, sobre todo si piensan que puede haber alguna clase de venganza por parte de quienes resulten acusados”, agrega.

Por esta razón, Santana le solicita a las empresas a las que lleguen misivas para solicitar donaciones que pidan documentos emitidos por la Curia Arzobispal.

“Ante cualquier propuesta que se pueda recibir en torno a la solicitud de contribuciones económicas, es fundamental pedir documentos emitidos por la Curia Arzobispal que autoricen o avalen una actividad para recaudar dinero”, apunta.

Para mayor información sobre los proyectos para los cuales se piden donaciones se pude llamar a la Curia Metropolitana al 261-0002.

Paralelamente, al ser consultado por la falsificación de recetas médicas del nosocomio que dirige, el director del Hospital del Niño, Paul Gallardo, contó que el supuesto nefrólogo que avala las cartas no trabaja en el nosocomio. “Cualquiera puede ir a una imprenta y mandarlos a hacer”, explica el médico.

De llegarse a atrapar a quienes están detrás de este delito, la ley prevé varios años de cárcel a los responsables de este fraude.

El doctor en derecho Ernesto Cedeño apunta a que el Código Penal prevé cárcel de uno a cuatro años para este delito.

“La sanción aumentará hasta un tercio cuando se cometa abusando de las relaciones personales o profesionales, o cuando se realice a través de un medio cibernético o informático”, agrega.

Además, la pena aumenta de 5 a 10 años si la persona que cometió el fraude usurpó la identidad de otra persona y por falsificar los documentos se preve cárcel de uno a dos años.

Mientras tanto, hasta que no se formalice la denuncia, la policía no puede comenzar a investigar el caso.


Fer
Hace 1 ao

que verguenza, no basta con que los verdaderos sacerdotes y pastores estafen a la humanidad con su religiosidad inventada, ahora otros estafadores utilizan el esquema religioso para sacarle plata a los ignorantes, deben perseguirlos y castigarlos porque la competencia desleal en la religion es cosa seria.
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