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Panorama

SALUD PÚBLICA

Experimentan en Panamá cura contra enfermedad

El estudio clínico consiste en la aplicación de una crema, cuya composición es la mezcla de dos antibióticos.

Didier Hernán Gil Gil
Ángel López Guía
panorama@prensa.com

30/06/2013 - La efectividad de una investigación científica en Panamá podría permitir la comercialización a nivel mundial de una loción para pacientes afectados con leishmaniasis.

Se trata de un tratamiento que es aplicado a pacientes provenientes del área norte de la provincia de Coclé y de la comunidad de El Silencio, en Bocas del Toro, y que realiza el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges).

El director de esta institución, Néstor Sosa, explicó que el estudio clínico consiste en la aplicación de una crema, cuya composición es la mezcla de dos antibióticos: paramicina y gentamicina.

Actualmente, esta enfermedad se combate utilizando al menos unas 100 inyecciones por paciente, siendo esta técnica muy dolorosa y extenuante.

De acuerdo con el científico, dependiendo de los resultados del estudio que se lleva a cabo en el país, la Agencia de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) permitiría su comercialización.

ACCIONES A SEGUIR

El experimento comenzó el pasado 15 de mayo en un área aislada del hospital Aquilino Tejeira en Penonomé, Coclé.

Sosa confirmó que en las próximas semanas empezarán en centros de salud ubicados en El Silencio, Changuinola.

En total, el estudio busca reunir a 300 pacientes que padezcan esta enfermedad.

Además, se conoció que el desarrollo de este estudio será coordinado desde la sede del Icges en ciudad de Panamá, donde también se tomarán muestras de los pacientes.

El monto de dinero invertido en este experimento no pudo ser conocido por este diario.

Sin embargo, el director del Icges reveló que para esta práctica sanitaria se cuenta con el apoyo económico del Instituto Walter Ritts de Estados Unidos, donde trabajan los científicos que crearon la crema que se pone a prueba. Igualmente el proyecto cuenta con la colaboración del Ministerio de Salud (Minsa).

Para esta investigación fueron capacitados 30 funcionarios, entre médicos y enfermeras.

¿POR QUÉ PANAMÁ?

No es primera vez que se realizan estudios de este tipo para mejorar la eficacia del tratamiento contra la leishmaniasis.

El primero de ellos fue realizado en Túnez, África, a finales de la década pasada, donde se obtuvieron buenos resultados.

A continuación se hizo otro con 30 personas entre Perú y Panamá, entre los años 2010 y 2011. En ambos casos se tuvo una tasa de curación con la crema de un 86.7% de los pacientes.

Estos resultados son muy significativos, para los científicos del Icges, debido a que los inyectables que se usan en la actualidad tienen una tasa de curación que varía entre el 30% y 70%.

Es por eso que para comprobar la efectividad de este medicamento se amplió el número de pacientes y se decidió optar por Panamá debido a que son en varias comunidades del país donde se presentan casos de esta enfermedad.

De acuerdo con estadísticas del Minsa, en el país por año se registran entre 2 mil y 3 mil casos.

Las regiones más afectadas son el área norte de Penonomé; Changuinola, en Bocas del Toro; Panamá oeste (Capira, corregimiento de Campana), y en Panamá este.

Al respecto, la entomóloga y catedrática de la Universidad de Panamá Argentina Yee recuerda que las áreas cercanas al Canal de Panamá también son un foco de infección de esta enfermedad.

“En general donde hay áreas boscosas con chitras y monos perezosos son zonas propicias para contraer el mal”, indicó Yee.

El representante del corregimiento de Campana, Gabriel Tuñón, agrega que solo el año pasado unas 800 personas de esta comunidad presentaron llagas en la piel por leishmaniasis.

Asimismo, en lo que va de este año la junta comunal de esta comunidad ha contabilizado 70 casos.

PROCESO y TIEMPO

Durante la primera fase del experimento realizado en Panamá se captarán a los pacientes y se les informarán que son parte de una prueba. A quienes acepten el reto se les aplicará la crema por 20 días en las heridas.

Sin embargo, no todos los pacientes con leishmaniasis pueden ser tratados en este experimento, ya que solo se hará con aquellos que tengan lesiones mayores de cinco centímetros y más de 10 heridas en el cuerpo.

En esta fase del experimento a la fecha ya se han captado 17 pacientes en el hospital Aquilino Tejeira de Penonomé.

Más adelante, los pacientes tendrán un seguimiento durante seis meses, tiempo en el que se documentará su proceso de cura.

Si la misma no llega a darse, los investigadores recurrirán al actual método de inyecciones de glucantime o el antimonio pentavalente.

Sosa añadió que en un máximo de dos años se deben conocer los resultados del experimento, que de ser positivos permitirán la comercialización del medicamento.

Al ser consultada sobre este experimento, Carmenza Spadafora, coordinadora del Centro de Biología Celular y Molecular de Enfermedades del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología, manifestó que esta enfermedad merece especial atención de las autoridades.

Su planteamiento se debe a que con el cambio climático, el vector de la leishmaniasis ha proliferado cada vez más en áreas cercanas a la ciudad capital.

“Esto es un riesgo grande, que merece mayor atención, ya que podría ser mayor la cantidad de personas afectadas por esta enfermedad”, concluyó la investigadora.

 

Lo que se siente tener este mal

Benjamín González tiene 33 años y reside en La Chorrera. Por su labor evangélica viaja constantemente a la comunidad de Santa Rosa No. 1 en Capira, donde la leishmaniasis tiene carácter endémico.

Hace dos años en uno de estos viajes a Benjamín lo invitaron a refrescarse en el río de esta comunidad, donde la mosca que transmite la enfermedad abunda.

Luego de compartir con los miembros de su iglesia, regresó a casa y al día siguiente su esposa notó dos pequeños granos en la espalda, tan pequeños que ninguno de los dos le dio importancia.

Sin embargo, 48 horas más tarde al ver que estos crecían hasta convertirse en dos yagas con un diámetro similar a una moneda de 50 centésimos decidieron ir al médico. Al primer lugar donde este hombre asistió fue a la policlínica de la Caja de Seguro Social Santiago Barraza, donde lo refirieron “inmediatamente” al centro de salud Magaly Ruiz en La Chorrera.

Cuando mostró las heridas en el centro de salud la respuesta de la enfermera fue inmediata.

“Es leishmaniasis”, y lo remitieron al Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, lugar en el cual le confirmaron el diagnóstico.

A continuación vino un tratamiento doloroso. Primero 40 inyecciones y posteriormente 80.

Actualmente las pequeñas marcas en la espalda le recuerdan la enfermedad. González dice que nadie más de su congregación religiosa ha sido víctima de la mosca, pero en Santa Rosa No. 1 las marcas de la enfermedad se notan en los rostros, orejas, brazos de los niños que son los más afectados con este mal.

URANIA CECILIA MOLINA

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