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Opinión

DERECHO A LA VIDA

Pena de muerte, pena capital o ejecución: Marcela Rojas de Pérez

Marcela Rojas de Pérez

En la década de 1990, ante el incremento del delito en nuestra sociedad se debatió, ampliamente, por iniciativa de los gobernantes de turno un tema controversial en la sociedad actual: la pena de muerte.

Hoy, nuevamente, cobra vigencia la discusión de dicho tema por las mismas razones y su posible institución en nuestro país: el incremento del delito y el aumento desmedido de acciones criminales violentas, que han segado la vida de cientos de seres humanos en el país.

Los proponentes, gobernantes y algunos asociados, sostienen que las sanciones contempladas en la ley penal vigente por la comisión de delitos contra la vida y la integridad no son suficiente castigo para aquellos que, sin ningún asco o arrepentimiento, hacen del homicidio un acto cotidiano, un trofeo, un incentivo al historial penal o policivo que ostentan; una motivación al modus vivendi particular en el entorno.

Los proponentes argumentan que este grave delito debe ser penado con otra forma de castigo, más violenta y cruel: “la pena de muerte, pena capital o la ejecución”... como única forma de detener o disminuir la criminalidad rampante, que aumenta cada vez más en la sociedad panameña y en muchas otras sociedades en el mundo, en donde la aplicación o la adopción de la pena de muerte como forma de castigo ha pasado a ser privilegio o prebenda de algunos gobernantes y administradores de justicia.

De igual forma, hay quienes, con desconocimiento de la existencia de tratados y convenios internacionales, ratificados en el pasado, han puesto en discusión el tema y han solicitado la institución de la pena de muerte en nuestra legislación, si fuere necesario. Con esto, ignoran que “garantizar el derecho a la vida” exige y obliga a los Estados a tomar las medidas apropiadas para proteger y preservar este derecho fundamental.

Decidir quién tiene derecho a la vida no puede ni debe ser concebido de modo restrictivo, como un privilegio ni una prebenda que se confiere a determinados seres humanos, en este caso a los gobernantes, con el pretexto de frenar o detener la criminalidad en nuestra sociedad. Es contraproducente poner en la agenda un tema que ha sido aceptado, discutido ampliamente y, finalmente, erradicado como práctica o forma de castigo por diversas culturas a través de la historia. Esto nos debe preocupar como seres humanos, porque respetar el derecho a la vida es una conquista de la humanidad; es un derecho humano fundamental, cuyo debate ha facilitado el desarrollo de instrumentos normativos y coercitivos, tendientes a garantizar la vida humana en los países civilizados.

Los Estados han optado por desarrollar y poner en vigencia mecanismos e instrumentos jurídicos dirigidos a proteger la vida humana, utilizando formas humanas de penalización, como la reclusión o las penas privativas de libertad, incluso, la reinserción social.

Estos instrumentos y normas, basadas en el respeto a la vida y a la dignidad humana, son una esperanza para el privado de libertad, porque mediante la reinserción social o el arrepentimiento se verá nacer a un hombre o una mujer nueva; esperanza que, de aplicarse la pena de muerte como forma de castigo, no es posible. Como tampoco es posible regenerar o reivindicar a quien, injustamente, fue objeto de un juicio mal llevado o amañado. De esos errores, precisamente, no estamos exentos como seres humanos. “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida”.

La erradicación de esta práctica, la “pena de muerte”, es una conquista de la humanidad y nada ni nadie nos otorgó el derecho o nos dio la facultad de darle vigencia en nuestra sociedad, so pretexto de combatir la delincuencia. Por el contrario, es una práctica que degrada a la civilización y al hombre mismo.

El solo hecho de poner en discusión el tema y proponerlo es una muestra más de la incapacidad y el desconocimiento de quienes tienen la responsabilidad –como gobernantes, juzgadores, hombres y mujeres de leyes– de proteger y garantizar la vida humana y la seguridad ciudadana. Incluso, desconocen que Panamá ha ratificado y es signataria de diversos convenios, pactos y medidas, adoptados por los organismos internacionales y regionales de derechos humanos, dirigidos a abolir la pena de muerte como forma de castigo.

