Está navegando en la edición del Sabado 27 de Julio del 2013. Para volver a la versión actual presione aquí.

Panorama

Misterio marino

ARMAS. Mil 500 fusiles AK-47, casi la misma cantidad de lanzacohetes RPG y 32 camiones militares venían a bordo del Pia Vesta, capturado en Panamá en 1986. LA PRENSA/Archivo

27/07/2013 - Fue el 19 de junio de 1986 cuando los periódicos controlados por el régimen militar publicaron con despliegue la noticia de la captura de un barco repleto de armas que intentaba atravesar el Canal de Panamá.

Se trataba de la nave Pia Vesta, de origen danés, que huía de la persecución de la armada y la fuerza aérea peruana.

El barco de carga, construido en 1968, era propiedad de Johan J. Jensen, de Svenborg, Dinamarca, y al ser capturado en Panamá se le descubrió en su interior mil 500 fusiles Kalashnikov (AK-47), mil 440 lanzacohetes RPG-18, y 32 camiones militares IFA.

Aparentemente, las armas habían sido cargadas en el puerto de Rostock, en la entonces República Democrática Alemana, el 6 de mayo de 1986. El 2 de junio, la nave atravesó sin problemas el Canal de Panamá, y una vez en el Pacífico enrumbó hacia las costas peruanas.

El barco llegó a las inmediaciones del puerto peruano del Callao el 6 de junio, pero sin atracar en sus muelles.

Un mensaje, que habría tenido su origen en el servicio de inteligencia panameño, el G-2, aparentemente basado en informes o filtraciones de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) alertó a las autoridades peruanas sobre la posible carga del barco. A su vez, un llamado misterioso proveniente de Perú avisó a los tripulantes de la nave que el Gobierno estaba sobreaviso. Entonces, el 7 de junio, el barco emprendió su huida al norte. El Gobierno peruano, regentado por Alan García, temía que las armas fueran para las guerrillas de Sendero Luminoso o el Movimiento Túpac Amaru.

En Panamá, la nave quedó retenida en el puerto de Balboa y sus tripulantes fueron detenidos. El Gobierno dijo que el cargamento había sido parte de una conjura de Estados Unidos para enredar al régimen en una acusación contra la Nicaragua sandinista de tratar de armar clandestinamente a las guerrillas de El Salvador.

En aquel entonces, en Estados Unidos arreciaban los señalamientos contra el hombre fuerte panameño Manuel Antonio Noriega sobre su implicación en el tráfico de drogas.

Versiones de prensa estadounidenses se contradecían entretanto sobre el verdadero destino del cargamento de armas.

El Ocala Star Banner, de Florida, publicó el 11 de marzo de 1988 una extraña historia que daba algunas luces sobre el caso.

Según la noticia, David Duncan, un comerciante de armas de Florida, había dicho que él era el dueño del cargamento del Pia Vesta, un negocio de 1.5 millón de dólares con el que esperaba pagar una comisión que debía a unos antiguos socios franceses. Pero todo había salido mal.

Según Duncan, él adquirió el lote de armamento en Alemania oriental y trató de negociarlo con la armada de Perú. Sin embargo, una vez que el barco llegó a costas peruanas, los militares de ese país habían decidido abortar la transacción por razones políticas.

Desesperado por deshacerse de las armas, Duncan llamó a los peruanos desde Miami y les ofreció que le pagaran el cargamento en camarones. Los peruanos no aceptaron.

En vista de esto, trató de convencer a altos militares salvadoreños para que le mantuvieran las armas “en custodia” hasta hallar un comprador. Duncan dijo que ordenó al barco enrumbar hacia Panamá, donde las armas serían embaladas en contenedores y luego enviadas a El Salvador.

Aseguraba que se comunicó con Noriega y que el general le dio el visto bueno. Sin embargo, una vez en el istmo, la nave y el cargamento fueron retenidos y la tripulación arrestada.

El Pia Vesta, según Duncan, también habría estado involucrado en una posible transacción de armas para los contrarrevolucionarios en Angola, que eran respaldados por Sudáfrica y Estados Unidos. Aseguró que esto había resultado en una gran estafa. La operación no se realizó. Ahí estaban involucrados sus socios franceses Georges Stackman y Patrice Genty de la Sange, que negaron todo.

Pero según comerciantes de armas e incluso un asistente del teniente coronel Oliver North, tristemente célebre por el escándalo Irán-Contras, los nombres de estos franceses sí aparecían ligados a operaciones de este tipo. Incluso se les mencionaba, junto con Duncan, en el intento clandestino de Estados Unidos de armar a la “contra” nicaragüense.

La historia de Duncan nunca fue confirmada.

Mientras, en Panamá, la nave fue puesta bajo la custodia legal del entonces coronel de las Fuerzas de Defensa Roberto Armijo.

El 27 de octubre de 1988, el barco cambió de nombre, por gestiones de un abogado panameño. Ahora se llamaba Iran Gate. También obtuvo una nueva patente de navegación el 28 de octubre.

El buque, cuyo valor se acercaba al millón de dólares fue vendido en remate por el custodio Armijo, por solamente 12 mil dólares a una empresa que lo rebautizó con el nombre de Rey Bar. Las armas habían pasado, entre tanto, al inventario de las Fuerzas de Defensa. Tras la invasión estadounidense de 1989, el rastro de estas se perdió.

La Dirección de Responsabilidad Patrimonial (DRP) empezó una investigación sobre el destino de esos bienes. Armijo, que había sido nombrado como el primer jefe de la fuerza pública panameña tras la invasión, fue muy pronto destituido de su cargo.

En Perú, el caso también había tenido consecuencias. Provocó la renuncia de altos mandos de la armada y generó una investigación en el senado de ese país.

Entretanto, el Pia Vesta, ahora Rey Bar, seguía navegando. En 1994, una empresa venezolana, la Maracay Mercantil Marítima C.A., compró la nave y volvió a cambiar su nombre, ahora por el de Carmen Fabiana.

El barco fue presa de un incendio ocurrido el 24 de marzo de 2000. La nave fue pérdida total, pero no hubo víctimas ni heridos.

Un club de buceo la compró y la hundió en 2003, cerca del islote de Gran Roque, en la bahía Guabina, en el estado Aragua, para formar un arrecife artificial que es hoy una atracción turística.

Naves, armas y un Canal para todas

El Canal de Panamá y sus puertos terminales han sido utilizados en el pasado para el trasiego clandestino de armas. Así, se puede recordar la historia de navíos como el Pia Vesta o el Otterloo (que trasegaba armas para los paramilitares colombianos con certificados panameños falsificados), que terminaron retenidos en puertos panameños. O historias trágicas como fue el caso de El Karina.

Esta nave, al igual que el Pia Vesta, venía, en 1981, proveniente de Alemania oriental, con un cargamento de armas destinadas a la guerrilla del M-19, en Colombia. Un barco pequeño, diseñado para el transporte fluvial, recorrió los mares del norte de Europa, las costas africanas, antes de pasar por Panamá.

El periodista colombiano Germán Castro Caycedo contó la epopeya en su libro El Karina, en el que revela las complicidades del régimen panameño de entonces, en este caso. La nave fue hundida por la armada colombiana en el océano Pacífico.

 

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A. Nos reservamos el derecho de editar y/o eliminar comentarios por:

  • Salirse del tema que trata la nota.
  • Postear enlaces (links) a otras páginas.
  • Promover servicios o páginas web.
  • Insultar a otros foristas.
  • Hacerse pasar por otro forista.
  • Usar obscenidades en sus comentarios.

EDICIONES ANTERIORES