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Panorama

música. cambia la fisonomía de la ciudad nocturna

Luz y sombra del calipso

Un recorrido por el Río Abajo nocturno de hoy deja un vacío. Es que los grandes intérpretes del calipso han muerto o no están activos.

14/12/2012 - El canto es como un susurro de palmeras y mar tropical. El inglés tiene un acento con sabor a las Antillas. Es un ritmo melancólico, que recuerda a una hamaca que se mece y que enciende la fiesta, con músicos y coros pegajosos. El calypsonian es un intérprete que conoce sus letras, pero también un pregonero, un improvisador humorístico y sarcástico. Cualquier tema sirve para inspirar.

El calipso, originario de Trinidad y Tobago, tuvo en 1950 y 1960 en Panamá su época de oro, de luces, y ahora parece estar muriendo.

Al menos, los escenarios del Río Abajo nocturno están desapareciendo. Muchos locales han cerrado y otros fueron borrados por las demoliciones de edificios para dar paso a proyectos inmobiliarios.

Un gran lote baldío frente a empresas Melo, donde antes pululaban pequeños locales, es una evidencia de este cambio.

Antes, Río Abajo era uno de los centros más llamativos, por sus bares y discotecas, donde se podía escuchar a legendarios del patio e intérpretes internacionales.

Bombardy, local ícono, ya no está. Allí exhibieron su talento artistas de la talla de Lord Byron Downing, Lord Panamá, Lord Kon Tiki y Lord Cobra.

La calle principal de Río Abajo, como una avenida de gran tráfico, logró atraer clubes de pergamino y dar vida a una intensa vida nocturna.

Recorrer el área es hablar de comercio, pero, además, de ausencia de clubes como La Monalisa, El Sombrero, Le Baron, el Rancho Grande o la cantina El Prado.

Lo especial del calipso es que sus cultivadores podían mezclar el inglés con el español; jugaban con los ritmos, incorporaban la música caribeña, el bossa nova y la guaracha cubana.

También, para el talento todo espacio era propicio. Los toques y las controversias, estilo trovadores típicos, eran parte de la idiosincrasia del barrio. Se utilizaban instrumentos como el bajo, el ukelele o el banyo, pero también hasta una “caja de bacalo” era un perfecto instrumentos de percusión.

Carlos Brown, músico y empresario, vivió esa euforia de la música y hace pocos meses volvió al barrio para emprender un negocio con sus dos hermanos.

“Esta música es de los antillanos, los que construyeron el Canal y nació para contar las historias de nuestra gente”, relata orgulloso Brown, socio del The new JB the place to be, uno de los pocos sitios donde aún se interpreta música antillana (en la foto).

Su público lo conforman seguidores apasionados, cómplices del ritmo y del buen humor de este género.

Laisha Trotman, cultivador e intérprete de calipsos, lamenta que se hayan perdido lugares donde tocar, como la Villa, el Centolla y otros y estar en contacto con el público.

“Decidí cantar y grabar un CD porque no quiero que esto se olvide”, señala.

Gracias a él y a otros músicos se puede mantener viva la riqueza del calipso y el viejo Río Abajo.

Un ritmo sin relevo generacional

Los cambios en Río Abajo simbolizan lo que ha pasado con el calipso: su mejor época como género musical ya pasó y no hay relevo generacional. Así lo destaca Mario García Hudson, historiador y coleccionista musical.

“Los constructores del ferrocarril y del Canal le dieron vida a Río Abajo, a Pueblo Nuevo y a la costa atlántica de Colón”, destaca García. “Hoy los grandes del género o han muerto o no están activos. Tampoco está en Río Abajo el cine Río, Camelot, Moroco o Royalito”, recuerda.

En Panamá este género tuvo tanta relevancia que a nivel internacional las voces ganaron prestigio. Célebre es la anécdota del legendario calipsonian trinitario Mighty Sparrow, que en Panamá desafió y perdió con el más talentoso y chispeante panameño Lord Kitty, una leyenda local. Hoy todo ello ha quedado en el pasado.


Mela Garro
Hace 2 aos

el local delante de empresas melo se llamo jardin rancho grande el cual desaparecio hace una veintena de an/os. el camelot, quizas una treintena atras quedaba a la entrada de la peligrosa calle 13 rio abajo donde hoy queda una fabrica de plasticos, el morocco estaba en el demolido centro comercial de rio tambien desaparecio an/ales atras.
 

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