Más que poner en vigencia una práctica obsoleta, se requiere que quienes ostentan el poder en la actualidad busquen y propongan normas dirigidas a garantizar el derecho a la vida de todos y educar a los panameños en las formas de convivencia pacífica; enseñarles a valorar que el derecho a la vida es un privilegio de todos, no de unos cuantos.


La Verdad te hara libre
Hace 9 mess

Muy conmovedor su articulo doctora, sin embargo debo decirle que no estoy de acuerdo con lo que concluye. La manera cruel, sádica y deshumanizada de los asesinos de cometer sus fechorias han aumentado de una manera grande. No es posible que se les justifique por que vienen de barrios pobres. Conozco a muchas personas que crecieron en medio de mucha pobreza y hoy dia son grandes profesionales. Yo soy un profesional cuya infancia fue dificil alcanzar a tener cosas indispensables como alimentación sin embargo no me corrompi por eso. La pena de muerte no es para disminuir la delincuencia es para eliminar a esas personas que no tiene ningúna gota de humanidad, eliminar personas que no tienen respeto por la vida de los demas y cuyas mentes estan podridas y totalmente enfermas. Si son llevados a una iglesia dudo mucho que puedan hacer algo por ellos. No podemos tenerlo en una carcel alimentandolos gratis y cuando salgan libres vuelven a asesinar y causar dolor a familias humildes y trabajadoras. Estoy de acuerdo que esta lacra de la sociedad merecen la muerte y con la esperanza que en la otra vida rectifiquen de su vida pecaminosa. No soy dios para condenarlos pero gente asi no merece vivir por que seguiran causando mucho dolor a muchos panameños humildes que dia a dia trabajamos por el pan de nuestras familias.

Stellan
Hace 9 mess

Excelente artículo Doña Marcela. Está ampliamente demostrado que la pena de muerte no es disuasiva. No se aplica en ningún país de la Unión Europea. En los estados de los Estados Unidos donde todavía existe no baja la criminalidad. Panamá es un país mayoritariamente católico y el V Mandamiento dice "no matarás". En los Estados Unidos se la aplican más a los negros, latinos que a los blancos. Y muchas veces ejecutan a inocentes y también es irreversible. El sistema judicial panameño es corrupto y de seguro que se la aplicarían sólamente al hijo de la cocinera.

ahitoy
Hace 9 mess

Ahi...Toy!!! Ayyyy!!!Doña Marcelita. Que discurso mas conmovedor,humanista,solidario,enternecedor,compasivo,comprensivo y esperanzador de que los alacranes,viboras,alimañas y adefesios,psicopatas,sadicos,malditos asesinos violadores,descuartizadores,y un largo etc... se vuelvan mansas palomas mensajeras de la paz y el amor,de la confraternidad y solidaridad humana de un mundo perfecto.Usted y todo los que como ud. piensan son el mejor caldo de cultivo para que estas especies nunca se extingan, es mas,prevalezcan sobre los incontables cadaveres de sus indefensas victimas.Una cosa si es cierta,al que se elimina no vuelve a matar.Y aunque nazcan miles de asesinos nuevos, hay que detectarlos temprano y hacer algo al respecto.Pero no dejarlos madurar y contagiar su mala sangre al resto de la sociedad que se compadece de ellos con la esperanza inutil de que cambien.

al400
Hace 9 mess

Ninguna de esas, si no se lo aplican primero a los politicos ni sueñen con aplicarselo a otros, hay muchos prospectos por ahi sueltos a ver de periñan, Colamarco, S. Cardenas, P.M. Gonzalez, Paredes, H. Alemán, Doen, etc.

Carlos Montúfar Talavera
Hace 9 mess

Marcela, Gracias por su aporte! Jamás se juzgan a los poderosos, no van presos los ladrones y criminales a gran escala, será porque tienen las llaves de las cárceles? Pena de muerte contra la guerra, contra la injusticia social, contra la muete misma..

Vamos Bien
Hace 9 mess

Hemos llegado a un momento en donde hay la percepción que no hay justicia, los culpables de homicidios y crimenes atroces estan libres o cumplen condenas rídiculas. Esto ha llevado que dentro la sociedad, las personas obten por la venganza como herramienta de justicia que en actuar a través de nuestro sistema judicial. Más del 50% de las victimas de homicidios en Panamá estan relacionadas a "ajustes de cuentas" o "viejas rencillas". El ajuste de cuentas no es más que la pena de muerte disimulada, y las viejas recncillas no es más que la solución de conflictos que nuestro sistema judicial no resuelve. Hay un factor que agrava la situación, el juega vivo, en donde nuestra justicia esta y actua al mejor postor. El que esta pidiendo la pena de muerte en estos momentos, es la víctima directa o indirecta de un crimen que tiene la esperanza de que el criminal pague bajo la via judicial. Pero hay un gran número de personas que perdio esa esperanza, y opta por el ajuste de cuentas de forma directa o a traves de la contratación de sicarios.

al400
Hace 9 mess

A traves de sicarios pero eso mas bien seria para sacar de camino a alguién que te cae mal por ejemplo si tienes a algún familiar que no quiere romper relación afectiva con un total desconocido o desconocida pues le pagas al sicario para que aniquile a ese objetivo (el desconocido o la desconocida) y lo vuelva cenizas asi no deja rastro alguno claro estra luego de que el termina el trabajito.

yiyo
Hace 9 mess

Buen Punto. El problema es la inefectividad del sistema judicial panameño, en el encarcelamiento de los delincuentes. O sea, que en lugar de atender el problema, los proponentes de esta ñamería siguen buscando la fiebre en las sábanas.

Revolución
Hace 9 mess

AquilesVaesa, enfoncandome solamente en lo que planteas que la pena de muerte le "ahorra" dinero al estado, puedo refutar tu planteamiento. Para que tengas una idea, en el estado de Florida, donde sale más "barato" aplicar la pena de muerte de todos los estados en EEUU, cada persona que es ejecutada le cuesta al estado alrededor de 3 millones de dólares, porque no solo puedes tomar en cuenta la bala, la inyección, o la electricidad utilizada para matar al convicto, tienes que tomar en cuento toda la infraestructura que es necesaria para mantener un sistema para aplicación de la pena capital. Toda infraestructura física, ya sean corredores de la muerte, personal capacitado para esta tarea, el proceso judicial que también es especial, etc, etc. Cada ejecución le costaría a Panamá algo similar a lo que le costaría mantener a 200 convictos en la carcel durante 30 años, algo totalmente desproporcionado para un país donde ni siquiera podemos reparar las fugas de agua en la capital. Además el problema de Panamá no es la severidad de las penas, sino que NADIE las cumple. Actualmente la justicia es selectiva, usted puede matar, robar, o violar, y dependiendo de cuánta plata tenga en el banco o qué personas usted conozca, así mismo podrá rebajar su condena o simplemente no cumplirla. A esto hay que sumarle la ineficiencia del sistema penal, la mayoría de las personas que cometen crímenes ni siquiera llegarán a tener que desenfundar coimas para salir libres porque nunca los llegarán a atrapar. Imagínese todo esto con pena de muerte, se imagina que el asesino o violador de saco y corbata salga libre de la pena capital solo por tener plata o tener buenas relaciones con los gobernantes de turno, mientras que el asesino o violador pobre sí lo maten??...

Provincial
Hace 9 mess

La pena de muerte no es la solucion pero lo q esta quiere es q el homicida piense 2 veces antes de cometer el crimen. Si el lo quiere comer el lo va hacer contra viento y marea. Es como en un segmento de Homer Simpson donde el estaba enojado y prometio acribillar a una persona y fue donde el vendedor de armas y escogio su arma y municiones. Entonces le pregunto al vendedor q el se queria llevar su arma pero el vendedor le dijo q tenia q esperar 5 dias mientras hacian el chequeo de su persona. Entonces el dijo pero yo estoy bravo hoy dia y quiero asesinar hoy dia. El vendedor le dijo lo siente mucho, esas son las reglas. Hasta pronto, Revolucion, no te matengas alejado.
Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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